María Acosta, médica.
Adquirir la plaza deseada en la
asignación MIR es, para muchos médicos, uno de los logros más gratificantes. Comienzan así el camino dentro de una especialidad vocacional en la que quieren volcar sus conocimientos para mejorar el sector sanitario. Sin embargo,
no siempre las expectativas se cumplen, y hay profesionales que, tras comprobar las condiciones actuales del Sistema Nacional de Salud (SNS), toman la drástica decisión de renunciar a la residencia. Uno de estos casos es María Acosta, quien hace unas semanas decidió
abandonar el MIR de Neurología a solo un año y medio de acabar la formación. "
Siento que no encajo en este sistema", ha enfatizado.
La meta de convertirse en médica ha estado siempre presente en la vida de Acosta. Desde niña no pensaba en otra profesión y centró todos sus esfuerzos en segundo de Bachillerato y en la PAU para conseguirlo. No obstante, las notas de corte estaban demasiado altas y se quedó a las puertas, teniendo que
cursar un primer año en Odontología hasta entrar en Medicina.
Durante los seis años de carrera todo fue 'viento en popa'. Acosta no solo era una buena estudiante, sino que era una alumna de matrículas de honor. "Conseguí cerca de diez", ha afirmado a
Redacción Médica, y reconoce que todas las asignaturas que estudiaba le encantaban. "Por eso me costó tanto decidirme por una especialidad", ha subrayado.
Tras una
preparación del examen MIR sin demasiadas complicaciones, Acosta logró el
número de orden 259. Todavía se sorprende de su resultado, ya que la prueba no le salió tan bien como esperaba, pero su puntuación fue suficiente para entrar en la especialidad en la que se veía ejerciendo:
Neurología.
La salud física y mental durante el MIR
Comenzó la residencia en 2022 y desde el primer año no se cumplieron sus expectativas. "Fue un periodo muy duro", ha resaltado, añadiendo que
su salud física empezaba a resentirse. Pero cuando realmente empeoró su situación fue durante el segundo año. El estrés era "constante" y se dio cuenta de que ella padecía algo que había escuchado muchas veces: 'burnout'.
Acosta, siendo previsora, comenzó a invertir económicamente en otros sectores para generar ingresos más allá de su profesión, ya que dudaba de terminar el MIR y ejercer como adjunta con sus condiciones actuales. "Me encanta la Medicina, pero por otro lado siento que no encajo con este sistema. No sirvo para que me den órdenes que no tengan sentido ni para discutir con los pacientes por la falta de medios", ha aseverado, añadiendo otras cuestiones presentes, como la "falta de tiempo" en consulta para abordar las patologías y los problemas derivados
de las guardias de 24 horas.
Baja médica de una MIR
Uno de los aspectos que más ilusión hacía a Acosta era ser madre. Lo logró, pero por dificultades en el embarazo
estuvo de baja desde el comienzo del proceso. Al final, la estancia sin trabajar se alargó hasta el año y medio, y durante ese periodo estudió e investigó sobre todo lo relacionado con la fertilidad.
Cuando regresó a su formación, Acosta no era la misma médica que cuando se quedó embarazada. La Medicina seguía siendo su pasión, eso no había cambiado, pero
tenía claro que no quería practicarla ni en la sanidad pública ni en la privada. "El sistema actual no encaja conmigo", ha reconocido, y confiesa que Neurología tampoco terminó de gustarle. “Prefiero un enfoque más preventivista”, ha indicado.
Renunciar al MIR de Neurología
Al final, y tras mucho reflexionarlo, tomó una decisión radical:
renunciar al MIR de Neurología a solo un año y medio de terminar. Al principio, la gente de su alrededor intentó que la acabara, pero cuando explicó sus razones y cómo estaba afectando a su salud física y mental, todos lo comprendieron. "Hay que mirar los propósitos de vida, y
me he sentido muy apoyada", ha sentenciado.
Aunque haya dejado la residencia, Acosta no tiene planeado en ningún momento desligarse de la Medicina. Su objetivo es seguir en el sector sin "necesidad de sueldo",
pero sí por vocación. Y eso le ha llevado a desarrollar un proyecto centrado en la fertilidad y en la salud hormonal de la mujer, dos áreas que considera que necesitan más atención dentro del sistema sanitario, tal y como lo explica en su cuenta de Instagram: @hormonas_ysalud.
Por el momento, su proyecto está centrado en la
teleconsulta y en la divulgación en redes sociales. Y aunque todavía es pronto para predecir su futuro, tiene pensadas varias ideas para seguir desarrollando su actividad. "Me gustaría abrir una clínica en mi localidad, y más adelante, un
centro multidisciplinar que cuente con otros profesionales, como psicólogos, pero eso es algo a largo plazo", ha concluido.
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