El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EP
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) opta por la cautela ante la
nueva amenaza arancelaria lanzada por la Administración de Donald Trump contra la industria farmacéutica global.
El organismo regulador español evita, por el momento,
extraer conclusiones firmes sobre el posible impacto en el suministro de medicamentos, en un contexto marcado por la incertidumbre y la negociación aún abierta entre empresas y autoridades estadounidenses.
Tal y como señalan fuentes de la Aemps a
Redacción Médica, "estos aranceles, de acuerdo con la orden ejecutiva firmada la semana pasada por el presidente de EEUU,
se negociarán en los próximos meses entre las compañías y la propia administración norteamericana".
El impacto dependerá de acuerdos aún por definir
Desde la agencia subrayan que "el alcance de esta medida en el suministro de medicamentos en España dependerá de
qué acuerdos se llevan finalmente a cabo y cuál es su naturaleza". También apunta a la complejidad geopolítica del escenario, recordando que el impacto no será homogéneo a nivel global.
"Dependerá de
cómo afecta a las empresas que se encuentran en territorios que ya han alcanzado acuerdos con el gobierno estadounidense (como la UE, Japón, Corea del Sur, Suiza o Reino Unido)", explican. Con todo, el mensaje principal es claro y es que "es demasiado pronto para hacer valoraciones".
Esta prudencia institucional se enmarca en un contexto en el que la amenaza de imponer aranceles de hasta el 100 por cien a compañías que no produzcan en Estados Unidos, anunciada por Trump,
todavía no se ha concretado en medidas definitivas. Por ello, desde la Aemps se evita contribuir a un escenario de alarma anticipada, insistiendo en que se trata, por ahora, de una advertencia política cuya materialización dependerá de futuras negociaciones.
Obligación legal de garantizar el suministro
No obstante,
el organismo sí recuerda el marco normativo que rige en España y en la Unión Europea, subrayando que existen mecanismos para mitigar posibles disrupciones. "Para todos los medicamentos comercializados en España o en la UE, el laboratorio (sea cual sea su origen) tiene obligación legal de garantizar el suministro, tener establecidas medidas para poder hacer frente a potenciales problemas en la fabricación o la distribución", destacan. Además, añaden que, en caso de dificultades,
las compañías deben comunicarlo con antelación suficiente "para poder buscar alternativas o tomar medidas que minimicen el impacto en pacientes".
Más allá de este marco regulatorio, la agencia incide en que
ya existe una vigilancia reforzada sobre el abastecimiento de medicamentos, independientemente de esta nueva amenaza comercial. "Tanto a nivel estatal como europeo se está llevando a cabo un seguimiento intensivo y coordinado de las cadenas de suministro debido a la situación geoestratégica actual", concluyen, con especial atención a "los llamados medicamentos críticos y medicamentos estratégicos, para asegurar un suministro seguro y constante".
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