El tiempo es clave en el interés en el aprendizaje digital.
La formación se adentra cada vez más en
la esfera digital. El
grado en Medicina no es una excepción. El uso de la realidad virtual, la
Inteligencia Artificial (IA) o plataformas sustentadas en el 'big data' es cada vez más habitual en los estudios facultativos. Sin embargo, la creencia en su efectividad se reduce cuando el estudiante abandona definitivamente la facultad. Entonces,
la falta de tiempo y motivación recorta los resultados y el interés en este tipo de aprendizaje, más elevados en el momento en el que el médico todavía es universitario.
Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la
Facultad de Medicina de la Universidad Chang Gung (Kaohsiung, Taiwán). Para ello, realizaron un cuestionario en el que evaluaban la motivación, la percepción y la actitud ante el aprendizaje digital. Un proceso en el que participaron 104 estudiantes de sexto curso de la carrera facultativa y 110 titulados que llevaban a cabo el primer año de posgrado. Todos ellos se ubicaban en el país asiático en el momento de la recolecta de información, realizada entre 2021 y 2022.
Las respuestas de los encuestados mostraron que
los alumnos del grado estaban más motivados por el empleo de herramientas digitales para su formación que no los egresados. Además, contaban con una actitud más positiva hacia este formato de instrucción. Esto se traduce en una mayor cantidad de tiempo empleada en esta clase de aprendizaje por parte de los primeros. Hay que destacar que los participantes en el estudio
ya titulados reportaron menos horas destinadas a este menester, debido a la carga de trabajo clínico y el cansancio acumulado en su jornada laboral.
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Los alumnos de sexto curso están más motivados por el empleo de estas herramientas que los recién titulados
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Asimismo, la investigación señaló que
la forma y utilidad de la propia herramienta pueden ser más determinantes que la motivación del usuario. Así, el instrumento debe de contar con un buen grado de usabilidad, contenido clínico relevante, retroalimentación inmediata e interactividad. Estos elementos pueden incrementar la confianza del usuario sobre la función educativa del entorno digital.
Complemento más que sustituto
Pese a las ventajas que puede ofrecer el aprendizaje digital -flexibilidad, accesibilidad, repetición sin riesgo o estudio en el momento deseado-, los científicos han resaltado que
este no puede sustituir a otros formatos, como el entrenamiento clínico práctico y presencial, utilizado para la adquisición de competencias técnicas y habilidades procedimentales.
Por ello, los autores de la investigación -publicada en la revista
BMC Medical Education- han puntualizado que
el modelo híbrido es el que mejor encaja con el grado en Medicina. Y es que este ofrece recursos digitales para la absorción de conocimientos teóricos, simulación de casos y la posterior discusión de estos, además de formación presencial para las habilidades clínicas.
Una estructura que puede ser repercutir positivamente en los matriculados en la facultad, pero con
menor efecto en los recién titulados, sobre todo sin han elegido el camino de la especialización o han arrancado con su trayectoria profesional. En estos casos, el servicio debe
garantizar tiempo para dedicar a la formación, blindado de la actividad asistencial.
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