La organización emite una estrategia compuesta por dos vías para blindar el presupuesto sanitario

La OMS lanza una guía para impulsar el acceso a medicamentos innovadores
Tedros Adhanom, director de la OMS.


La industria farmacéutica tiene un nuevo marco para transformar el acceso a medicamentos innovadores. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho público un plan para facilitar las negociaciones relacionadas con la financiación de este tipo de fármacos. En concreto, ha establecido las directrices para el uso de los Acuerdos de Entrada Gestionada (MEA, por sus siglas en inglés), unos contratos que regulan las condiciones de financiación pública de medicamentos novedosos, buscando resolver el dilema de cómo abrir las puertas a nuevas terapias sin comprometer la viabilidad presupuestaria de los sistemas sanitarios de los distintos países. Todo ello con la propuesta de dos vías


Las fórmulas para la pharma


La estrategia a nivel mundial ya está sobre la mesa. Bajo el título 'Principios para los Acuerdos de Entrada Gestionada en la Región Europea de la OMS', el organismo ha desplegado una serie de medidas dirigidas a potenciar la entrada de medicamentos innovadores. El plan pone el foco, además, en el control presupuestario a través de diversas fórmulas que propone a aquellos países que quieran acogerse a este marco. 

La OMS apunta directamente a la industria farmacéutica. Para ello, divide su estrategia en dos vertientes. Así, y como subraya el documento, la primera de ellas se centra en acuerdos basados en aspectos financieros


Así es la vía financiera


Esta opción se enfoca en controlar el gasto total de los compradores (es decir, los pagadores del sistema de salud) y en mitigar el impacto presupuestario directo que ocasiona la introducción de medicamentos innovadores de alto coste. De hecho, esta vía dispone de varios mecanismos que la propia OMS especifica para que los territorios puedan hacer uso de ellos. 

Uno de ellos son los descuentos y rebajas. Con ello, se conceden reducciones de precio a compradores específicos bajo ciertas condiciones determinadas antes de realizar la compra del fármaco. 

Otra de estas medidas son los acuerdos 'precio-volumen'. La Organización Mundial de la Salud señala que son contratos en los que el coste del medicamentos disminuye de forma progresiva o se le fija un tope máximo a medida que un mayor número de pacientes recibe el tratamiento. 

A esto se suman los modelos de suscripción, que son estrategias de reembolso que separan el pago del volumen real de ventas. En otras palabras, el país, y en este caso su sistema de salud, ofrece al fabricante una cantidad de dinero fija acordada, independientemente de cuántas unidades del medicamento se terminen vendiendo.  


El pago por resultados para la pharma


La otra vertiende de la OMS, la segunda vía en su estrategia, ya la conoce la industria farmacéutica. El pago por resultados. Un método que España ya aplica en Valtermed, el sistema de información diseñado para medir el valor terapéutico y económico de los medicamentos de alto impacto del Sistema Nacional de Salud (SNS), tal y como avanzó Redacción Médica hace unos meses

Esta vía tiene un objetivo distinto. Pretende reducir la incertidumbre sobre la efectividad real y los beneficios clínicos a largo plazo de un nuevo medicamento, todo ello condiciendo su reembolso a los resultados que el propio fármaco desmuestre entre los pacientes en entornos clínicos reales. 

En este sentido, la OMS vuelve a desplegar varios mecanismo principales. Uno de los principales es la denominada como cobertura con desarrollo de evidencia. ¿En qué consiste? En que se otorga una financiación provisional a tecnologías prometedoras pero que cuentan con evidencia clínica limitada en el momento de su lanzamiento. Mientras, y a cambio, el fabricante queda obligado a generar y proporcionar datos adicionales a través de estudios clínicos o de investigación

Otra de las vías es la continuación condicional del tratamiento. Es decir, que la financiación pública para un paciente se mantiene únicamente si el medicamento cumple con metas terapéuticas específicas a corto plazo. En el caso de que no se cumplan, el paciente dejará de hacer uso del fármaco.

Y el último mecanismo es el del pago por resultados. El nivel de reembolso se vincula directamente al rendimiento del producto, lo que significa que el fabricante debe cubrir total o parcialmente los costos del tratamiento si este no logra alcanzar los objetivos de salud previamente pactados con el sistema sanitario en cuestión. 
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