La organización analiza la efectividad de las políticas europeas para hacer frente al cambio climático

Un informe de la OMS analiza las estrategias políticas para reducir el impacto del cambio climatico en los sistemas de salud. Al detalle en Redacción Médica
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS),


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El cambio climático se ha convertido en una de las grandes amenazas del mundo actual. Naciones Unidas es clara: la continuidad sanitaria, medioambiental e incluso existencial está en juego. De cara al futuro, la seguridad sanitaria y el bienestar a largo plazo dependerán en gran medida de la capacidad de los estados para desarrollar resiliencia e implementar medidas climáticas.

En Acción contra el cambio climático, un reciente informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recogen distintos ejemplos de cómo abordar esta situación de forma eficaz. La innovación se presenta así como una palanca imprescindible para salvaguardar los sistemas de salud. Entre las estrategias, hay un ejemplo español. Según este análisis, el Plan Estratégico de Gestión Ambiental Integrada (Pegai) del Servicio Andaluz de Salud (SAS) demuestra cómo los sistemas de salud pueden reducir las emisiones y mejorar su eficiencia energética.

El SAS, ejemplo para la OMS en sostenibilidad


La descarbonización de los sistemas sanitarios es clave para hacer frente a la amenaza climática. De esta manera, el (Pegai) de Andalucía da prueba de que el sector sanitario puede reducir emisiones, mejorar la eficiencia energética y adaptar sus instalaciones para hacer frente a condiciones climáticas extremas, al tiempo que genera ahorros a largo plazo.

Esta estrategia es una hoja de ruta para transformar los centros sanitarios públicos de Andalucía en referentes de sostenibilidad y excelencia ambiental. El plan se estructura en varias líneas estratégicas orientadas a descarbonizar el modelo energético, impulsar una economía circular mediante la gestión integral de residuos y promover un uso más eficiente de recursos escasos. Además, entre sus objetivos figuran la reducción de la huella de carbono e hídrica, el impulso de la movilidad sostenible, la incorporación de criterios ambientales en la compra pública y la promoción de una restauración saludable que contribuya a reducir el desperdicio alimentario.

Otros modelos europeos de los que aprender


Andalucía no es un ejemplo único. En Europa, varios países están desarrollando modelos que refuerzan la resiliencia de los sistemas sanitarios frente al cambio climático. Uno de los ámbitos que más peso está ganando es la preparación en salud mental. Regiones como Emilia-Romaña ya han empezado a reconocer el impacto psicológico que provocan los desastres vinculados al cambio climático. Ante esta realidad, están impulsando sistemas estructurados de apoyo a la salud mental con el objetivo de integrarlos de forma estable en los planes de preparación y respuesta ante emergencias.

Por otro lado, el informe también destaca la importancia de reforzar la participación desde el ámbito local. Municipios, organizaciones comunitarias y la propia ciudadanía deben contar con herramientas y formación para hacer frente a los riesgos derivados del cambio climático. Iniciativas como la red de Responsables de Salud Ambiental de Flandes o las Juntas de Servicios Públicos de Gales muestran cómo la implicación de las comunidades puede fortalecer la capacidad de respuesta.

Al mismo tiempo, la política sanitaria europea avanza hacia sistemas de alerta temprana que combinan datos ambientales y sanitarios. En Emilia-Romaña, por ejemplo, el uso de analítica predictiva ya permite anticipar aumentos de las urgencias asociados al estrés bioclimático, lo que facilita una mejor planificación de la atención sanitaria. 
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