Un momento durante la asignación de plazas MIR 2026.
La asignación MIR 2026 ha dejado momentos que difícilmente serán olvidados. Una
actriz del musical 'El Rey León' que deja el canto para centrarse en la Medicina, una
MIR de Dermatología que ha cambiado de especialidad a Medicina Interna o un aspirante que tras tres años esperando su homologación del título y recorrer
Colombia, Australia y Japón, ha logrado plaza en su vocación: Medicina Familiar y Comunitaria.
Sin embargo, las 'piezas estrella' de esta adjudicación han sido las
historias relacionadas con el amor, y, en especial, la de Diego Arias, que con el número de orden 84,
retrasó su elección más de 4.500 puestos para esperar a que su pareja, con el número 4.661, eligiera un hospital y poder estar juntos haciendo la residencia.
Cuando se conoció la historia, el sector sanitario no dudó en plasmar en las redes sociales su opinión. Mientras que algunos apoyaban la decisión de Arias, otros afirmaban que se acabaría "arrepintiendo". No obstante, en
Redacción Médica hemos querido conocer la
opinión de dos médicos veteranos, tanto en el ámbito laboral como en el del amor, sobre este tipo de decisiones.
Isabel Lorenzo, oncóloga, es una de ellas. A su jucio, antes de tomar una decisión de estas magnitudes hay que
reflexionar sobre las prioridades de vida de cada individuo. "Hay que ser fiel a uno mismo", ha subrayado a
Redacción Médica. No es una elección que hay que tomar a la ligera, según indica, pero si ambos profesionales llevan años juntos y están convencidos de que quieren formarse juntos sin distanciarse,
no hay nada que reprochar.
Priorizar el éxito profesional en Medicina
Cuando una pareja se encuentra en esta tesitura, Lorenzo cree que una forma de despejar toda duda es preguntarse, individualmente, c
ómo quieren que sea su vida dentro de 20 años. Si prefieren priorizar el éxito profesional donde, en ocasiones, hay que sacrificar aspectos personales, o si
su felicidad va a depender de las relaciones personales y familiares. Tras tener esa idea clara, es cuando los médicos deben tomar la decisión.
En el caso de esta oncóloga, ya se hizo esa misma pregunta hace años, y el resultado fue claro: ella priorizó su "esfera afectiva". "Estoy muy contenta de haberlo hecho. También estoy satisfecha con mi plano laboral, pero
más feliz aún con mi mundo personal", ha afirmado, y traslada su enhorabuena a todos aquellos médicos que hayan optado por el amor antes que por la carrera profesional. "Ese fue mi camino siempre", ha concluido.
¿Es más importante el amor o el MIR?
Por su parte, Ángel López, médico de Familia rural, opina que, si uno de los médicos puede esperar para coger plaza en la misma ciudad y hospital, es idóneo, pero es consciente de que, en la mayoría de los casos, "eso no ocurre". "Creo que
en el MIR influye más el número de orden y la economía que el amor", ha aseverado.
Sin embargo, para López, la prioridad en estos casos sería: primero, que ambos médicos tengan el número de orden suficiente para poder elegir el mismo destino y hospital. La segunda, el amor, y la tercera, las circunstancias económicas. "Está claro que si se dan la primera y tercera prioridad el amor triunfará", ha reconocido, aunque añade que también se puede “llevar bien” en la distancia organizándose los fines de semana y con los días de vacaciones.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.