El I Encuentro Internacional 'Better Data, Best Health' reunirá a los mejores expertos en análisis de datos médicos

"La sanidad española es muy buena, pero no se mide lo suficiente"
Eric Grossat, director general de Porib-Hopes.


23 ene. 2019 9:20H
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POR ÀLEX LÁZARO Joana Huertas
El sector sanitario español está viviendo numerosos cambios en los últimos años y ha presenciado el auge de la medicina personalizada, la introducción de las nuevas tecnologías o la evaluación minuciosa de los resultados en salud. Todos estos temas serán analizados en el I Encuentro Internacional 'Better Data, Best Health', que tendrá lugar en Barcelona los próximos 25 y 26 de enero. Las jornadas contarán con la participación, entre otros, de Eric Grossat, director general de Porib-Hopes, empresa organizadora del encuentro que tiene el objetivo de contribuir a la mejora de la gestión del sistema sanitario creando un Plan de Real World Data y Cronicidad.

¿Qué se va a presentar en el primer encuentro Better Data, Best Health qué tendrá lugar el 25 de enero en Barcelona?

"Lo importanto es poder tomar decisiones basadas en parámetros objetivos"

En este I Encuentro Internacional 'Better Data, Best Health', organizado en Barcelona, esperamos más de 300 asistentes entre clínicos, farmacéuticos, directores de gestión sanitaria, directores de calidad y gente del mundo de la informática. El objetivo es que juntos construyan un plan operativo de Real World Data sobre resultados en salud, para mejorar los mismos.

Se van a presentar diferentes datos. Por ejemplo, habrá una mesa sobre el papel de los mismos para tenerlos en cuenta en la toma las decisiones clínicas, ya que se ha demostrado que las resoluciones basadas en múltiples factores de parámetros objetivos permiten unos mejores resultados de salud, menos cirugías y menos hospitalizaciones, porque la medicina es tan compleja que ya no se puede tomar una decisión solo basada en una visita con el paciente.

Además, se van a presentar también datos sobre el papel de los patient reported outcomes, que son cuestionarios validados que permiten que el paciente contribuya a dar más información y que se pueden tomar en cuenta para mejorar las decisiones y avanzar en los resultados de salud. También habrá una mesa sobre el uso de los datos para crear cuadros de mando que permitan entender los resultados que se consiguen en cada hospital. Se podrán ver intercambios y comparaciones entre hospitales porque gracias a esta estandarización se puede mejorar la calidad asistencial comparando los resultados. Finalmente, se hablará de cómo optimizando la recogida de datos se puede hacer una mejor gestión del sector. 

Respecto a los cuadros de mando, ¿puede explicarnos cómo trabajarán entre ellos?

"Se sabe que si hay un proceso de decisión compartida hay una mayor adherencia y, por ende, se podrá suponer que habrá mejores resultados"

La idea es que en todo momento exista una plataforma informática que ayude a los clínicos y al jefe de Servicio a tener una visión de los diferentes datos sobre un paciente para tomar mejores decisiones. Por ejemplo, para tener una perspectiva del conjunto de los pacientes para cuantificarlos en cada momento por grados de control de la enfermedad, quién está totalmente en remisión, quién está todavía en una fase de enfermedad moderada y quién tiene enfermedad severa. Todo ello permitirá conocer cuántos pacientes están con un tipo de tratamiento y con qué dosis. Todo ello resulta muy positivo en cuanto a gestión para los farmacéuticos y los gerentes, ya que el hecho de que puedan saberlo genera mucha información sobre el coste-eficiencia de los fármacos que se están utilizando.

¿Cómo puede beneficiar el Real World Data al paciente crónico?

Se sabe que cuanto más datos se obtienen y se analizan, mejor conocimiento se puede generar para los pacientes futuros. Pero lo importante en el mundo real es poder tomar decisiones basadas en parámetros objetivos. Por ejemplo tener una gráfica de la calidad de vida de los pacientes, otra con la evolución de algún parámetro de laboratorio y una con el índice de control de la enfermedad permite tomar nuevas decisiones. Gracias a esto, más allá de los brotes que pueden tener las enfermedades crónicas, se podrán ver las tendencias y ayudar a saber qué fármaco se debería utilizar, en qué momento y qué dosis. Todo ello crea un manejo más apropiado de los datos con herramientas que sean simples y útiles, dando acceso al mejor tratamiento y en el momento indicado para cada uno de los pacientes.


La medición de los datos permite aplicar con mayor precisión el tratamiento que necesita cada paciente


La medición de los resultados es imprescindible en este sentido, ¿puede decirnos si tras el análisis de todos ellos se pueden aplicar medidas o políticas para la atención de los pacientes crónicos?

Existen muchas publicaciones científicas que han demostrado los beneficios que se deben esperar de cada uno de los fármacos cuando se lanzan en el mercado. Medir lo que pasa en el mundo real, donde tienes una variabilidad de pacientes más amplia que los que están en los ensayos clínicos permite adecuar los procesos de decisión para optimizar la toma de decisiones sobre qué tratamiento aplicar, a quién y cuándo.

