Javier Marín y Rebeca Plou, farmacéuticos.
El convenio colectivo de oficinas de farmacia, encallado tras meses de negociación y
a la espera de mediación por las tensiones económicas entre patronal y sindicatos, sigue evidenciando un
desajuste creciente entre las funciones reales del farmacéutico comunitario y su reconocimiento laboral.
Una de las principales reivindicaciones del sector pasa por
reforzar los complementos salariales, especialmente aquellos vinculados a la responsabilidad sanitaria, la formación y las condiciones de trabajo.
Redacción Médica ha hablado con farmacéuticos comunitarios que, desde el mostrador de la farmacia siguen reclamando una
"actualización urgente" del marco retributivo.
Responsabilidad, formación y turnos: los pluses que exige el sector
El farmacéutico Javier Marín resume una percepción que no es nueva. "
El convenio se ha quedado un poco atrás respecto a lo que hacemos hoy en farmacia". En su opinión, el modelo actual no refleja la evolución asistencial del sector. "Ya no solo dispensamos. Estamos haciendo seguimiento de pacientes, ayudando con tratamientos, resolviendo problemas reales… y eso no siempre se ve reflejado en el sueldo", explica.
En esta línea, Marín identifica
varios ámbitos prioritarios de mejora dentro del convenio. Entre ellos, destaca la necesidad de "pagar más la responsabilidad sanitaria real que asumimos", así como "valorar la formación", diferenciando entre profesionales con capacitación específica en servicios asistenciales. También pone el foco en "ajustar mejor guardias y turnos, que muchas veces son duros", además de "dar más apoyo a la farmacia rural, que tiene mucha carga y pocos recursos".
Estas demandas reflejan un cambio estructural en la profesión. "Damos muchísimo más servicios que la farmacia antigua, nos especializamos mucho más que en medicamentos y
no siempre se paga acorde a todo lo tratado", concluye.
Un convenio desfasado ante la nueva farmacia asistencial
Desde Madrid, la farmacéutica Rebeca Plou coincide en este diagnóstico y pone el acento en los
complementos salariales como herramienta clave para mejorar las condiciones del sector. "Para mí, más allá de la incapacidad temporal, hay varios complementos que serían clave, por ejemplo, el de responsabilidad, que no deja de ser un trabajo sanitario donde cualquier error puede tener consecuencias importantes, y eso no siempre está bien reflejado en el sueldo", refleja.
Además, subraya el
impacto de la organización del trabajo en la calidad de vida de los profesionales. "Luego están los turnos, las farmacias con horarios ampliados, guardias, fines de semana… eso desgasta mucho. Un complemento de turnicidad más claro y mejor compensado ayudaría mucho", afirma.
En paralelo, Plou insiste en que
el convenio no ha evolucionado al mismo ritmo que las funciones asistenciales de la farmacia comunitaria. "Cada vez hacemos más cosas, en plan, seguimiento farmacoterapéutico, cribados, consejo sanitario más profundo… estamos más cerca del paciente que nunca, pero ese salto asistencial no se refleja igual en el reconocimiento laboral o salarial", lamenta.
"Se nos pide más como profesionales sanitarios, pero
las condiciones siguen más ancladas en el modelo de 'dispensación clásica'", resume Plou. A la espera de que la mediación desbloquee el convenio, el debate sobre los complementos salariales se consolida como uno de los ejes clave para definir el futuro laboral del sector.
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