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Las nuevas terapias cambian la ‘foto’ del paciente de esquizofrenia

Bobes defiende que hay que facilitar al enfermo un proyecto de vida y la máxima funcionalidad posible

Julio Bobes.
Las nuevas terapias cambian la ‘foto’ del paciente de esquizofrenia
Redacción
Miércoles, 07 de junio de 2017, a las 12:50
Los nuevos tratamientos para pacientes con esquizofrenia han transformado y están transformando no solo la percepción subjetiva del estado de salud de los pacientes sino su nivel de funcionalidad, lo que permite a los pacientes y a sus familias hacer proyectos de vida a medio y largo plazo”, asegura Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, catedrático y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Oviedo.
 
Bobes es el coordinador del V Encuentro VIVE, que se ha celebrado en A Coruña con la colaboración de Janssen, y que se convierte un año más en un evento referente en el mundo de la Psiquiatría. “Éste es un proyecto de formación continuada muy maduro, que se celebra desde hace cinco años y se va amoldando a las necesidades aún no cubiertas desde el punto de vista de la formación continuada de los profesionales”, destaca el Dr. Bobes.
 
Facilitar al paciente con esquizofrenia un proyecto de vida y la máxima funcionalidad posible en su día es clave para un adecuado control de la enfermedad. Cuanta mayor es la integración del paciente en su entorno familiar, social y laboral, menor es el riesgo de recaídas que dificultan el control de la enfermedad y empeoran el pronóstico del paciente.
 
En este marco de normalización del diagnóstico, en el que trabaja desde hace años la Psiquiatría moderna, juegan un papel clave los nuevos tratamientos, que permiten intervalos cada vez más amplios de administración entre una dosis y otra. Esto permite al paciente espaciar sus visitas al servicio de Psiquiatría, lo que resulta de gran ayuda para ellos y para sus familias.
 
Se calcula que en España hay unas 600.000 personas con criterios diagnósticos de esquizofrenia o trastornos asociados, lo que representa entre un 0,8 y un 1,3 por ciento de la población según los criterios diagnósticos. El diagnóstico precoz y un adecuado tratamiento son claves para prevenir recaídas y permitir la recuperación a largo plazo de estas personas.