Consejo Europeo.
Este martes, el Consejo de Europa ha adoptado formalmente
una directiva destinada a
reforzar las normas que protegen las aguas superficiales y subterráneas de la Unión Europea frente a contaminantes como pesticidas, productos farmacéuticos y sustancias químicas persistentes.
La medida
actualiza y amplía la lista de sustancias que deben ser controladas y sometidas a estándares de calidad más exigentes en toda la UE.
Una directiva para evaluar el riesgo de mezclas de sustancias
Se trata de una iniciativa que trata la
preocupación por la "presencia de múltiples contaminantes en los recursos hídricos europeos", que pueden afectar tanto a los ecosistemas como a la salud humana. La nueva directiva introduce, por primera vez, obligaciones para evaluar el riesgo acumulativo de mezclas de sustancias y añade microplásticos e indicadores de resistencia a antimicrobianos a las listas de vigilancia del agua.
Aunque el tema del agua ha estado en el centro de la agenda legislativa europea en los últimos años, es importante subrayar que esta nueva directiva no es la misma norma que
la Directiva de Aguas Residuales Urbanas (UWWTD), que ha generado controversia en el sector farmacéutico.
La normativa recién adoptada por el Consejo modifica la Directiva Marco del Agua y otras normas de calidad ambiental, orientadas principalmente a proteger cuerpos de agua naturales y asegurar que cumplan los criterios químicos y biológicos más recientes.
Diferencias con la directiva de aguas residuales
Por el contrario, la Directiva de Aguas Residuales Urbanas (UWWTD), en vigor desde el 1 de enero de 2025, regula el
tratamiento de las aguas residuales generadas en entornos urbanos y establece obligaciones para eliminar microcontaminantes antes de su vertido al medio ambiente. Esta norma fue objeto de debate porque incorpora un esquema de Responsabilidad Ampliada del Productor (EPR) que asigna a sectores como la industria farmacéutica y cosmética parte de los costes de inversión y operación de nuevas tecnologías de depuración.
Precisamente, Farmaindustria adelantaba a este medio, que volvería a solicitar a Bruselas
que se pause la implementación de algunos artículos clave de esa directiva de aguas residuales, justificando que
su diseño actual "podría perjudicar la disponibilidad de medicamentos y la competitividad del sector". La patronal argumenta también que la norma le asigna al sector hasta el 80 por ciento de los costes, pese a que existen múltiples fuentes de microcontaminación no incluidas en ese reparto.
Desde la industria se alerta además de que, "
mientras los cosméticos no tienen precios regulados, los medicamentos sí, lo que impide trasladar costes adicionales al precio final y obliga a absorberlos internamente, con posible impacto en inversiones como la investigación y desarrollo".
Así, la nueva norma sobre calidad de aguas protege ríos y acuíferos frente a contaminantes emergentes, mientras que la UWWTD regula los sistemas de tratamiento urbano y cómo se financian sus costes. Por ahora,
la directiva de protección del agua sigue su tramitación en el Parlamento Europeo, con plazos de implementación que van hasta 2039.
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