Inyectable de semaglutida.
Los fármacos 'adelgazantes' y su posible vínculo con la pérdida de visión: "Es muy infrecuente"
La SEEN ve una asociación, pero advierte de que la causalidad aún no está completamente confirmada. Mientras, Lilly asegura que mantiene activa la farmacovigilancia
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Las demandas presentadas en Estados Unidos contra los fabricantes de algunos de los principales fármacos agonistas del receptor GLP-1 han puesto el foco en un posible efecto adverso poco frecuente como es la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION), una afección que puede provocar una pérdida repentina de visión.
Ante este escenario, Fernando Vidal-Ostos de Lara, miembro del Comité Gestor del Área de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), explica en Redacción Médica que la evidencia disponible permite hablar de una asociación, pero mantiene abiertas importantes incertidumbres sobre la causalidad. "Diría que actualmente tenemos una asociación suficientemente consistente como para haber generado una advertencia regulatoria, pero no una relación causal completamente caracterizada desde el punto de vista fisiopatológico", señala.
Eso sí, el síntoma que debe llevar a actuar con rapidez es una pérdida repentina de visión, "generalmente indolora y habitualmente en un solo ojo". También puede producirse una pérdida de parte del campo visual o un empeoramiento rápido de la visión. En estos casos, "una pérdida brusca de visión debe considerarse una urgencia oftalmológica, independientemente de que el paciente utilice o no estos medicamentos, porque existen otras causas potencialmente graves que deben descartarse".
Entre los medicamentos señalados en estos procedimientos se encuentran Zepbound y Mounjaro (tirzepatida), de Lilly, así como Ozempic y Wegovy (semaglutida), de Novo Nordisk. Ante esta situación, Lilly asegura a este diario que mantiene una vigilancia activa sobre la seguridad de sus tratamientos y que está evaluando específicamente la información disponible sobre posibles problemas oftalmológicos.
"La seguridad de los pacientes es la máxima prioridad de Lilly", afirma, añadiendo que, en este sentido, supervisa, evalúa y notifica "activamente" la información de seguridad de todos sus medicamentos a las autoridades reguladoras.
La farmacéutica añade que, como parte de sus procedimientos habituales de farmacovigilancia, mantiene "conversaciones continuas con las autoridades sanitarias sobre posibles cuestiones de seguridad" y que continuará evaluando los datos disponibles, "incluidos aquellos relacionados con problemas oftalmológicos".
Evidencia científica todavía en evaluación
La cuestión de fondo es si existe relación entre los agonistas GLP-1 y estas neuropatías. La asociación ha sido objeto de diferentes investigaciones y análisis científicos, con resultados que no permiten establecer de forma concluyente que estos medicamentos provoquen esta complicación ocular.
Vidal-Ostos explica que la posible relación entre estos tratamientos y esta afección ocular ha sido estudiada en los últimos años especialmente en el caso de la semaglutida. Los primeros indicios procedieron de estudios observacionales y posteriormente se han publicado análisis realizados sobre cohortes de mayor tamaño. Sin embargo, los resultados no han sido uniformes: algunos trabajos han encontrado un incremento del riesgo relativo y otros han observado asociaciones más pequeñas o sin significación estadística. Según el especialista, los metaanálisis también presentan heterogeneidad, en función de los estudios incluidos, las poblaciones analizadas y los comparadores utilizados.
Entre la documentación facilitada por Lilly figura un consenso de la North American Neuro-Ophthalmology Society y la American Academy of Ophthalmology, publicado el 14 de mayo de 2026, que aborda específicamente la posible relación entre los agonistas GLP-1 y la NAION.
La compañía también remite a un trabajo de Danesh-Meyer et al., publicado en abril de 2026 en Clinical & Experimental Ophthalmology, que analiza precisamente si existe un vínculo causal entre estos tratamientos y la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica. Lilly incide en que "la evidencia continúa siendo objeto de evaluación" y evita establecer una relación causal entre tirzepatida y esta patología ocular. Su posición pasa por mantener la vigilancia de los datos y la comunicación con los organismos reguladores.
Vidal-Ostos subraya así la importancia de distinguir "entre riesgo relativo y riesgo absoluto". Aunque algunos estudios han observado que el riesgo relativo podría llegar a duplicarse, el riesgo absoluto continúa siendo extraordinariamente bajo. La estimación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) es de aproximadamente un caso adicional por cada 10.000 personas tratadas durante un año, una frecuencia considerada muy rara. Para el especialista, esa baja frecuencia no significa que el problema carezca de relevancia clínica, ya que la pérdida de visión provocada por la NAION puede ser permanente.
La perspectiva regulatoria y la científica no son, por tanto, exactamente equivalentes. Mientras que las autoridades europeas han considerado suficientemente consistente la señal de seguridad como para incorporarla a la información de los medicamentos con semaglutida, persisten dudas sobre la magnitud exacta del riesgo y sobre los mecanismos que podrían explicar la asociación.
Comunicar cualquier reacción adversa
En paralelo, la farmacéutica recuerda el papel de los profesionales sanitarios en la identificación de posibles acontecimientos adversos. "Animamos a los profesionales sanitarios a comunicar cualquier información de seguridad a través del procedimiento adecuado de notificación de reacciones adversas", apunta.
La compañía también recomienda que cualquier persona que experimente efectos secundarios mientras toma uno de sus medicamentos consulte con su médico u otro profesional sanitario. Mientras, la SEEN señala además que existen determinados factores que pueden aumentar el riesgo de NOIANA con independencia del tratamiento. Entre ellos se encuentran la diabetes mellitus, la hipertensión, la dislipemia, la apnea obstructiva del sueño, las enfermedades cardiovasculares, el tabaquismo y la edad avanzada. También puede existir una predisposición anatómica del nervio óptico, conocida como "disco de riesgo", y el antecedente de una NOIANA en el otro ojo constituye otro elemento relevante.
El experto apunta que actualmente no existe una herramienta que permita calcular de forma individual el riesgo de un paciente ni una recomendación para realizar un cribado oftalmológico sistemático antes de iniciar estos tratamientos.
El debate se produce además en un contexto de creciente utilización de los fármacos GLP-1 para el tratamiento de la obesidad y la diabetes y de un seguimiento cada vez más estrecho de su perfil de seguridad. En este escenario, la farmacovigilancia deberá determinar si los casos de NAION observados representan una asociación con estos tratamientos o si responden a otros factores de riesgo presentes en los pacientes tratados. Por ahora, Lilly afirma que seguirá "evaluando los datos" y trabajando con las autoridades sanitarias ante cualquier posible señal de seguridad relacionada con sus medicamentos.
Para concluir, el especialista de la SEEN considera que estos datos no justifican retirar de forma general los tratamientos ni establecer una contraindicación general, pero sí informar a los pacientes, identificar los factores de riesgo vascular y explicar cuáles son los síntomas de alarma. "El mensaje para los pacientes debe ser tranquilizador", afirma, al tiempo que recuerda que la asociación con semaglutida es muy infrecuente y que los pacientes no deberían suspender el tratamiento por su cuenta. "En definitiva, se trata de una señal de seguridad poco frecuente que conviene conocer, pero que debe interpretarse en el contexto del beneficio global del tratamiento y de forma individualizada para cada paciente", concluye Vidal-Ostos.