Javier reconoce que esta etapa ha cambiado su visión sanitaria y le aporta una ventaja en los seis años de carrera

Javier, futuro estudiante de Medicina.


Nada más ver las notas de la PAU, Javier pensó que todo había terminado. Cerró la puerta de su habitación y rompió a llorar. "No era ni capaz de contestar a las llamadas de mi familia", recuerda a Redacción Médica. Lo que no sabía es que ese 'no' se acabaría convirtiendo en el mejor año de su vida y en el camino que, 365 días después, le llevaría al lugar con el que siempre había soñado: Medicina.

Para conseguirlo, tuvo que superar un camino más largo de lo esperado: presentarse dos veces a la PAU, cursar primero de Enfermería y esperar un año más hasta lograr la plaza que llevaba persiguiendo desde Bachillerato. Este futuro médico cuenta que en sus planes nunca estuvo estudiar Enfermería. "Fue curioso porque en Bachillerato quería hacer Veterinaria y no Medicina", señala. Le parecía una carrera larguísima, difícil y algo que no estaba hecho para él. Sin embargo, durante primero descubrió que realmente lo que le apasionaba era ejercer como médico. 

El problema fue que ese cambio de rumbo llegó demasiado tarde. No tener claro su futuro durante el primer curso de Bachillerato acabó pasándole factura: su media de primero se quedó en un 7,6, aunque en segundo, cuando ya tenía claro su objetivo, consiguió subir hasta un 9,25. "Me puse las pilas, pero la media de primero ya me arrastraba", explica. Y, como consecuencia, su paso por Selectividad no fue nada sencillo. Tuvo que presentarse a la convocatoria ordinaria y extraordinaria. "En la ordinaria saqué sobresalientes, con todo 8,5 y 9, pero por culpa de mi media de primero de Bachillerato no me daba para Medicina", detalla.

El golpe fue especialmente duro a nivel emocional. "Me sentía una completa vergüenza para todo el mundo por no haber entrado", recuerda. Pero, sin apenas tiempo para asimilarlo, tuvo que cambiar de mentalidad y prepararse de nuevo a contrarreloj. Quería subir la nota casi un punto, sabiendo que esa plaza ya se guardaba para entrar en 2026. 

Consciente de que la nota no le llegaba para Medicina, el futuro médico vio Enfermería como una alternativa. "Era lo que más relación tenía, aunque son carreras radicalmente diferentes. Lo único que comparten es que trabajas con personas en un hospital, pero las tareas y la exigencia no tienen nada que ver", comenta. Aun así, echó Medicina en toda España sin éxito y acabó entrando en su segunda opción: Enfermería en Valladolid.


"Me sentía una completa vergüenza para todo el mundo por no haber entrado" 



Enfermería cambió a Javier la forma de ver las cosas 


Javier llegó a Enfermería enfadado con el mundo, pensando que sería solo un trámite hasta conseguir entrar en Medicina. Pero fue todo lo contrario. "Me llevé una bofetada de realidad. Me di cuenta de que es un grado precioso", afirma. Descubrió una profesión que aprendió a valorar a través de las prácticas y el contacto directo con los pacientes.

El cambio también fue académico: pasó de estudiar contenidos que sentía alejados de su futuro profesional a cursar asignaturas "donde absolutamente todo te sirve". Además, este año le permitió crecer a nivel personal, adaptarse a la universidad y madurar. "Ha sido un año redondo que me ha hecho crecer muchísimo, tanto en lo académico como en lo personal", resume. 

De cara a su futuro en Medicina, Javier considera que esta experiencia le aporta una ventaja. "Ya sé exactamente cómo funciona el sistema", asegura. Llega con una base clínica, experiencia universitaria y una visión más cercana del paciente. Aunque muchas personas le señalan que apenas podrá convalidar asignaturas, él lo ve de otra forma: "Los seis años de carrera los voy a tener que hacer igual, me convaliden o no. Lo verdaderamente importante es que el conocimiento ya lo tengo en mi cabeza".


"Ha sido un año redondo que me ha hecho crecer muchísimo, tanto en lo académico como en lo personal" 



Las redes sociales le sirven como vía de escape 


Durante todo este proceso, las redes sociales se convirtieron en una herramienta para gestionar la presión. A él le marcó una frase que le dijo su profesora de Química de Bachillerato: "Cuando estudias una oposición o una carrera dura, es obligatorio tener un tiempo de desahogo y de queja al día".

Según explica Javier, liberar esa frustración te ayuda después a estudiar con la mente más despejada. Por este motivo, él utiliza cada día media hora de desconexión para grabar vídeos en sus redes sociales, normalmente en clave de humor.

Pero también quiere romper con la imagen idealizada del estudiante sanitario. "Cuando buscas contenido de Medicina o Enfermería, solo sale gente que parece estudiar 25 horas al día, sin vida social, sin tocar el móvil y sin flaquear nunca. Eso es un mito imposible", señala. Y, frente a esto, Javier se muestra como alguien que tiene un sueño, se esfuerza por conseguirlo, pero también se cansa y se frustra. Y esa frustración, en sus propias palabras, "es totalmente normal". 


"Cuando buscas contenido de Medicina o Enfermería, solo sale gente que parece estudiar 25 horas al día, sin vida social, sin tocar el móvil y sin flaquear nunca. Eso es un mito imposible" 




Las metas no siempre se alcanzan por el camino más directo 


Javier afronta ahora esta nueva etapa con la tranquilidad de saber que, por fin, estudiará Medicina. Después de un año de incertidumbre, ha conseguido la plaza que llevaba persiguiendo desde Bachillerato, aunque todavía prefiere no desvelar la universidad definitiva hasta que termine el proceso de admisión. 

Respecto a su futuro, mantiene la mente abierta, aunque reconoce su especial interés por las ramas médico-quirúrgicas. "Me apasiona el mundo del quirófano, me encanta y me podría pasar horas viendo operaciones", subraya. Aun así, sabe que serán las asignaturas y las rotaciones las que acabarán definiendo su camino. 

Su experiencia también le ha dejado una enseñanza: las metas no siempre se alcanzan por el camino más directo. "He aprendido que soy lo suficientemente fuerte como para trazar el mío propio", defiende. Por eso, su mensaje para quienes persiguen un objetivo difícil es claro: "Si tu sueño es Medicina, muévete con todo lo que eso implique, porque cuando cumples tu objetivoy, cada gramo de esfuerzo merece la pena".
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