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La urticaria afecta a uno de cada cinco niños

Desde Seicap señalan que esta patología supone el 2% de las visitas a urgencias pediátricas

La urticaria afecta a uno de cada cinco niños
Redacción
Martes, 04 de abril de 2017, a las 14:50
La urticaria afecta a uno de cada cinco niños en algún momento de su vida y llega a suponer hasta un dos porciento de  las visitas a urgencias pediátricas, según datos de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap). “Es un problema muy común que requiere ser atendido por un pediatra alergólogo que es el que mejor sabrá identificar la causa e indicar el tratamiento más adecuado”, recalca Mercedes Escarrer, coordinadora del grupo de trabajo de Dermatitis Atópica y Alergia Cutánea de la Seicap.

Escarrer señala que la urticaria afecta mucho a “la calidad de vida” de los niños que la sufren ya que tienen una necesidad continua de rascarse, lo que “puede influir en la capacidad de concentración en el colegio o incluso en el sueño”. “La infección suele ser la causa más frecuente y puede venir desencadenada por el calor o el frío, insectos o parásitos, presión sobre la piel o la luz del sol", añade.

La experta insiste en la importancia que tiene una buena educación del menor y de sus padres enfocada al conocimiento de las fases y a la eliminación de los agentes desencadenante y agravantes.

La urticaria se clasifica según su curso y duración en función de un tiempo máximo de seis semanas. Según explica Escarrer, se llama urticaria aguda cuando los brotes duran menos de seis semanas; aguda recurrente cuando los brotes son aislados y autolimitados a unos días pero recurrentes; o crónica cuando las lesiones van apareciendo a diario o casi a diario y persisten durante más de seis semanas.

Con el objetivo de mejorar el abordaje de esta patología, desde la Seicap han elaborado un decálogo en el que recomiendan tanto evitar que el niño se rasque y que lleve ropa muy ajustada, secar la piel de forma suave o con secador, así como evitar el ejercicio físico, la fiebre, el calor o frío intenso, el estrés emocional, el ibuprofeno o ácido acetilsalicílico y la ingesta de alimentos ricos en histamina, como el marisco o el queso, entre otros.