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La contaminación de ozono se asocia a peor salud cardiovascular

Además de dañar el sistema respiratorio, activa las plaquetas y aumenta la presión arterial

La contaminación de ozono se asocia a peor salud cardiovascular
Lunes, 17 de julio de 2017, a las 17:40
La exposición a la contaminación de ozono está relacionada con cambios en la salud que pueden causar enfermedades cardiovasculares, como ataques cardiacos, presión arterial alta y accidente cerebrovascular. Estas son las principales conclusiones de un estudio realizado por un equipo de investigadores de la universidades chinas de Duke, Tsinghua, Duke Kunshan y Pekín, y que aparece publicado JAMA Internal Medicine.

“Sabemos que el ozono puede dañar el sistema respiratorio, reducir la función pulmonar y causar ataques de asma”, ha afirmado el autor del estudio, Junfeng Zhang, quien destaca que con este estudio se quería confirmar “si el ozono afecta a otros aspectos de la salud humana, específicamente el sistema cardiovascular”.

Zhang y sus colegas estudiaron 89 adultos sanos que viven en la ciudad de Changsha (China), durante un año. Monitorearon los niveles de ozono en interiores y al aire libre, junto con otros contaminantes. A cuatro intervalos, el equipo del estudio tomó muestras de sangre y orina de los participantes y mediante una espirometría examinaron un conjunto de factores que podrían contribuir a enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

El equipo examinó la inflamación y el estrés oxidativo, la rigidez arterial, la presión arterial, los factores de coagulación y la función pulmonar en los participantes. Observaron la activación de las plaquetas (un factor de riesgo para la coagulación) y un aumento de la presión arterial, lo que sugiere un posible mecanismo por el cual el ozono puede afectar la salud cardiovascular.

Estos efectos se encontraron con una exposición al ozono menor que la que afecta a la salud respiratoria y menor que los estándares actuales de calidad del aire de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). “Este estudio muestra que los estándares para la exposición segura al ozono deben tener en cuenta su efecto sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares”, ha señalado Zhang.