El Ministerio de Sanidad ha aprobado la financiación del medicamento Ofev, de Boehringer Ingelheim

Primera terapia para pacientes con fibrosis pulmonar progresiva en España
Guillem Bruch, director médico y de I+D de Boehringer Ingelheim España.


15 dic. 2022 18:10H
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En un entorno que se ha caracterizado por la inexistencia de soluciones médicas para pacientes con fibrosis pulmonar progresiva, una afección que puede convertirse en causa de mortalidad prematura, el Ministerio de Sanidad ha aprobado la financiación de Ofev (nintedanib), de Boehringer Ingelheim, para el tratamiento de adultos con enfermedad pulmonar intersticial (EPI) fibrosante crónica con un fenotipo progresivo, según ha detallado la compañía en una nota de prensa. Este fármaco, que hasta ahora solo estaba incluido en el Sistema Nacional de Salud (SNS) para el tratamiento de la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), se extiende a una base más amplia de pacientes en los que, del mismo modo que en la FPI, la fibrosis pulmonar avanza de forma progresiva.

La llegada del primer fármaco aprobado en Europa para el tratamiento de EPI fibrosante progresiva supone un avance para la comunidad médica y los pacientes en tanto que ahora disponen de una opción terapéutica que inhibe los procesos involucrados en la progresión de la fibrosis pulmonar, detalla la compañía. Cuando se desarrolla, la fibrosis pulmonar progresiva provoca dificultad para respirar y, en última instancia, que los órganos del cuerpo no reciban el oxígeno suficiente para funcionar correctamente. El tratamiento con este fármaco reduce el declive de la capacidad vital forzada (CVF) y ayuda a enlentecer la progresión de la fibrosis pulmonar. En España se diagnostican 7,6 casos de enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID) fibrosante por cada 100.000 habitantes.

Guillem Bruch, director médico y de I+D de Boehringer Ingelheim España, apunta que “es un orgullo haber contribuido a que miles de pacientes puedan optar a una mejor calidad de vida con un tratamiento que ha demostrado ser seguro y eficaz para enlentecer la progresión de la fibrosis pulmonar, un aspecto crítico en los pacientes con EPID fibrosante progresiva”. Además, Bruch recuerda que “se ha dado respuesta a una necesidad médica no cubierta que ha sido muy reclamada por parte de profesionales sanitarios y pacientes, que hasta ahora no tenían una opción terapéutica. Hablamos de una decisión de gran impacto para una comunidad de pacientes minoritaria, pero no por ello menos importante”.

Aunque la fibrosis pulmonar idiopática (FPI) es la forma más habitual de EPID fibrosante progresiva, hay muchas enfermedades pulmonares, en su mayoría raras o que solo se ven en la práctica clínica ocasionalmente, que tienen riesgo de desarrollar fibrosis pulmonar progresiva. Es el caso de la neumonitis por hipersensibilidad crónica o enfermedades autoinmunes sistémicas, como la artritis reumatoide o el síndrome de Sjögren, entre otras. Se estima que entre el 18 por ciento y el 32 por ciento de los pacientes con EPI no FPI tienen riesgo de evolucionar hacia un fenotipo fibrosante progresivo 8 y mostrar una evolución y pronóstico similares a los observados en la FPI.


Los profesionales sanitarios celebran la noticia


Claudia Valenzuela, neumóloga del Hospital Universitario de la Princesa, afirma que “tener un tratamiento para pacientes con fibrosis pulmonar progresiva es una gran noticia. Se trata de un grupo de pacientes que, en algún momento del curso de su enfermedad, su EPID presenta un comportamiento y una evolución similar a la FPI, con empeoramiento clínico, funcional y radiológico que lleva a una mortalidad temprana. La FPI ya contaba con una opción terapéutica desde 2014 y tener ahora el mismo tratamiento para estos pacientes es una puerta a la esperanza.”

El medicamento ahora incluido en el SNS permite tratar estas EPID fibrosantes progresivas en las que la fibrosis pulmonar se sigue desarrollando independientemente de la enfermedad de base o del desencadenante, y que se caracterizan por una fibrosis difusa, sostenida e irreversible que empeora los síntomas respiratorios y reduce la función pulmonar. Tal y como aclara la doctora Valenzuela, “se trata de un fármaco que, a través del estudio clínico Inbuild, ha demostrado enlentecer la progresión de la fibrosis pulmonar en aquellos pacientes con EPID no FPI que presentaban fibrosis pulmonar progresiva, independientemente de la causa de la EPID o del aspecto radiológico de la fibrosis (patrón NIU o patrón fibrótico no NIU). Tener un antifibrótico disponible para estos pacientes supone disponer de una opción que puede cambiar el curso de su enfermedad”. Más allá del impacto funcional, los pacientes pueden sufrir trastornos emocionales, como depresión e impotencia ante la gravedad de su diagnóstico.

La financiación de este fármaco para pacientes con EPI fibrosante progresiva requiere del cumplimiento de al menos dos de los criterios siguientes: un empeoramiento de los síntomas respiratorios; un descenso absoluto de la CVF ≥ 5 por ciento y/o descenso absoluto de la DLCO ≥ 10 por ciento o, por último, evidencia radiológica de progresión de la enfermedad.

Por ello, la financiación del medicamento queda únicamente sujeta a los pacientes en los que se manifiesta la progresión. “No todas las EPID desarrollan fibrosis pulmonar progresiva, solo una proporción de estos pacientes pueden presentarla a pesar del manejo convencional de la enfermedad. En varios estudios de cohortes ya publicados se muestra que casi un tercio de los pacientes con EPID fibrótica no FPI desarrollan fibrosis pulmonar progresiva”, matiza la neumóloga del Hospital Universitario de la Princesa.
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