Redacción Médica
20 de julio de 2018 | Actualizado: Jueves a las 19:00
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Un nuevo sensor biodegradable ayuda a controlar enfermedades graves

Se trata de un dispositivo pequeño y flexible diseñado para suturas quirúrgicas, injertos óseos e implantes médicos

Está diseñado para reemplazar los sensores existentes que tienen componentes potencialmente tóxicos.
Un nuevo sensor biodegradable ayuda a controlar enfermedades graves
Redacción
Martes, 23 de enero de 2018, a las 12:40
Ingenieros de la Universidad de Connecticut (Estados Unidos) han creado un sensor de presión biodegradable que podría ayudar a los médicos a controlar la enfermedad pulmonar crónica (EPOC), la inflamación del cerebro y otras afecciones médicas antes de disolverse inofensivamente en el cuerpo de un paciente.

Se trata de una herramienta pequeña y flexible hecha con materiales médicamente seguros ya aprobados por la Agencia Americana del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) y destinada para suturas quirúrgicas, injertos óseos e implantes médicos. Está diseñado para reemplazar los sensores de presión implantables existentes que tienen componentes potencialmente tóxicos.

Esos sensores deben eliminarse después del uso, sometiendo a los pacientes a un procedimiento invasivo adicional, extendiendo su tiempo de recuperación y aumentando el riesgo de infección. Debido a que la herramienta emite una pequeña carga eléctrica cuando se aplica presión contra él, el dispositivo también podría utilizarse para proporcionar estimulación eléctrica para la regeneración de tejidos, dicen los investigadores. Otras posibles aplicaciones incluyen el control de pacientes con glaucoma, enfermedades cardíacas y cáncer de vejiga.

“Estamos muy entusiasmados porque es la primera vez que se usan estos materiales biocompatibles de esta manera”, asegura Thanh Duc Nguyen, autor principal del artículo y profesor asistente de Ingeniería Mecánica y Biomédica en el Instituto de Ingeniería Regenerativa de UConn Health. “Los sensores médicos a menudo se implantan directamente en tejidos blandos y órganos”, señala Nguyen. “Sacarlos puede causar daños adicionales. Sabíamos que si pudiéramos desarrollar un sensor que no requiriera cirugía para extraerlo, eso sería realmente significativo”.