Jordi Hereu, ministro de Industria; y Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria.
La futura
Ley de Industria y Autonomía Estratégica sigue su curso.
Esta normativa lleva años gestándose (con el objetivo de actualizar la vigente, que data de 1992, y adaptarla a las exigencias del mercado) y, tal y como ha señalado el Gobierno, avanza. "Continúa su tramitación en el Congreso y actualmente
está en el plazo de enmiendas", ha confirmado el Ministerio de Industria a
Redacción Médica. Si bien, el sector farmacéutico cree que hay que ir más allá de la ley y hacer una "política efectiva".
Por ello, el tejido industrial e innovador (liderado por entidades como Farmaindustria, o AseBio) ha
intensificado sus contactos institucionales a través de la reciente constitución del Foro de Alto Nivel de la Industria y comparecencias conjuntas en la Cámara Baja. El sector aboga por que el futuro marco normativo trascienda la regulación sectorial y se consolide como una política de Estado que garantice la colaboración público-privada, la
estabilidad regulatoria y el impulso a la innovación.
Así, Farmaindustria considera que el debate sobre la
futura Ley de Industria y Autonomía Estratégica debe ir más allá de una reforma legislativa concreta y traducirse en una estrategia industrial integral capaz de responder al nuevo escenario geopolítico y económico internacional.
Una estrategia más allá de la reglamentación
Así lo asegura Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria, en declaraciones a
Redacción Médica, en las que subraya que el sector demanda "el
desarrollo de una política industrial efectiva ante los retos globales actuales", más que una ley específica.
"Las
tensiones en las cadenas de suministro, la aceleración de la transición energética y digital, y la creciente competencia global exigen respuestas coordinadas y marcos de actuación adaptados a esta nueva realidad", explica Urzay, en referencia al manifiesto conjunto firmado recientemente por asociaciones empresariales y sindicatos para reclamar una nueva política industrial para España.
El representante de Farmaindustria sitúa el foco especialmente en la
pérdida de competitividad europea frente a otras grandes potencias. "Desde la industria entendemos que la velocidad de la estrategia de competitividad de Estados Unidos y China es enormemente superior a la de Europa, por lo que necesitamos instrumentos y marcos normativos nuevos", afirma.
La patronal farmacéutica defiende que
la colaboración público-privada será uno de los pilares imprescindibles para consolidar un ecosistema industrial competitivo. "Un marco regulatorio predecible y colaborativo entre lo público y lo privado es fundamental", sostiene Urzay. A su juicio, "la estabilidad normativa, el diálogo institucional y la participación del sector en el diseño de políticas son elementos clave para que la colaboración público-privada se traduzca en inversión real y resultados tangibles".
La organización también pone en valor el
papel estratégico de la industria farmacéutica dentro del tejido innovador español. "Desde la investigación hasta la producción, la industria farmacéutica demuestra que la coordinación entre actores permite desarrollar cadenas de valor avanzadas y competitivas a nivel global", añade.
Innovación disruptiva y autonomía estratégica
Las reivindicaciones del sector llegan además en un momento de reactivación institucional del debate industrial. Según explica Urzay, una de las principales novedades tras la publicación del manifiesto conjunto ha sido la
constitución del Foro de Alto Nivel de la Industria, presidido por el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, y en el que participa Farmaindustria junto a asociaciones empresariales y sindicatos.
Paralelamente, la patronal farmacéutica está reforzando alianzas con otras entidades del ecosistema innovador español para
reclamar una política de Estado en innovación disruptiva. Hace apenas unos días, Farmaindustria compareció en el Congreso junto a COTEC, Barcelona Institute of Science and Technology, Asociación Española de Bioempresas y Asociación Española de la Industria de Semiconductores ante los portavoces de las comisiones de Ciencia e Innovación y de Industria.
Las cinco organizaciones defendieron que tecnologías como la inteligencia artificial, la biotecnología, los semiconductores o la computación cuántica deben convertirse en "un elemento central de la estrategia económica e industrial de España". "
La innovación disruptiva no puede seguir tratándose como una cuestión exclusivamente científica o sectorial, sino como una política de Estado, sostenida y coherente", concluye Urzay.
Una ley "real y con ambición"
El debate sobre la futura política industrial también ha abierto un
frente específico en el ámbito biotecnológico. En declaraciones recientes a este medio, el director general de Asociación Española de Bioempresas, Ion Arocena, reclamó
una Ley de Industria "verdaderamente adaptada al contexto actual y a los desafíos de futuro", y defendió que la interlocución con el Ministerio de Industria es "constante".
Desde AseBio consideran prioritario
impulsar la innovación y la inversión en I+D, mejorar el entorno regulatorio y acelerar la toma de decisiones para competir en un escenario internacional marcado por la carrera tecnológica entre Europa, Estados Unidos y China.
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