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Superar un linfoma de Hodgkin eleva el riesgo de sufrir un segundo cáncer

Según un estudio que publica 'Journal of Clinical Oncology'

Un estudio demuestra la influencia de los antecedentes personales de una enfermedad hematológica, y la historia familiar general de cáncer, con la posibilidad de sufrir la enfermedad.
Superar un linfoma de Hodgkin eleva el riesgo de sufrir un segundo cáncer
Redacción
Lunes, 27 de marzo de 2017, a las 18:50
Quienes sobreviven a un linfoma de Hodgkin tiene más papeletas que el promedio de padecer un segundo cáncer de cualquier tipo, según se deduce de un estudio que publica Journal of Clinical Oncology a partir de una muestra de 9.522 pacientes con un diagnóstico previo de esa clase de malignidad de la sangre entre 1965 y 2012.

El artículo, que firma Amit Sud, miembro del Instituto de Investigación Oncológica de Londres, prueba que el riesgo de que tales enfermos desarrollen, más tarde, algún otro tipo de cáncer se revela sustancialmente más elevado que el del resto de la población.

Para ser precisos, el riesgo de un segundo proceso canceroso en supervivientes del linfoma de Hodgkin se reveló 2,39 veces mayor que en las personas sin ese antecedente, y, asimismo, se vio que esa probabilidad desfavorable permanecía vigente para la persona durante al menos 30 años.

Pero, en efecto, un análisis posterior mostró que el riesgo era 2,8 veces más alto en el 30 por ciento de supervivientes al linfoma de Hodgkin con antecedentes familiares de cáncer, frente a 2,2 veces más alto entre los que no tenían antecedentes familiares de cáncer.

Relación entre la edad y el riesgo de cáncer

Los investigadores también encontraron una relación entre la edad del diagnóstico y un mayor riesgo de un segundo cáncer. Por ejemplo, las mujeres diagnosticadas con un linfoma de Hodgkin antes de los 35 años padecían un riesgo un 14 por ciento más alto de sufrir un cáncer de mama en los 30 años siguientes.

Como conclusión, los autores razonan que la relación encontrada en el linfoma de Hodgkin y la probabilidad de un segundo cáncer, incluyendo el vínculo con tener antecedentes familiares, debería tenerse en cuenta a la hora de programar cribados a la población que ha sufrido esta enfermedad hematológica para disminuir su morbilidad y mortalidad.