Redacción Médica entrevista a Jorge Andrada, presidente del Colegio de Enfermería de Madrid (Codem)

"El reconocimiento a Enfermería no se refleja en sus condiciones laborales"
Jorge Andrada, presidente del Codem.


29 jul 2021. 09.10H
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A lo largo de la pandemia de Covid-19 las enfermeras han adquirido un papel protagonista. Han cuidado a los pacientes en primera línea y han mostrado su firme compromiso con la sociedad. La profesión sigue al pie del cañón y, en estos momentos, está liderando el proceso de vacunación masivo e histórico contra el coronavirus. Sin embargo, para Jorge Andrada, presidente del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (Codem), el reconocimiento 'real' no llega y la Enfermería madrileña continúa enfrentándose a los mismos problemas que “arrastra” desde hace lustros, como el déficit “crónico” de profesionales sanitarios o las condiciones laborales con las que tienen que lidiar, a pesar del reconocimiento social. Redacción Médica entrevista al presidente del Codem para abordar las cuestiones de interés y preocupación que rodean a la Enfermería madrileña.

Ha sido un año especialmente complicado para los profesionales sanitarios. ¿Qué balance hace del curso que acabamos de cerrar?

Indudablemente, la lucha contra la pandemia continúa marcando la asistencia sanitaria. Un reto para el sistema sanitario y para los profesionales. En el caso concreto de Enfermería, la pandemia ha visibilizado la importancia de los cuidados enfermeros. No es la primera vez que señalo que hemos tenido que sufrir esta crisis de Salud Pública global que la sociedad reconozca la gran capacidad de adaptación, innovación, compromiso y sacrificio de la profesión enfermera. Se está demostrando que Enfermería es una profesión polivalente. Sin ir más lejos, ahora mismo, la profesión enfermera está liderando el proceso de vacunación masivo e histórico contra el Covid-19. Sin la gestión, administración y conocimiento científico de las enfermeras y enfermeros no podríamos decir que ya más de la mitad de la población está en vías de inmunización, siempre, por supuesto, sin que nadie baje la guardia con las medidas de prevención.

¿Cuál considera que es el principal problema al que se enfrenta la profesión enfermera en Madrid?

Tengo que decir que seguimos enfrentándonos a problemas que venimos arrastrando desde hace lustros. El principal problema es que no contamos con un Plan Específico que responda a temas muy concretos. Uno de los más importantes es el déficit crónico de enfermeras. Solo en nuestra región es necesario incorporar cerca de 14.000 enfermeras más para alcanzar la media de los países de nuestro entorno. Un déficit que se agravará con el tiempo porque en los próximos años se jubilarán unas 5.000 enfermeras. Otro factor muy importante es la alta tasa de precariedad, junto a la falta de desarrollo profesional, tanto en el ámbito de las especialidades como en el competencial. Añado también que las condiciones laborales son claramente mejorables, padecemos una gran dificultad para la conciliación y muchas otras cuestiones que hacen más difícil la importante labor de cuidados y seguridad que acometen las enfermeras.

¿Considera que, a pesar de todos los esfuerzos, las enfermeras siguen sin estar justamente valoradas?

Se da la paradoja de que hay un reconocimiento social hacia la profesión enfermera que no se refleja en sus condiciones profesionales y laborales. Por un lado, los madrileños califican a las enfermeras ‘excelentes dentro de la excelencia’, según pudimos constatar en una Encuesta elaborada a petición de nuestro Colegio. Los madrileños dicen que son profesionales sanitarios excelentes en su conocimiento, experiencia, preparación, actitud y aptitud. También, que no son suficientemente reconocidas como en justicia les corresponde. Es más, dicen que debería mejorarse su sueldo e, incluso, que deben recibir un incentivo extra. Pero como señalaba, todo esto no se refleja en las decisiones políticas, profesionales y administrativas que se toman sobre nuestra profesión.


"Solo en nuestra región es necesario incorporar cerca de 14.000 enfermeras más para alcanzar la media de los países de nuestro entorno"



¿Qué propuestas de mejoras presenta el Codem para revertir esta situación?

Como decía anteriormente, la cuestión de fondo es que no hay un Plan Específico orientado a resolver cuestiones tales como la necesidad de reforzar la Atención Primaria, que es la puerta de entrada al sistema y donde las enfermeras y enfermeros desempeñan una labor fundamental como engranaje de todo el sistema sanitario. Seguimos sin ver una actitud proactiva para solucionar el grave problema que supone continuar trabajando con ratios/enfermera por debajo de las necesidades reales. Al mismo tiempo, es necesario abordar la plena implantación y desarrollo de todas las especialidades enfermeras, a las que, entre otras cuestiones, se les impide ejercer como especialistas al no contar con puestos de trabajo catalogados, ni bolsas de empleo específicas. Insisto en la sonora falta de contratación de enfermeras -contratación que se realiza mediante una bolsa de empleo cuyo funcionamiento es perverso-, así como las condiciones laborales y retributivas en las que se lleva a cabo. También creemos necesaria la creación de una Dirección General de Cuidados, como sí existe en otras Comunidades Autónomas.