Todo esto permite que el conocimiento avance y que su aplicación a la clínica diaria realmente vaya a más. Lo frustrante sería generar conocimiento y publicaciones pero no tener herramientas que permitan adaptar este conocimiento a las decisiones diarias para el paciente. Y para esto hacen falta herramientas de apoyo.

¿La medición de los resultados favorece la optimización de recursos?

Sí, se ha visto en múltiples publicaciones que utilizando diferentes parámetros objetivos con unos algoritmos establecidos permite obtener mejores resultados y más control, es decir, más pacientes en remisión, menos cirugías, menos hospitalizaciones. Además, un menor uso de algunos fármacos que no sean necesarios o que tengan efectos adversos también favorece la optimización de recursos.

El análisis de todos estos datos permite tomar determinadas decisiones y optimizar los resultados en salud. Además, se ha demostrado que esto puede tener un mayor resultado en cuando coste-eficiencia porque si se para el uso de un fármaco porque no está dando los frutos esperados o se aumenta la dosis del mismo porque justamente no se estaba utilizando la dosis adecuada. Al final, resulta el mejor control de la enfermedad y encima con un grado de coste eficiencia mucho mayor.

Eric Grossat durante la entrevista.


En las jornadas de Barcelona del 25 y 26 de diciembre, ¿qué necesidades actuales de los pacientes crónicos se van a tratar?

En las jornadas de Barcelona se va a tratar por ejemplo la necesidad que tienen los pacientes de contribuir más a la toma de decisiones; de entender mejor su patología; de entender mejor qué fármacos se le está proponiendo y por qué. Se sabe que si hay un proceso de decisión compartida hay una mayor adherencia al tratamiento y, por ende, se puede suponer que habrá mejores resultados.

Además, se va a tomar en cuenta cómo contribuir con los patient reported outcome, estos cuestionarios validados que permiten que haya una visión mucho más amplia y completa del impacto de los fármacos. En ellos no solo se analiza el impacto que mejora la analítica o que mejora el síntoma, ya que se pueda contemplar el impacto en el sueño, en la ansiedad y en muchos más factores que son importantes para considerar al paciente como una persona que sufre una enfermedad. En definitiva, todo lo que tenemos que tomar en cuenta para utilizar los fármacos de la mejor forma.

¿Porib-Hopes en qué proyectos está trabajando ahora mismo?

Hasta la fecha hemos trabajado en la creación de un consorcio de empresas que incluyen tecnología, educación y consultoría para aunar esfuerzos. Además, se ha incidido en la toma de soluciones para entender el por qué hay que trabajar de una cierta forma, qué hay que hacer y sobre todo cómo hacerlo. Muy a menudo se ha visto que existen planes estratégicos que hablan de qué hay que hacer pero se quedan en el qué y no bajan al cómo ni dan soluciones.

Desde Porib-Hopes hemos trabajado para conseguir mejores prácticas que permitan que la gente vaya adoptando lo que ya ha sido demostrado. Por otro lado, en Porib-Hopes hemos colaborado, por ejemplo, con la consultora de Boi Ruiz, quien ha sido muy importante por todo lo que aportó a la sanidad y a la gestión sanitaria. Desde su consultoría nos ha ayudado a diseñar el programa.

Además, hemos trabajado en colaboración con entidades como SEDISA, que está muy involucrada en los procesos de profesionalización de la gestión hospitalaria y está llevando a cabo proyectos sobre parámetros estándares para medir resultados y comparar entre hospitales. También colaboramos con una entidad que se llama Ichom que está especializada a nivel internacional en crear estándares para comparar resultados entre diferentes regiones, hospitales o países. Con todo ello lo que estamos haciendo es ser los catalizadores, que la energía de todos los entes del ecosistema de la sanidad trabajen juntos para que los esfuerzos sumen hacia mejores resultados, mejoren el impacto y con coste eficiente, porque el sistema necesita un abordaje más sostenible.

¿A medio y largo plazo tienen nuevos proyectos en mente o seguirán con la línea actual?

Grossat analiza las necesidades actuales de los pacientes crónicos.

A medio y largo plazo seguiremos con la misma línea, lo único es que iremos ampliando el número de patologías que podemos abordar. También esperamos ampliar el número de hospitales y, sobre todo, nuestra misión es que el ejemplo español permita que otros países tengan esta ambición de trabajar juntos entre clínicos, empresas del sector público y empresas del sector privado para abordar soluciones, ya que un tema complejo como mejorar la cronicidad y contribuir a la sostenibilidad del sistema sanitario solo puede funcionar a base de trabajo en equipo entre diferentes entidades, a nivel micro en el hospital con los gerentes, los directores de informática, las enfermeras, los pacientes, los farmacéuticos, los gerentes de calidad y la dirección médica.

Es necesario un abordaje multidisciplinar y nosotros ayudaremos a que esto se ponga en marcha en España, sea un éxito y una referencia a nivel internacional de cómo se puede trabajar juntos para bajar a la realidad los conceptos que las publicaciones hablan de mejoras sanitarias.

