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El corazón conservado en coñac de Chopin revela tras 168 años de qué murió

Un grupo de investigadores ha determinado, siglo y medio después, que el genio no falleció de tuberculosis

Retrato de Frédéric Chopin en 1835, por su prometida, Maria Wodzinska.
El corazón conservado en coñac de Chopin revela tras 168 años de qué murió
Pavel Ramírez
Martes, 07 de noviembre de 2017, a las 09:30
Oficialmente, Frédéric Chopin murió en 1849 de tuberculosis. Eso, al menos, es lo que Jean Cruveilhier, el último doctor que atendió al brillante músico polaco en sus últimos días sobre la Tierra, apuntó como la causa de su muerte en el certificado de defunción. Sin embargo, durante más de siglo y medio, la frágil salud que el genio arrastró durante su corta vida -falleció a los 39 años- ha dado lugar a numerosas teorías acerca de la patología que padecía: desde fibrosis quística hasta cirrosis o algún tipo de deficiencia de orden genético. Ahora, tal y como publica el American Journal of Medicine, un grupo de investigadores han logrado aveirguar la causa exacta de la muerte de Chopin. Y para hacerlo han recurrido a su corazón, conservado en coñac por petición expresa del difunto.

Esta historia comenzó cuando Chopin pidió a su círculo de confianza que, cuando muriese, le abrieran el pecho para comprobar que realmente su corazón se había parado. Sentía un pánico atroz a que lo enterraran vivo por error. Por eso, al margen de las rudimentarias pruebas que aún se realizaban en el siglo XIX -cuando se determinaba la muerte por criterio cardiopulmonar; esto es, poniendo un espejo o una vela frente a la nariz del cadáver para comprobar si aún respiraba-, el artista polaco exigió que se le practicase una autopsia para certificar su estado. Lo que nadie se imaginaba es que aquel corazón que le extirparon y conservaron en coñac, serviría siglo y medio después para determinar que Chopin murió por una pericarditis, provocada efectivamente por la tuberculosis que padecía.

Tras su muerte, el cuerpo de Chopin fue enterrado en París, mientras que su corazón ha sido conservado en la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia. Hasta ahora. “Desde el estado del corazón podemos decir, con gran probabilidad, que Chopin sufría una tuberculosis que le causó una pericarditis, que fue probablemente la causa inmediata de su muerte”, según relatan los investigadores al británico The Guardian. Una conclusión a la que han llegado sin manipular el órgano por petición expresa de la familia. Así, sin abrir el tarro en el que aún permanece el corazón, han advertido unas fibras blancas que han permitido determinar la causa de su muerte.

La agónica vida de Chopin

Lo cierto es que, al margen de las limitaciones tecnológicas de la época, las dudas sobre la causa de la muerte de Chopin se han debido en gran parte al frágil estado de salud del músico a lo largo de su vida. Pasó su último año agonizando entre diarreas, insuficiencias pancreáticas y los problemas cardiopulmonares derivados de la tuberculosis.

Y es que las complicaciones en su estado de salud le acompañaron durante los 38 años anteriores. Desde niño, los médicos formaron parte de su círculo más íntimo. A edad muy temprana desarrolló intolerancia a los productos altos en grasas, especialmente al cerdo. Más tarde, sus problemas con la dieta se incrementaron y los trastornos digestivos le llevaron a pesar sólo 45 kilos cuando alcanzó los 1,70 metros. 

Por otra parte, a los 22 años perdió la totalidad de su vello facial y ni siquiera sus patillas sobrevivieron. A los 16 años, pasó seis meses en cama aquejado de dolorosos nodos linfáticos en las cervicales que le provocaban terribles jaquecas. Y con sólo 20 años, un catarro mal curado le obligó a cancelar su temporada de conciertos en Viena.

Un año más tarde, ya en París, Chopin sufrió su primer episodio de hemoptisis -expectoración de sangre proveniente de los pulmones o los bronquios causada por alguna lesión de las vías respiratorias- y en 1835 sufrió tanto laringitis como bronquitis, lo que lo alejó otros meses de la vida pública, hasta el punto de que se llegó a especular con su muerte.

En sus últimos años, trató sus problemas respiratorios con un mejunge a base de azúcar y opio. Chopin bebía alcohol ocasionalmente y fumaba, por lo que su sistema respiratorio estaba gravemente afectado cuando le sobrevino la tuberculosis. Finalmente, tras un año de agonía, murió dejando un gran legado musical que pidió que no fuera exhibido por ser "indigno" para su público. Pero, a pesar de respetar sus deseos respecto a la extracción de su corazón, su familia hizo caso omiso a esta última petición y el mundo pudo disfrutar de más Chopin tras su muerte.