La institución cree que es "pertinente y necesario" darle más valor ante las dificultades investigadoras de Familia

La Aneca "trabaja" para que la experiencia clínica cuente para ser profesor
Celia Martínez Maza, José Vicente Saz Pérez, José Polo García y Aurora Valenzuela Garach.


24 may. 2022 14:00H
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POR IVÁN FERNÁNDEZ
La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) se encuentra “muy preocupada” ante el déficit actual, y las malas predicciones a futuro, de acreditación de nuevos profesores para el Grado de Medicina, especialmente, en Medicina de Familia. Una situación que, según la institución acreditadora, radica en la elevada edad con la que accede el profesorado y unas dificultades de acceso al tener que contar con un currículo investigador amplio. Por ello, quieren cambiar los criterios de acreditación para que se tenga en cuenta la experiencia asistencial.

“La preocupación es muy grande de aquí a 2027. Llevamos un año con un grupo de trabajo específico para solventar el problema y han elaborado unos criterios de evaluación nuevos. Las soluciones pasan por ajustar los criterios exigidos, eso sí, atendiendo al principio de calidad”, asegura Celia Martínez Maza, directora de la División de Evaluación de Profesorado de Aneca, durante su intervención en la Jornada de Universidad y Medicina de Familia, organizada por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y de la Sociedad Española de Médicos Generales (SEMG).

Entre estas medidas, se plantea una de las reivindicaciones que plantean los facultativos de Familia, tener en cuenta la experiencia adquirida al ejercer la profesión en los centros de salud. “Tener en cuenta la asistencia clínica es algo pertinente y necesario. El principal cuello de botella surge en la condición de profesor titular y en la comisión B7, donde se integran todas las especialidades clínicas, que reciben pocas solicitudes y estás tienen difícil conseguir la acreditación”, detalla Martínez Maza, quien asegura que la Aneca “está trabajando para que el trabajo asistencial sea reconocido en la acreditación de profesionales”. 

En ese sentido, el rector de la Universidad de Alcalá, José Vicente Saz Pérez, considera que Atención Primaria lo tiene más difícil para aportar profesores. “Es muy complicado en el ámbito de la Atención Primaria porque tienen muy difícil realizar la investigación. La tienen que hacer después de hacer su trabajo de asistencia y eso requiere tomar tiempo personal para ello. Además, Aneca hasta ahora nunca ha valorado la actividad asistencial como un parámetro importante para acreditar un profesor”.

¿Cómo son los criterios que maneja la Aneca?


Los nuevos criterios que maneja la Aneca para lograr la acreditación de profesores asociados y titulares de los facultativos especialistas consisten en: méritos por actividad investigadora; por actividad docente; por transferencia de conocimiento y experiencia profesional; en experiencia en gestión y administración educativa, científica y tecnológica. También para aquellos que opten a la plaza permanente se deberán presentar méritos de formación.

Actualmente, la calificación de los méritos se dividen en cinco categorías, que van desde la A, la nota más alta, a la E. Según detalla Martínez Maza, la A es una calificación excepcional que supone la excelencia en la valoración de los méritos, pero la acreditación no requiere la presentación y valoración de méritos excepcionales. Mientras que la B, que es una calificación “buena”, es la calificación necesaria y suficiente para la acreditación, obtenida en investigación y docencia no hace necesario considerar otros grupos de méritos.

En cuanto a la C (compensable), es la calificación indicativa de méritos no suficientes en docencia e investigación, pero compensables con contribuciones de otras categorías. Mientras que la D (insuficiente) impide la acreditación y la E (excepcional), solo es válido para la acreditación cuando la persona solicitante haya desarrollado su carrera principalmente en una institución no universitaria o en una universidad no española donde el cómputo y los instrumentos de medición de calidad docente resulta fáciles de trasladar al sistema español.

“Conseguir una B en docencia y en investigación es complicado, lo más común es una C. Con esto se puede conseguir una acreditación favorable y se puede ir mejorando en las cuestiones que sean compensables”, detalla Martínez Maza.
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