¿Están bien pagadas las enfermeras de la Comunidad de Madrid?

Rotundamente, no. Y explico por qué. Para empezar, y en líneas generales, los sueldos no reflejan la preparación y responsabilidad a la que las enfermeras y enfermeros se enfrentan. Si comparamos entre Comunidades Autónomas, constatamos que las enfermeras madrileñas no reciben una retribución adecuada. Vivir en Madrid comporta unos gastos mayores porque es una de las regiones donde el nivel de vida es más caro, lo que hace que el poder adquisitivo de una enfermera sea aún menor. Situación que hace menos atractivo trabajar en nuestra Comunidad, sobre todo, para profesionales que vienen a estudiar aquí o comienzan su vida laboral, lo que se traduce posteriormente en una fuga de talento enfermero, que ya estamos viviendo.

¿Por qué Madrid ha tardado tanto en regular la acreditación para la prescripción enfermera? ¿Ha supuesto un perjuicio para los profesionales de Enfermería?

Sinceramente, es algo que no tiene justificación alguna. Aún hoy, y tras su desarrollo por la Comunidad de Madrid, el Colegio ha presentado un recurso que ha sido admitido a trámite ante el Tribunal Superior de Justicia, porque deja fuera del proceso de acreditación a 20.000 enfermeras y enfermeros que no están adscritos al SERMAS. Un hecho que representa una clara vulneración del principio de igualdad ante la ley. No estamos hablando de un tema laboral, sino de un tema competencial de nuestra profesión, con independencia de que se ejerza en el ámbito público o privado.

En cuanto al desarrollo de especialidades, ¿cuál debería ser la siguiente?

En líneas generales, el pleno desarrollo de las especialidades enfermeras supone un beneficio triple: para el paciente, para el propio profesional y para el sistema sanitario. Para el paciente, porque significa que tiene acceso a unos cuidados prestados por profesionales con mayor formación en un área concreta. Para la profesión enfermera porque facilita su necesario desarrollo y puesta en valor. Y para el Sistema Sanitario porque puede disponer de recursos más especializados, un factor que redunda en la seguridad y la calidad de la atención a los pacientes, sus familias y cuidadores. Por lo tanto, desde el Colegio de Enfermería de Madrid, seguimos exigiendo el pleno desarrollo de las especialidades recogidas en el RD de 2005, además de impulsar otras especialidades necesarias para dar respuesta a los cuidados complejos. Al mismo tiempo es necesario desarrollar, además, las Áreas de Especialización y de Enfermería de Práctica Avanzada. Todo ello con el objetivo claro de fomentar el desarrollo profesional enfermero, como indica la propia OMS, que permita responder a los problemas de salud de toda la población.

Por otro lado, si la enfermera Especialista en Geriatría hubiera estado plenamente implantada en centros, hospitales y residencias públicos y privados. ¿Cómo habría repercutido en la gestión de las residencias y de los mayores durante los momentos más críticos de la pandemia?

La pandemia ha sacado del ostracismo a las enfermeras geriátricas. Ha puesto encima de la mesa la imperiosa necesidad de la plena implantación de esta especialidad en todos los centros públicos, privados y concertados donde corresponde. No solo deben ejercer en los ámbitos sociosanitarios donde deben hacerlo, sino que es fundamental que estén presentes en todos aquellos órganos donde se tomen decisiones en torno a los mayores. Porque la cuestión reside en adaptar los protocolos, las estructuras y los recursos humanos enfermeros a los niveles de dependencia, discapacidad, pluripatología y polimedicación que forman parte del día a día de miles de personas. Por lo tanto, es necesario reconocer el valor que aportan las enfermeras geriátricas en la coordinación sociosanitaria y de los equipos, así como en la supervisión, investigación y gestión de los cuidados.

En cuanto a la implantación de la enfermera escolar, ¿a qué se debe la falta de iniciativa de la Consejería? ¿Por qué considera fundamental esta figura?

Es inaudito que todavía tengamos que exigir la incorporación plena de enfermeras en un ámbito que es clave en cualquier sociedad, como es el educativo. Y más, cuando es una figura que reivindican los padres y los docentes. La primera justificación que tiene la presencia de enfermeras escolares en toda la comunidad educativa es que la Salud es un derecho cuyo conocimiento debe crecer a lo largo de toda nuestra vida. Aprender a cuidarla y autogestionarla, así como adquirir hábitos saludables desde la infancia, es un camino incuestionable para preservar nuestro bienestar, tanto individual, como colectivo. Una sociedad sana es una sociedad más feliz, más comprometida con su entorno social, más productiva y más responsable.

