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Ébola: qué es, cuáles son sus síntomas y cómo se transmite

Ébola: qué es, cuáles son sus síntomas y cómo se transmite
El ébola sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más temidas a nivel mundial. Esto no se debe solo a su gravedad clínica, sino a la rapidez con la que puede propagarse en contextos donde las medidas de seguridad no son las adecuadas.

Aunque los grandes brotes han sido puntuales y geográficamente muy concretos, principalmente en países de África central y oriental, la enfermedad continúa siendo objeto de vigilancia epidemiológica constante por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, la misma organización detalla que esta enfermedad es “a menudo mortal”, pues cuenta con una tasa de mortalidad que ronda el 50%. Es por ello que conocer sus síntomas y modo de transmisión se vuelve necesario para tener todo el conocimiento acerca de este virus.

¿Qué es el ébola?


La enfermedad por el virus del Ébola es una patología infecciosa poco frecuente, pero de extrema gravedad, con una elevada tasa de mortalidad si no se trata a tiempo. Está causada por virus del género Orthoebolavirus, perteneciente a la familia Filoviridae. Hasta el momento se han identificado seis especies de este género, aunque solo tres de ellas han provocado grandes brotes de relevancia: el virus del Ébola (responsable de la enfermedad que da nombre a todo el grupo), el virus del Sudán y el virus de Bundibugyo.

El nombre de la enfermedad tiene su origen en los primeros casos que se detectaron en 1976, cuando se registraron dos brotes de manera prácticamente simultánea. Uno de ellos fue en Nzara, en lo que hoy es Sudán del Sur, y otro en Yambuku, en la actual República Democrática del Congo. Fue precisamente en esta segunda localidad, situada cerca del río Ébola, donde se le dio nombre a la enfermedad.

¿Cómo se transmite?


Según explica la OMS, los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae son considerados los huéspedes naturales del virus. A partir de estos reservorios, el patógeno puede dar el salto a las personas cuando estas entran en contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de animales infectados, hallados enfermos o muertos en zonas selváticas.

Entre humanos, la vía de contagio es siempre el contacto directo, normalmente a través de heridas en la piel o de las mucosas, con sangre o fluidos corporales de personas que están enfermas de ébola o que han fallecido por esta causa. Igualmente, el contacto con objetos, ropa o superficies contaminadas con secreciones de un paciente infectado (sangre, vómitos, heces, entre otros) es también causa de contagio.

Desde la OMS señalan que las personas infectadas no transmiten el virus mientras no presentan síntomas, pero sí siguen siendo contagiosas mientras el virus permanece presente en su sangre. Por su parte, la enfermedad no puede contagiarse a través de las siguientes vías:
  • El aire.
  • Los alimentos en general.
  • El agua.
  • Por haber estado cerca o sentado al lado de una persona infectada si no ha habido contacto con sus secreciones.
  • No existen evidencias de que pueda trasmitirse a través de mosquitos.
Pero no solo eso, pues una persona que haya pasado la enfermedad no puede transmitirla posteriormente. Existe constancia, sin embargo, de la eliminación del virus por el semen durante los 3 meses posteriores a la curación. Por este motivo se deben prohibir las relaciones sexuales durante este periodo de tiempo.

Según explica la OMS, los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae son considerados los huéspedes naturales del virus.


¿Qué síntomas tiene el ébola?


El periodo de incubación del ébola puede oscilar entre dos y 21 días y, según la OMS, los síntomas iniciales suelen aparecer de forma brusca e incluyen:
  • Fiebre.
  • Cansancio intenso.
  • Malestar general.
  • Dolores musculares.
  • Dolor de cabeza y de garganta.
A medida que la enfermedad progresa, suelen sumarse:
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Dolor abdominal.
  • Erupciones cutáneas.
  • Signos de deterioro de la función renal y hepática.
Por otro lado, y a diferencia de la imagen que muchas veces se asocia a esta enfermedad, las hemorragias no son el síntoma más habitual ni el primero en aparecer. El paciente también puede presentar afectaciones en el sistema nervioso central que “puede provocar confusión, irritabilidad y agresividad”.

¿Cuál es su diagnóstico y tratamiento?


Tal y como detalla la OMS, el ébola cuenta con síntomas similares a otras enfermedades infecciosas, por lo que puede resultar difícil distinguirlo de otras patologías como el “paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis o la meningitis“. Es por ello que la confirmación se obtiene mediante los siguientes métodos de diagnóstico:
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa con retrotranscripción (RCP-RT);
  • Ensayo de inmunoadsorción enzimática (ELISA) para detectar anticuerpos;
  • Pruebas de detección de antígenos;
  • Aislamiento del virus en un cultivo celular.
En cuanto a su tratamiento, este se ha basado tradicionalmente en lo que la OMS denomina "atención de apoyo optimizada", un conjunto de medidas centradas en mejorar las posibilidades de supervivencia del paciente con independencia de si se dispone o no de tratamientos específicos. Esto incluye la realización de pruebas diagnósticas pertinentes, el control del dolor, el soporte nutricional y el tratamiento de posibles coinfecciones, como el paludismo.

En el caso concreto del virus del ébola, la OMS ha emitido recomendaciones firmes a favor del uso de dos anticuerpos monoclonales: el mAb114 (ansuvimab) y REGN-EB3 (Inmazeb). Sin embargo, para las enfermedades causadas por el virus del Sudán y el virus de Bundibugyo todavía no existen tratamientos autorizados.

En lo referente a las vacunas, existen dos aprobadas: Ervebo y la combinación Zabdeno/Mvabea. De las dos, la OMS recomienda especialmente el uso de Ervebo como "parte de la respuesta ante brotes activos".
Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica. Recomendamos al lector/a que cualquier duda relacionada con la salud la consulte directamente con el profesional del ámbito sanitario correspondiente.