Aurora Araújo, decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM).
Promover la
autonomía personal de las personas mayores y
prevenir la dependencia desde fases tempranas son los pilares del proyecto de decreto de la 'Red de Envejecimiento Activo y el Consejo de Personas Mayores' que busca impulsar la Comunidad de Madrid desde hace unos meses. Una iniciativa que, sometida a consulta pública, ha recibido la propuesta de incluir al
fisioterapeuta como figura imprescindible dentro del plan para
garantizar la capacidad funcional y por tanto un envejecimiento activo. Un profesional que además podría convertir la Red en una
herramienta "preventiva y funcional".
"La
Fisioterapia está entrenada para evaluar y mejorar los determinantes funcionales (movilidad, equilibrio, fuerza, tolerancia al esfuerzo, dolor, prevención de fragilidad y caídas) con intervenciones basadas en ejercicio terapéutico, educación y prevención", asegura
Aurora Araújo, decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM), justificando así la necesidad de ser incluidos
como disciplina clave en el diseño y ejecución de los programas.
A su juicio, si el decreto persigue prevenir dependencia y promover una autonomía real, necesita incorporar
perfiles con competencia clínica y funcional. En las aportaciones registradas al proceso participativo subrayan que la Fisioterapia interviene "en el mantenimiento de la capacidad funcional, la movilidad, la prevención de la fragilidad y la promoción de la autonomía personal". Así, si la Red quiere ser
preventiva y medible en términos de autonomía, debe incorporar métricas funcionales -fuerza, equilibrio, marcha, dolor o capacidad aeróbica- y
profesionales capacitados para diseñar intervenciones, estratificar riesgos y evaluar impacto.
De talleres genéricos a itinerarios personalizados
A su vez, según el CPFCM, la inclusión expresa del fisioterapeuta tendría efectos prácticos directos en la
atención comunitaria a mayores. Araújo propone pasar "de talleres genéricos a
itinerarios personalizados por nivel de riesgo", con
cribado funcional básico y estratificación en perfiles robusto, prefrágil, frágil o con riesgo de caída, y objetivos individualizados y progresión segura.
El Colegio defiende que la presencia de la
Fisioterapia aportaría
mayor seguridad clínica, al adaptar el ejercicio a comorbilidades frecuentes como artrosis, osteoporosis, EPOC, cardiopatía o dolor crónico, y establecer
criterios claros de derivación a Atención Primaria o Geriatría ante señales de alarma.
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"Incluir al fisioterapeuta 'de forma expresa' transforma la Red en una herramienta realmente preventiva y funcional, no solo programática"
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Asimismo, aboga por un
entrenamiento orientado a actividades de la vida diaria -sentarse y levantarse, subir escalones, marcha, equilibrio reactivo, levantar y cargar peso-, que sostiene la
autonomía real más allá de la mera participación social. También plantea reforzar la prevención secundaria y terciaria tras caídas, fracturas o ingresos hospitalarios, mediante circuitos comunitarios de recuperación funcional que eviten el declive post-evento.
Delimitación de competencias y garantía de calidad
Sobre la posible
coexistencia con otros perfiles profesionales vinculados al ejercicio físico, el Colegio considera recomendable
delimitar competencias y circuitos, pero desde una lógica de calidad y seguridad. "No se trata de un reparto corporativo, sino de definir
qué actuaciones exigen valoración sanitaria -como programas para personas frágiles, con alto riesgo de caída o multimorbilidad- y cuáles
pueden ser de promoción general", señala Araújo.
En este sentido, recuerdan que la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias reconoce funciones sanitarias que incluyen prevención y educación para la salud, lo que respaldaría que el decreto establezca una asignación clara cuando se trate de intervención sanitaria.
Evidencia en reducción de eventos y gasto sanitario
El Colegio sostiene que existe evidencia razonable de que las
intervenciones comunitarias basadas en
ejercicio terapéutico reducen eventos asociados a dependencia y gasto, especialmente las caídas. Las guías internacionales apuntan que los programas con componente de equilibrio, fuerza y función disminuyen caídas y sus consecuencias, lo que se traduce en
menos urgencias, hospitalizaciones y dependencia inducida por lesión.
Araújo alude además a estudios en mayores con capacidad funcional reducida donde programas multicomponente han mostrado menor coste sanitario medio en el grupo intervención, asociado a
menor uso de medicación, visitas y hospitalizaciones. "La evidencia muestra que intervenciones comunitarias basadas en ejercicio terapéutico y prevención de caídas mejoran la función y reducen caídas, y
existen datos de ahorro sanitario en programas multicomponentes", añade Araújo. Algunos estudios han registrado
diferencias superiores a 1.000 euros por persona en costes sanitarios a favor de los grupos que realizaron intervención estructurada.
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