14 dic 2018 | Actualizado: 21:45

Un médico se enfrenta a 5 años de cárcel por robar un derivado de la Viagra

El profesional prescribía de forma continuada el fármaco a un tío suyo, incluso después de fallecer

Interior de una imagen de farmacia hospitalaria.
Un médico se enfrenta a 5 años de cárcel por robar un derivado de la Viagra
lun 27 marzo 2017. 12.30H
Redacción
Un médico del Hospital Clínico Universitario de Valencia se enfrenta a una petición de pena de cinco años de cárcel por sacar de la farmacia del hospital de forma fraudulenta un medicamento para la hipertensión pulmonar, y con aplicaciones terapéuticas contra la disfunción eréctil, a nombre de un supuesto familiar, incluso cuando éste ya había fallecido. Ahora, el Ministerio Fiscal solicita una pena de cinco años de prisión, así como cinco de inhabilitación y el pago de una multa de 6.000 euros. Además en el caso de ser condenado deberá de indemnizar a la Generalitat con 4.500 euros.

Según informa Levante-El Mercantil Valenciano, el médico, que en el momento de los hechos era Jefe de Servicio de Urgencias, llegó a sacar gratis hasta 14 cajas de Revatio, cuyo precio ronda los 500 euros cada una, entre octubre de 2009 y abril de 2011. En total la cifra presuntamente estafada a la sanidad pública se cifra en unos 7.000 euros. 

El acusado aprovechó su cargo como jefe de sección del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico, así como su amistad con el por entonces jefe del Servicio de Farmacia, para prescribir el citado medicamento a un tío suyo que supuestamente padecía hipertensión pulmonar. De esta forma retiraba personalmente periódicamente cada mes una caja de Revatio con comprimidos de 20 miligramos.

En septiembre de 2010 el familiar para el que supuestamente estaba sacando los fármacos falleció pero el facultativo siguió retirando durante meses de la farmacia del hospital este medicamento, que en el mercado negro se vende para combatir la disfunción eréctil. Compañeros del procesado se percataron de lo que estaba ocurriendo y denunciaron los hechos en junio de 2011.

Según alegó en su día el acusado, tras la muerte de su tío estaba sacando el medicamento para su padre. No obstante, según detalla, la fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales, "ninguno de estos dos familiares padecía hipertensión pulmonar primaria ni ninguna dolencia que justificara la prescripción del citado fármaco". Incluso para el paciente que murió estaba contraindicado.


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