Diccionario de enfermedades

Rubéola

Síntomas y tratamiento de la rubéola
La rubéola es una enfermedad contagiosa producida por un virus. Habitualmente es una enfermedad benigna (si se contrae tras el nacimiento) que produce una erupción en la piel, pudiendo ser algo más grave cuando se adquiere en la edad adulta.

Cuando el virus de la rubéola se contrae durante el embarazo puede infectar al feto. Si una mujer embarazada contrae la rubéola, el niño puede morir, nacer antes de tiempo o nacer con malformaciones graves (síndrome de la rubéola congénita).

El peligro es mayor cuando la enfermedad se contrae durante la primera mitad del embarazo.

¿Cómo se contagia la rubéola?


La rubéola puede contagiarse:
  • Desde una persona enferma (con o sin síntomas) a una persona sana. El contagio se realiza a través de la saliva (por proximidad) al toser o estornudar.
  • A partir de recién nacidos con rubéola congénita (adquirida durante el embarazo). Estos niños pueden estar eliminando el virus por el aparato respiratorio y por la orina hasta la edad de 2 años.
  • A través de la placenta. Las embarazadas con rubéola transmiten la infección al feto.
Las personas vacunadas recientemente no transmiten el virus a otras personas.

Para evitar que una persona con rubéola contagie a otras personas es recomendable que el enfermo:
  • Permanezca en casa durante 7 días tras el comienzo del sarpullido.
  • Se lave con frecuencia las manos.
Después de pasar la rubéola se forman defensas (anticuerpos) que protegen contra la enfermedad en el futuro, siendo raro, aunque posible, que se pueda pasar otra vez.

¿Cuándo se presenta la enfermedad?


La rubéola se puede presentar en cualquier época de la vida. Es más frecuente en primavera y en niños de 2 a 10 años aunque actualmente la mayoría de los casos se producen en adultos jóvenes no vacunados.

¿Qué síntomas produce la rubéola?


Los síntomas de la rubéola suelen ser leves e incluso pueden pasar desapercibidos en el 25-50 % de los casos, siendo diferentes en niños y adultos. La sensación de enfermedad es mayor en los adultos que en los niños.

El período desde el contagio hasta que aparecen los primeros síntomas de la enfermedad (periodo de incubación) es de unos 18 días, con límites entre 12 y 23 días. El período de máximo contagio es cuando aparece la erupción, aunque abarca desde pocos días antes del inicio del sarpullido hasta 5-7 días después.

Los síntomas más frecuentes en niños son:
  • Erupción cutánea. Normalmente comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo en las primeras 24 horas. En general desaparece en unos 3-5 días aunque puede llegar a durar hasta 8 días. Algunos niños pueden tener los ojos rojos (conjuntivitis) y un sarpullido en el paladar blando (manchas de Forschheimer).
  • Febrícula (fiebre leve, menor de 38 ºC). Generalmente aparece entre 1 y 5 días antes de la aparición del sarpullido.
  • Leves síntomas catarrales que generalmente aparecen entre 1 y 5 días antes de la aparición del sarpullido.
  • Ganglios inflamados (adenopatías), sobre todo detrás de las orejas y en el cuello.
Los síntomas más frecuentes en adultos son:
  • Erupción, fiebre y ganglios inflamados (adenopatías).
  • Malestar general parecido a una gripe.
  • Dolor en las articulaciones que suele afectar a rodillas, muñecas y dedos. Este dolor es más frecuente en adolescentes y en mujeres jóvenes que en varones adultos. El dolor articular puede durar un mes o más, incluso después de la desaparición del sarpullido.
  • Ojos rojos (conjuntivitis).
  • Dolor e inflamación testicular (orquitis).


¿Cuáles son las complicaciones asociadas?


No es frecuente que la rubéola se complique. Entre las complicaciones posibles destacan:
  • Hemorragia. Aparece en 1 de cada 3000 pacientes y es más frecuente en niños que en adultos.
  • Encefalitis (inflamación cerebral). Es una complicación más frecuente en los adultos que en los niños. Sucede en 1 de cada 6.000 casos de rubéola, generalmente durante la semana del sarpullido aunque puede ocurrir sin la erupción. Su mortalidad es del 20 al 50 %.
  • Hepatitis leve.
  • Rubéola congénita. La infección de la madre se puede transmitir al feto y producir una rubéola congénita.

¿Cómo se diagnostica la rubéola?


El diagnóstico de rubéola por la clínica es difícil porque se puede confundir fácilmente con otras infecciones que cursen con sarpullidos. Además, el sarpullido suele ser poco intenso y de escasa duración. Para tener la certeza de que se ha padecido la enfermedad se debe realizar un análisis de sangre, lo que es imprescindible en situaciones donde se sospechen complicaciones de la rubéola, en embarazadas que crean que la pueden tener, y si se sospecha que un recién nacido pueda haberla adquirido.

¿Cuál es el pronóstico de los afectados?


El pronóstico de la rubéola es en general bueno, con curación completa sin secuelas. Raramente la enfermedad puede ser grave en personas con defensas bajas o si la infección aparece en adultos.

¿Cuál es el tratamiento de la rubéola?


No existe un tratamiento específico para la rubéola y el tratamiento es sintomático.
  • La fiebre puede tratarse con paracetamol o ibuprofeno. La aspirina está contraindicada en niños ya que se han descrito casos de daño hepático fulminante (síndrome de Reye).
  • Se debe mantener una higiene muy cuidadosa, siendo obligado el baño diario.

¿Puede prevenirse el contagio?


El objetivo de la vacunación es prevenir la rubéola congénita. La prevención se realiza:
  • Evitando el contacto con personas infectadas.
  • Administrando gammaglobulina a embarazadas o personas en riesgo (no vacunadas) que hayan tenido contacto con enfermos.
  • Vacunando con virus atenuados:
  • Vacuna triple vírica, protege frente a sarampión, rubéola y paperas; es una vacuna segura y eficaz. Todos los niños deben recibir la primera dosis entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda entre los 3 y los 4 años. Los adultos no vacunados contra la rubéola deberían recibir una dosis por lo menos. Esto resulta especialmente importante en mujeres que planeen quedarse embarazadas. La vacuna disminuye el riesgo de que una mujer embarazada contraiga la rubéola. Cuando la mujer que planee quedar embarazada no está segura de si fue vacunada o no, debe hacerse un análisis de sangre para saberlo con seguridad. Tras la vacunación se debe esperar durante 4 semanas para intentar el embarazo. No se debe poner la vacuna durante el embarazo. Las embarazadas no vacunadas deben vacunarse tras el nacimiento del bebé.
  • Vacuna que protege únicamente frente a la rubéola; su disponibilidad puede ser difícil dada la tendencia a ser sustituida por la vacuna triple vírica.
Los programas de vacunación después del parto han disminuido de forma significativa la rubéola en mujeres no vacunadas anteriormente. La recomendación es que todas las embarazadas que no hubieran tenido contacto previo con la rubéola (análisis de sangre que demuestran que no ha existido contacto previo con rubéola) sean vacunadas después del parto.

Aunque el virus de la rubéola puede atravesar la placenta e infectar al feto no se ha descrito ningún caso de rubéola congénita en mujeres vacunadas de forma inadvertida al principio del embarazo.

¿Qué contraindicaciones existen para la vacunación?

  • Enfermedad con fiebre.
  • Defensas bajas.
  • Alergia a la neomicina (un componente de la vacuna).
  • Embarazo.

¿Se puede administrar la vacuna durante la lactancia materna?


Sí, no existen contraindicaciones para administrar la vacuna durante la lactancia materna.
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.