23 may 2019 | Actualizado: 19:05

Nuevo laboratorio de ingeniería para investigar enfermedades neurológicas

Puesto en marcha por CSIC, busca convertirse en centro de referencia europeo en nuevas terapias con robots

Elena García Armada, científica de CSIC.
Nuevo laboratorio de ingeniería para investigar enfermedades neurológicas
mié 08 mayo 2019. 16.30H
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y su empresa de base tecnológica Marsi Bionics han puesto en marcha un nuevo laboratorio de robótica para la investigación en la terapia de las enfermedades neurológicas. Su objetivo es convertirse en centro de referencia europeo en nuevas terapias basadas en la asistencia por robots, a través de la combinación de varias disciplinas.

La plataforma, denominada Marsi Care y situada en el Centro de Automática y Robótica (un centro mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid), servirá como centro de operaciones a científicos, pediatras, psicólogos, fisioterapeutas e ingenieros informáticos, aprovechando el conocimiento que este equipo de investigadores del Centro de Automática y Robótica tiene en exoesqueletos de marcha, una tecnología patentada internacionalmente.

"Es una plataforma de terapia y diagnóstico única en el mundo para niños y adultos con enfermedades neurológicas a los que se les ofrece la última tecnología en exoesqueletos de marcha. La iniciativa combina las ciencias clínicas y de ingeniería y da prioridad a la transferencia al mercado de los resultados de la investigación", ha señalado la coordinadora del proyecto e investigadora del CSIC, Elena García Armada.

Captura de movimiento


El laboratorio cuenta con un sistema de cámaras de captura de movimiento por infrarrojos, una serie de plataformas con sensores de fuerza y electromiográficos de detección de la actividad muscular que 

La información recogida  ayuda a optimizar el programa de terapia de forma personalizada


permite analizar y evaluar el progreso de una terapia rehabilitadora de la marcha en los pacientes. La información recogida por esta tecnología ayuda a optimizar el programa de terapia de forma personalizada.

En 2013, el equipo de investigación de García Armada demostró por primera vez en un paciente con tetraplejia el uso de la tecnología de exoesqueletos de marcha pediátricos que se había desarrollado en el marco de los proyectos de investigación. La tecnología fue protegida por el CSIC mediante patentes y se fundó la empresa de base tecnológica Marsi Bionics como vehículo para transferir a la sociedad estos resultados. En los últimos cinco años, se ha llevado a cabo un proceso de transferencia de la tecnología, dedicado principalmente a la industrialización y certificación de los exoesqueletos.

El exoesqueleto para el tratamiento de dolencias infantiles, de 14 kilos de peso y fabricado con aluminio, está diseñado para ayudar al paciente a caminar, en algunos casos por primera vez. Tiene un tamaño ajustable que permite que el exoesqueleto 'crezca' con el niño en las tres dimensiones espaciales.

Terapia de entrenamiento muscular


Se ha empleado ya en hospitales como terapia de entrenamiento muscular para evitar los efectos colaterales asociados a la pérdida de movilidad propia de enfermedades como la atrofia muscular espinal o las lesiones de la médula espinal. La tecnología ha sido industrializada como producto sanitario. A partir del prototipo de investigación, se llevó a cabo un proceso de rediseño y desarrollo y en este momento es ya un producto comercial que cumple los requisitos de dispositivos médicos.

El equipo de Marsi Bionics también ha desarrollado un exoesqueleto de una sola articulación activa 

El equipo de Marsi Bionics ha desarrollado un exoesqueleto de una sola articulación activa dirigido a adultos


dirigido a adultos. La asistencia a la marcha se centra en la rodilla, ya que es la principal inestabilidad de la marcha causada por los accidentes cerebrovasculares y otras afecciones neurológicas graves como la esclerosis múltiple o el síndrome de post-polio.

Este exoesqueleto tiene un uso dual, primero como herramienta para la rehabilitación del ictus, al permitir la realización de movimientos repetitivos involucrados en la marcha humana, reduciendo el esfuerzo físico del fisioterapeuta y permitiendo comenzar con estos ejercicios a los pocos días del accidente, lo que permite adelantar y, por tanto, mejorar la efectividad del proceso de rehabilitación. Al mismo tiempo, es un instrumento de diagnóstico y evaluación de la terapia al aportar información capturada de la instrumentación que incorpora.


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