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Condena a un médico por 'deshonrar' a un socio en su estado de Whatsapp

Este facultativo de Valencia deberá pagar 2.000 euros a su exsocio y reparar su honor también en Whatsapp

Imagen de la popular aplicación de mensajería instantánea.
Condena a un médico por 'deshonrar' a un socio en su estado de Whatsapp
Redacción
Miércoles, 06 de abril de 2016, a las 13:10
Un juzgado de Valencia ha condenado a un médico a reparar en su estado de Whatsapp el honor de su antiguo socio después de que hubiera mantenido durante cuatro meses la frase: "No te fíes de Javier Gutiérrez" (nombre ficticio).

La frase permaneció legible en el número de teléfono del médico desde el 23 de mayo hasta el 17 de septiembre de 2013. El condenado tendrá que pagar a su exsocio 2.000 euros de indemnización y mantener en su estado de Whatsapp durante dos meses que ha sido condenado por intromisión ilegítima en su honor.

La sentencia condena al demandado a difundir durante dos meses en el estado de la cuenta que tiene en esta aplicación la expresión: "Mediante sentencia de fecha 30-12-2015 J.M. fue condenado por intromisión ilegítima en el honor de Javier Gutiérrez".

El magistrado Joaquim Bosch le ha condenado a indemnizar con 2.000 euros por daños morales al perjudicado, al entender que alojó durante meses en un espacio "de acceso público" una "mera descalificación, que afectó negativamente a la reputación del afectado, la cual es especialmente importante en el espacio de su profesión médica y en el ámbito de la industria de servicios de sanidad".

A su juicio, prevaleció una intención de "desprestigio personal" al afectado cuando publicó que no era digno de confianza. "El estado de una cuenta de Whatsapp no es el lugar apropiado para incorporar una frase de este tipo, ya que es un espacio previsto en la aplicación para incorporar información del titular de la cuenta", explica.

El juez no accede a la petición del demandante de ser indemnizado con 10.000 euros porque la frase no incluyó un contenido "ofensivo de especial gravedad" y únicamente pudieron leerla quienes disponían del número de teléfono móvil del condenado, teniendo en cuenta que podía haber entre ellos contactos comunes de ambos profesionales.