Los aspirantes se enfrentan en verano a la primera etapa de preparación, crucial para asentar conocimientos

Verano, playa y preparar el MIR 22: "Lo ideal, 10 horas de estudio al día"


26 jun 2021. 12.20H
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A finales de mes de junio, son muchos los que están emprendiendo o planeando las ansiadas vacaciones. Sin embargo, también es una fecha clave para los aspirantes que se presentan a la próxima convocatoria MIR, que se celebrará previsiblemente a finales de enero, la fecha habitual antes de la irrupción de la pandemia de Covid-19. Unos meses cruciales para asentar conocimientos y comenzar la dura preparación. “Durante los meses iniciales de la preparación, los alumnos tienen un primer contacto con los materiales que deberán comenzar a estudiar a fondo en la fase de Consolidación”, explica Pilar Pérez, profesora de la Academia AMIR, a Redacción Médica.

Para Pérez, los meses de Consolidación son los más importantes de la preparación puesto que en ellos se construyen los cimientos sobre los que más adelante, con las sucesivas vueltas al temario, el alumno irá interiorizando los conceptos que debe conocer el día del MIR.  Por ello, insiste, es fundamental que el alumno asuma que en esta fase el objetivo diario es cerrar el manual al terminar la jornada con la certeza de haber aprendido todos los conceptos importantes.

En cuanto a la rutina que deben marcarse los alumnos, la profesora de AMIR apunta que lo ideal en esta etapa es que estudie unas diez horas al día. “Siempre insistimos mucho en que estas diez horas son de estudio efectivo, no vale solo con estar sentados delante de los manuales. Por ello, en función de cómo se organice cada uno, el horario variará. Se debe comenzar repasando preguntas de los últimos años con el trabajo del Libro Gordo, para continuar con el estudio de los manuales; y siempre respetando las ocho horas de descanso nocturno y los huecos estipulados en el calendario para la realización de los simulacros (los sábados por la tarde, como el MIR) y su corrección”, apunta Pilar Pérez.

La profesora destaca que es durante toda esta fase, la que coincide con sexto curso, cuando el equipo docente de la academia va dando pautas sobre cómo deben afrontar el estudio tanto durante este último curso, como durante las siguientes fases. De esta forma, a medida que se acerca el final de curso y con ello, el verano, los alumnos saben que llega el momento de subir el ritmo.

“Por supuesto, ser conscientes de que el verano que queda por delante no va a ser como los anteriores requiere mentalizarse y para ello es fundamental saber que es un sacrificio que vale la pena. Afortunadamente, los alumnos no están solos en este proceso y cuentan siempre con la figura de los tutores que les ayudan a dar el cien por cien desde el primer día”, continúa Pérez, consciente del esfuerzo extra que tienen que realizar los estudiantes.


¿Cómo hacer que los meses de verano de estudio sean llevaderos?


La profesora del centro de preparación subraya que es “fundamental” mantener una rutina. En este sentido, asegura que hasta que se coge el ritmo hay que ser “muy exigente con uno mismo para que el calor y las ganas de tumbarse al sol no puedan con nosotros”. No obstante, anima a los alumnos señalando que, con una buena organización, hay tiempo para todo: para estudiar, para hacer deporte, para tomar algo con los amigos al terminar de estudiar y los domingos, por supuesto, para descansar y disfrutar de los planes que no se han podido llevar a cabo entre semana.


"La mayoría de exalumnos reconocen el verano como una de las mejores fases de la preparación"



Eso sí, advierte de que no deben cometer errores que son habituales en estos primeros meses de preparación. El fallo más frecuente es dedicar menos tiempo del debido a estudiar, sobre todo hasta que el alumno se adapta a esta nueva condición de “opositor”. Por otro lado, Pilar matiza que también es frecuente ver alumnos a los que les pueden las ganas por ponerse manos a la obra y a diferencia de los anteriores, estudian demasiadas horas, sin ser conscientes de que la preparación del MIR es una carrera de fondo y hay que alcanzar un equilibrio. “En este equilibrio entre la justa cantidad de estudio y de descanso, junto con la adecuada selección de la información a estudiar, está el éxito de esta etapa”, dice.


El tutor, fundamental en esta etapa


La figura del tutor es fundamental en estas primeras etapas porque saben de primera mano las dificultades a las que se enfrentan los aspirantes en este primer acercamiento al MIR. “Los tutores son exalumnos que acaban de presentarse al MIR por lo que saben cómo se siente el alumno en cada momento de la preparación. Como ellos, han tenido que luchar con la tentación de cerrar el manual e irse a disfrutar el verano y por ello, son quienes se encargan de recordar la importancia de organizarse y trabajar duro desde el primer momento”, explica, insistiendo en que es imprescindible que los alumnos se apoyen en esta figura durante todo el proceso.

Como profesora, Pilar aconseja a los futuros residentes dejar el miedo de lado. “Es sorprendente ver que la mayoría de exalumnos reconocen el verano como una de las mejores fases de la preparación, por lo que a aquellos que comienzan esta etapa les diría que no hay que tenerle miedo. Es una etapa dura pero también gratificante puesto que comienzan a ver que recuerdan conceptos que ya habían leído en la fase de contacto, aciertan algunas preguntas más en los simulacros y ven que van cogiendo ritmo. Por supuesto, a nadie nos gusta que nuestra familia nos abandone y nuestros amigos se vayan de vacaciones sin nosotros, pero hay que asumir que nos siguen queriendo y dedicarles este esfuerzo”, manifiesta, destacando que es importante saber que durante esta fase hay un periodo vacacional se organicen con tiempo para desconectar y disfrutarlo al máximo. “Mientras tanto, como decía, habrá que conformarse con los domingos y los ratitos de después de estudiar con los amigos”, añade.

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