¿Con el tiempo, estarían dispuestos a trabajar con otros países europeos, Estados Unidos, Canadá para hacer un abordaje total?

Ayudar a que otros países sigan estos pasos y compartir con ellos la experiencia para que haya en cada estado entidades que decidan aplicar algo similar a lo que hacemos es un poco nuestro sueño. Como empresa no creo que lleguemos a hacerlo nosotros mismos, pero compartir para que haya partners y otras entidades y que se genere una receta de éxito de cómo aplicar todo esto a la clínica diaria sí que sería un gran logro.

¿Qué herramientas están utilizando para redundar en la mejora de la práctica clínica de los pacientes?

Las herramientas son dos. Por un lado hay una tecnológica. Se trata de una plataforma que los informáticos llamarían una aplicación departamental de nicho. Es una plataforma que se coloca en los servidores de los hospitales para que haya una interoperabilidad entre los datos que se meten en la plataforma y lo que hay en la historia clínica. Esta herramienta es útil para estandarizar en datos porque históricamente cuando empezaron las historias clínicas electrónicas se basan en campos de texto libre. Esto limita mucho su uso para el análisis, para hacer gráficos y a múltiples niveles. Entonces la herramienta se comunica con la historia clínica pero estandariza mucho la forma de entrar los datos.

Además de la tecnología, hay todo un aspecto en el ámbito de la educación porque no se trata solo de herramientas, se trata de involucrar a la gente primero para co-construir la herramienta. Las herramientas se individualizan patología por patología trabajando con clínicos, trabajando con farmacéuticos y trabajando con pacientes. Y además de co-construir hace falta todo un plan de educación para que la gente entienda por qué va a ser útil, qué beneficios van a sacar, qué deberían de hacer y cómo hacerlo. Ahí es cuando les aportamos no solo la solución tecnológica pero también recomendaciones de procesos y también ejemplos de colegas que lo han utilizado y que pueden explicar qué han sacado, cómo lo utilizan y qué beneficio sacan.

"La sanidad en España es muy buena y deberíamos presuponer que existe poca variabilidad", ha asegurado Eric Grossat.


¿Cómo se puede llegar a reducir la variabilidad de los resultados de salud entre facultativos, hospitales e incluso regiones? Porque no todas las regiones españolas tienen los mismos resultados.

Lo primordial es medir de una forma sistemática y estándar, porque si intentamos comparar naranjas y manzanas al final es muy difícil aprender y reducir la variabilidad. Partimos de la hipótesis de que la sanidad en España es muy buena y que deberíamos presuponer que existe poca variabilidad. Pero se sabe por estudios en diferentes países que a veces sí que hay variabilidad y que por ejemplo pacientes que tienen una cirugía de próstata al final pueden tener variabilidad en el impacto sobre disfunción eréctil que puede haber después de la cirugía. Por lo tanto, lo primero es estandarizar lo que se va a medir para que se pueda comparar. Lo segundo es perderle el miedo a las comparaciones. No es para meter el dedo en quien lo hace mal,  es para contribuir a aplicarlo mejor y progresar todos juntos. Y con esto se permite asegurar que incluso si hay poca variabilidad intentaremos que haya todavía menos.

¿Qué variabilidad hay entre las diferentes regiones españolas?


La variabilidad de resultados médicos entre las regiones españolas es baja


Podemos partir con la hipótesis de que no lo hay, pero de momento no se mide de forma lo suficientemente estándar para saber si es de un 1 por ciento, de un 5 por ciento, o de un 4 por ciento. Entonces, conforme se apliquen procesos, estandarizaciones y se entren los datos, podremos detectar si existe y, a partir de ahí veremos qué parámetros se pueden mejorar para que haya una variabilidad lo menor posible. Cabe destacar que a un jefe de servicio le interesa que independientemente de los médicos del servicio, los pacientes accedan a los mismos resultados, al igual que una región le interesa que entre los diferentes hospitales haya bastante uniformidad de resultados. Además, a un ministro de sanidad le puede interesar saber cómo se posiciona el país y qué podría aportar para mejorar y ayudar a otros que podrían aplicar el sistema de aquí.

¿Nos puede explicar la evolución de los análisis de datos en los últimos años,?

En los últimos 30 años el mundo farmacéutico y el médico ha cambiado de forma impresionante. La tecnología y la ciencia ha avanzado a una velocidad enorme. Esto ha generado un montón de publicaciones y es difícil para el clínico a diario con la presión asistencial estar siempre al tanto de todo. Se habla mucho del Big Data, de todos los datos pero hace falta soluciones simples que sean de ayuda a los clínicos y no generen solo más publicaciones sin conocimiento, pero que creen algo aplicable al día a día. En los últimos años hay cada vez más conocimiento, más opciones terapéuticas, con cada vez más opciones de resultados. Y lo que hace falta es que todo esto se pueda optimizar en la clínica diaria gracias a las nuevas herramientas.

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