Unai Idoate, oriundo de un pueblo navarro de 200 habitantes, tiene claro que elegirá Farmacia Hospitalaria

Unai Idoate, número 2 del FIR 2026.


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POR ELENA GONZÁLEZ
Unai Idoate ya estaba celebrando cuando se enteró de su posición en el FIR 2026. En mitad del cumpleaños de un amigo suyo de la 'cuadrilla', una de sus compañeras, también aspirante en esta convocatoria, dio el aviso: ya estaban disponibles las listas provisionales de resultados de la prueba. Aunque las estimaciones le situaban en un puesto destacado, no quería hacerse muchas ilusiones. Sin embargo, el documento, publicado por el Ministerio de Sanidad a última hora del viernes, no dejaba lugar a dudas: era el número 2 de esta convocatoria.   

"Me salí un segundo del restaurante, lo miré y vi esa sorpresa", cuenta el joven navarro a Redacción Médica. A su regreso al local, le esperaba un baño de abrazos, vítores y enhorabuenas. Las mismas que recibiría por parte de sus padres al otro lado del teléfono. "La verdad es que no me lo esperaba, por el hecho de que se presenta tanta gente y es un examen tan competitivo", reconoce, pese a las previsiones que manejaba su academia GoFir. "Al final tú no te lo terminas como de creer, piensas que estará mal la plantilla o que, igual has metido mal las respuestas".

Una vez pasada la euforia inicial, comienza a valorar opciones, consciente del margen que le otorga su puesto destacado de cara a la elección de plaza FIR. Idoate, oriundo de Elcano, un pequeño pueblo de 200 habitantes en la cuenca de Pamplona, tiene clara la especialidad, Farmacia Hospitalaria, pero el destino todavía le genera un buen puñado de dudas.


Elección de plaza FIR


Estar cerca de la familia y los amigos hace que se plantee, por un lado, "quedarse cerca de casa", y solicitar plaza, bien en un centro de Osasunbidea o, como mucho, en Euskadi, ya sea en Bilbao o en Donosti, donde realizó las prácticas de la carrera y quedó enamorado de la rama hospitalaria. 

Aún así, el futuro especialista no es ajeno al influjo que ejercen hospitales de prestigio en las grandes capitales y no descarta la posibilidad de mudarse a Barcelona o a Madrid. "Como centros de referencia en España, igual vería casos que igual no podría ver en otros hospitales", argumenta.  

Las jornadas de puertas abiertas serán, por ello, una gran oportunidad para disipar la incertidumbre, al explorar "los diferentes Servicios de Farmacia", conocer a los residentes que allí se forman y consultar los "planes de formación que tiene cada hospital". Aspectos que, sin duda, ayudarán a este farmacéutico "a decantarse por una u otra opción". 


Preparación del FIR en Valencia 


Este aspirante tuvo muy claro que quería hacer el FIR nada más terminar las prácticas de la carrera que cursó en la Universidad del País Vasco (UPV). De hecho, empezó a prepararse ese mismo verano, eso sí, a 500 kilómetros de casa, en Valencia, ya que la academia ofrecía "cursos que eran semipresenciales". Allí llegaría junto a su grupo de amigos de la facultad, entre los que había paisanos de Pamplona y algún otro de Euskadi. "Nos preguntaban, pero ¿y vosotros qué hacéis aquí todos en Valencia?".  

Bien previsor, unas semanas antes del comienzo de curso de preparación, el 11 de agosto, Idoate ya se había mirado alguna clase del año pasado como preludio al gran reto que debería afrontar en los próximos meses. El miedo y las ideas precocebidas aumentaban la presión: "Cuando empecé a preparame el examen pensaba que lo iba a llevar peor, la verdad, porque al final te dicen la preparación del FIR es muy dura y muy exigente mentalmente". 

Tras surcar meses intensos, al compaginar las prácticas en el Hospital de Donosti con la elaboración del Trabajo de Fin de Grado (TFG) en el Instituto Sanitario Bio Gipuzkoa, Idoate llegaba a esta nueva etapa con la cabeza un poco "saturada" y miedo a no ser capaz de mantenerse a flote. Sin embargo, el arropo de sus compañeros, inmersos también en la preparación del FIR, hizo que, al poco tiempo, cambiara de parecer y comenzara a ver las cosas desde otro prisma: "Pensaba que iba a llevarlo peor a nivel emocional, pero me ayudó mucho el hecho de que en el piso, cuando uno igual tenía un día peor, y estaba bajillo, los otros animaban y viceversa", relata. 

De hecho, fue con ellos, sus compañeros de 'batalla' de la UPV, aquellos que le ayudaron en los momentos más complicados del proceso, con los que también compartiría el postFIR una vez pasado el examen. Una "celebración anticipada", antes de conocer el número de orden, que les llevaría a recorrer Filipinas durante 20 días.   
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