Luisa Urquía.
Luisa Urquía acaba de conquistar la décima mejor nota de España en el
examen MIR, un logro que asimiló en el salón de su casa rodeada de los suyos. La recién graduada por la Universidad Complutense espera ahora su turno para elegir una plaza de Cirugía Plástica en la sanidad pública, respaldada por una profunda vocación de servicio y
el innegable peso de una herencia familiar ligada al cuidado de los pacientes.
La confirmación del resultado transformó una tarde ordinaria en un estallido de júbilo compartido, tal y como narra a
Redacción Médica. Las amigas de la universidad enviaron el
documento provisional y fue la madre de la joven quien rastreó las listas hasta localizar el apellido tras varios minutos de tensión frente a la pantalla.
"Mi padre no se lo podía creer, pensaba que estas personas no existían", detalla Urquía sobre el asombro inicial de que su hija entre en el top 10 del MIR. Su abuelo materno, sin embargo, recibió la noticia con total naturalidad. "Ya lo sabía yo, la número uno", resolvió Carlos Cutillas. Su otro abuelo, ya fallecido, Salvador Urquía, era médico militar y anestesista. También estaría seguro más que orgulloso al conocer la proeza académica de su nieta.
Espejo profesional
La vocación clínica impregna el árbol genealógico de esta madrileña, donde su madre ejerce la Pediatría y su hermana menor ya cursa la carrera de Medicina. Dentro de esta saga sanitaria destaca la figura de su hermano mayor,
Salvador Urquía, quien trabaja como Pediatra en el hospital
Gregorio Marañón tras brillar también en su propia convocatoria MIR. Él representa el espejo absoluto donde se mira la futura residente, no solo como un modelo técnico dentro de una consulta, sino sobre todo "como un referente vital y humano a la hora de afrontar la vida". A su madre le reconoce que ella es el espejo donde se refleja la entrega profesional que quiere desempeñar como médica.
Más allá del entorno doméstico, la etapa escolar en el colegio jesuita Nuestra Señora del Recuerdo encendió su compromiso con los demás a través de un voluntariado social con menores vulnerables.
"Me di cuenta de que podía dar una parte de mí misma a los demás y convertir mi profesión en un servicio al prójimo", argumenta la facultativa para explicar el origen de su carrera. Esa misma búsqueda del contacto humano guía ahora su elección de especialidad hacia la Cirugía Plástica en Madrid, con el hospital de La Paz como primera opción,
al encontrar en este campo una mezcla perfecta entre la destreza manual y el trato directo con el paciente.
Memoria y gratitud
El arduo camino de elegir especialidad MIR esconde también una historia de duelo reciente que ha marcado los meses de encierro frente a los libros. La joven perdió a su abuela el pasado mes de septiembre, una ausencia que transformó la recta final del estudio en un homenaje silencioso a su figura.
Hoy, con el objetivo cumplido, Urquía reparte el mérito de este hito académico entre su familia, sus cuatro hermanos, su novio y la familia de este. También dedica un agradecimiento especial a sus amigos y su grupo de catequesis.
"Gran parte de mi nota es obra de mi abuela, me ha acompañado desde el primer momento en mi carrera y siempre ha estado a mi lado", sentencia la doctora a modo de tributo final.
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