Silvia Roldán, vocal de la Comisión de Ingeniería Médica y Sanitaria del COIIM.
Los servidores de salud, la
historia clínica o las grandes bases de datos. Estos son algunos de los ejemplos de infraestructuras tecnológicas que existen dentro del sistema sanitario. El volumen de datos en el
Sistema Nacional de Salud (SNS) crece cada vez más. Sin embargo, si esa información no se organiza, se pierde. Y es precisamente con el objetivo de evitar esa pérdida por lo que nacen los
centros de almacenamiento de datos sanitarios. "Es toda la infraestructura tecnológica de un sistema de salud. Sin una infraestructura centralizada y robusta, esa información queda fragmentada en silos, por hospital o por centro, y eso dificulta muchísimo la continuidad asistencial, la investigación y la eficiencia del sistema", explica en una entrevista con Redacción Médica
Silvia Roldán, vocal de la Comisión de Ingeniería Médica y Sanitaria del COIIM y exviceconsejera de Digitalización de la Comunidad de Madrid.
¿Para qué sirven los centros de megadatos en salud?
El camino que recorren los datos sanitarios comienza en la
atención al paciente. Cada consulta médica, prueba de laboratorio, estudio de Radiología, receta o
ingreso hospitalario genera un nuevo registro digital que queda incorporado a la historia clínica del centro sanitario. Esa información se transmite mediante sistemas de integración hasta los r
epositorios centrales de datos sanitarios, donde se almacena y organiza. "Luego se hace la transmisión. Es decir, esos registros viajan hacia el repositorio central mediante interfaces de integración", explica Roldán.
Una vez allí, los datos se estructuran, se clasifican y se aplican procesos de
anonimización o pseudonimización. "Después se clasifican para poder explotarlos posteriormente, de forma que se puede utilizar en analítica, en
inteligencia artificial e incluso los informes de salud pública", señala la experta.
Son muchas las posibilidades que ofrece esta tecnología. "Al disponer de
grandes volúmenes de datos históricos y en tiempo real, los investigadores pueden estudiar patrones,
evoluciones de pacientes trasplantados, impactos de una ola de calor o la eficacia de determinados fármacos, sin necesidad de recopilar los datos desde cero. Y eso acelera los
estudios epidemiológicos y los ensayos clínicos", asegura Roldán.
¿Es la privacidad un riesgo en esta tecnología?
Ahora bien, en la ecuación de esta
revolución tecnológica hay una cuestión de fondo: la
privacidad del paciente. ¿Dónde queda la propiedad de sus datos? "Es innegable que la concentración de tanta información sensible en un único repositorio supone un objetivo atractivo para cualquier amenaza, pero se trabaja cumpliendo todas las necesidades de seguridad", advierte la experta.
No obstante, asegura que se cumplen todas las prescripciones establecidas en la
Ley General de Protección de Datos. Además, destaca la importancia de la ciberseguridad sanitaria, cuyo objetivo es proteger y asegurar estos repositorios. "Con el uso correcto y siguiendo los procedimientos establecidos, que además vienen emanados de la
Unión Europea, se puede decir que no supone ningún riesgo para la privacidad de los pacientes", afirma.
Eso sí, para garantizar su correcto funcionamiento es necesario realizar un
mantenimiento periódico y adecuado. "Como toda infraestructura, se necesita una inversión continua en capacidad de almacenamiento, en ciberseguridad y en
actualización tecnológica. En el caso madrileño, se articula a través de planes plurianuales financiados con presupuestos públicos autonómicos", explica Roldán. También existen planes estratégicos de salud digital que contemplan anualmente las inversiones necesarias para
mantener y actualizar estas infraestructuras.
Sin embargo, este gasto se entiende como una inversión de futuro. Roldán cita aquí su
larga lista de expectativas: "Si tuviese que decir un sector que va a ser el que más se va a ver impactado con la evolución de las nuevas tecnologías, yo digo que va a ser el sector de la salud", afirma. Explica que la capacidad de disponer de
grandes volúmenes de datos permitirá "hacer el cruce de información de diferente taxonomía, lo que nos va a permitir descubrir muchas cosas que hasta el momento no se han podido descubrir o trabajar por ese
volumen tan grande de datos".
Incide en que esta evolución permitirá avanzar hacia una medicina más predictiva, capaz de detectar
patologías en fases muy tempranas, incluso antes de que aparezcan síntomas claros. "Va a ser muchísimo más fácil poder tratarlas y poder cogerlas a tiempo. Además, todo el área de investigación relacionado con la salud, y especialmente con la industria farmacéutica, va a evolucionar en el descubrimiento de nuevos medicamentos y de nuevos principios activos que van a atacar estas enfermedades casi de un
a manera personalizada", concluye.
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