Sanitarios de diferentes ámbitos reclaman compartir historial ante la dificultad de detectar efectos adversos

Abrir la historia clínica al farmacéutico contra el riesgo por suplementos
Guadalupe Blay y Jaime Arnaiz.


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El consumo de suplementos alimenticios crece de forma sostenida en España, impulsado por tendencias de autocuidado, deporte y envejecimiento activo. Sin embargo, médicos y farmacéuticos coinciden en que muchos pacientes los toman sin comunicarlo y sin supervisión.

Un hecho que abre la puerta a interacciones, duplicidades y efectos adversos evitables. Integrar estos productos en la historia clínica y en el historial farmacoterapéutico compartido se perfila como una medida clave para reforzar la seguridad.

Posicionamientos de los Colegios Farmacéuticos


El Consejo General de Colegios Farmacéuticos (Cgcof) comparte este enfoque y defiende el acceso del farmacéutico al informe farmacoterapéutico integrado en la historia clínica. En una respuesta institucional a Redacción Médica, sostienen que es una demanda estratégica de la profesión y se muestran "convencidos de que permitiría a los farmacéuticos el correcto desarrollo de sus funciones".

El organismo recalca el valor de la visión global desde la farmacia. "Los farmacéuticos son los únicos profesionales sanitarios que pueden llegar a conocer todos los medicamentos (con y sin receta) que recibe un paciente, así como otros productos que puedan interferir en su acción, como son los complementos alimenticios y la fitoterapia".

Sobre la utilidad de integrar los suplementos en un registro compartido, el Cgcof señala que "la incorporación de esta información a una historia farmacoterapéutica compartida permitiría registrar la totalidad de productos y así ofrecerle los servicios profesionales farmacéuticos más convenientes", incluyendo seguimiento farmacoterapéutico y análisis de efectos no deseados.

Además, recuerdan que la farmacia ya cuenta con herramientas técnicas para ello. "El farmacéutico dispone de la base de datos de medicamentos, Bot Plus, que contiene, entre otros, cruces de interacciones entre medicamentos y complementos alimenticios, y también con plantas medicinales".


Suplementos invisibles en la consulta


Desde la consulta de Atención Primaria, Guadalupe Blay Cortés, responsable del Grupo de Trabajo de Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), explica en una entrevista con este medio que el registro es posible, aunque no siempre sistemático. En su centro utilizan la aplicación OMI para incorporar los suplementos como tratamientos activos. "Vamos a la historia clínica, donde pone medicación y tratamientos activos, y ponemos ahí los suplementos igual que en un fármaco". Si no están codificados, se registran manualmente con nombre, dosis, vía, frecuencia y fecha de inicio.

Blay subraya que además intentan documentar el origen de la recomendación y el canal de compra. "Siempre intentamos preguntar: ¿se lo ha recomendado algún médico? ¿Dónde lo compran? ¿Y por qué lo compran?". No obstante, reconoce que no todos los profesionales lo hacen del mismo modo y a veces queda reflejado solo como anotación puntual y no como tratamiento activo visible para el resto de profesionales.

La médica de familia advierte de que el consumo oculto es frecuente. "Cada vez toman más, todo el mundo. Y si no preguntas, no te lo dicen". Señala dos grandes grupos: población joven vinculada al gimnasio y personas mayores, especialmente mujeres a partir de 60 años. También alerta del peso de la recomendación informal y los peligros que ello conlleva. "Lo han oído en un influencer, en un youtuber, en la vecina…".

Sobre los riesgos, alerta sobre la calidad de ciertos productos a la venta en supermercados. "Hay suplementos que están mal etiquetados, están contaminados, están con metales pesados, la dosis a veces no está declarada". Y recuerda que los sistemas no siempre generan alertas automáticas. "El OMI no te genera alerta…si conocemos la interacción que puede tener con los medicamentos, lo ponemos en notas médicas".

Farmacia y AP piden un registro común para anticipar riesgos


Desde la farmacia comunitaria, Jaime Arnaiz, farmacéutico titular en Madrid, confirma la magnitud de este fenómeno. "Constantemente vemos en la farmacia gente que cada vez consume más suplementos alimenticios sin la consulta al médico correspondiente". A su juicio, el problema de base es la falta de evaluación previa ya que, "estos consumos normalmente se hacen sin los análisis pertinentes, con lo cual se pueden generar problemas de seguridad".

Arnaiz destaca varios ejemplos de riesgo clínico según patología como "el magnesio, que puede generar taquicardias en pacientes con problemas de corazón, el colágeno puede generar problemas en pacientes que tengan problemas de riñón y la vitamina D puede generar acumulaciones que pueden llegar a ser nocivas". También advierte de interacciones relevantes como "el hipérico, que puede tener interacciones con antidepresivos" y algunos anticatarrales o descongestivos con tratamientos para la hipertensión.

Para el farmacéutico, la solución pasa por mejorar la trazabilidad. "Sería fundamental poder contar con un repositorio de todas las moléculas o suplementos que un paciente consume", valora.

Profesionales de ambos ámbitos coinciden en que la digitalización y la receta electrónica abren una oportunidad para avanzar hacia un registro más completo. Para Blay, registrar suplementos permite revisar periódicamente su necesidad y seguridad; para Arnaiz, evita incompatibilidades invisibles; y para el Cgcof, mejora la continuidad asistencial. El mensaje final es claro y es que, lo que no se registra, no se puede prevenir.
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