La falta de personal se agudiza en verano. Además, este año con una tarea ‘extra’, la de la vacunación Covid-19. Ante esta situación, ¿se ha fomentado la contratación de personal? ¿Cuántas profesionales son necesarias en el periodo vacacional para que las plantillas no se vean ahogadas?

La falta de enfermeras es habitual a lo largo de todo el año, como he señalado antes, pero esta situación se agrava especialmente en verano. Un año más, nos encontramos con una falta de previsión y por este mismo motivo, desde el Colegio de Enfermería de Madrid venimos reclamando un Plan Estratégico Enfermero que solucione la carencia de profesionales en cada época del año. El fomento de la contratación pasa por poner en marcha políticas de captación y retención de enfermeras a las que se les motive a través de su desarrollo profesional, de mejoras en sus condiciones laborales y contratación estable, y de reconocimiento a todos los niveles.

Más de 800 enfermeras se han ido de Madrid en lo que va de año. ¿Qué mejoras exigen estas profesionales y que encuentran en otros territorios?

Las situaciones y las circunstancias que vengo señalando generan desmotivación por la falta de expectativas porque siguen sin ver reconocido el valor del esfuerzo logrado en sus años de formación y trabajo asistencial. El acceso a puestos de gestión, la implantación real de las especialidades, mejores retribuciones, empleo más estable, medidas de conciliación, entre otras, son reivindicaciones que enfermeras madrileñas pueden llegar a encontrar en otras Comunidades Autónomas.

Tras vivir una pandemia, que no hemos acabado de superar, ¿hacia dónde debería virar el SNS?

La lucha contra la pandemia ha puesto encima de la mesa la necesidad de adaptar nuestros recursos a las nuevas necesidades que se suman a las que ya veníamos arrastrando. Un desafío que debe planificarse a medio y largo plazo, con serenidad. Para empezar, en lo que casi todo el mundo estamos de acuerdo es que la sanidad española esta infra financiada. Y ello se debe, en parte, a que su financiación se conceptúa como un gasto y no como lo que debe ser: una inversión en salud, bienestar y calidad de vida. Otro aspecto en el que casi todos coincidimos es que un estado de bienestar que presuma de serlo- como es el nuestro- debe gozar de un sistema público de salud fuerte. Es cierto que el sistema sanitario público español ha alcanzado cotas que son impensables en otros países de nuestro entorno, pero no podemos ‘morir de éxito’. Urge fortalecer nuestro sistema público de salud, complementado con el sistema privado y alineado en un objetivo común como ha sido durante la pandemia.

Otra de las claves es reconocer que necesitamos un sistema que integre lo social con lo sanitario. Debemos caminar hacia un sistema sociosanitario más integrado entre niveles asistenciales: Primaria, Hospitalaria, atención en domicilio y residencias. Preparado para atender las necesidades de una sociedad más envejecida, con enfermedades crónicas, orientado a un modelo predictivo y de prevención, donde se cura y se cuida. Donde la enfermera es el núcleo esencial porque es la garante de los cuidados.

Por último, he de decir que el SNS debe virar hacia un modelo de cuidados, donde se de respuesta real a los problemas de los pacientes, con una población cada vez más longeva y con mayor cronicidad. Es imprescindible contar con la visión enfermera, líder de los cuidados que se presta a toda la población.

¿Cuáles son los retos y objetivos que se ha marcado el Codem para el próximo curso?

El principal objetivo del Codem es seguir trabajando en el fortalecimiento de nuestra profesión, su enorme potencial, así como que se reconozca su responsabilidad, experiencia y conocimiento. Es cuestión de justicia. Insisto en que hay que combatir de una vez por todas la flagrante falta de enfermeras en todos los ámbitos asistenciales. Como también es urgente dignificar el valor del trabajo de la profesión invirtiendo en empleo y desarrollo profesional, retribución justa,  contratación estable, disminuyendo las tareas burocráticas. Vuelvo a señalar la importancia de desarrollar todas las especialidades enfermeras tan necesarias para el bienestar de toda la sociedad. En definitiva, atender las reivindicaciones de la profesión enfermera es un asunto de Salud Pública porque tiene consecuencias en todos los ámbitos y niveles asistenciales. Son obviedades que seguiremos reclamando desde todos los medios y ámbitos. Las enfermeras y enfermeros reclamamos lo que es justo y nos corresponde porque se trata de decisiones que inciden de forma directa en la salud de millones de personas. Sin olvidar la salud de la propia profesión que está exhausta, desbordada y sobrepasada, física y psicológicamente.

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