Un paciente utiliza un inhalador para el asma.
Solo la mitad de los pacientes con asma, EPOC o bronquiectasias cumple correctamente el tratamiento
Neumología insiste en la importancia de mantener pauta y dosis a pesar de los cambios del verano
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) advierte de que solo el 50 por ciento de los pacientes con enfermedades crónicas, como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias, cumple bien su tratamiento y de que en verano es más fácil descuidarlo. La medicación permite a los pacientes respiratorios estar más protegidos, mientras que dejarla empeora los síntomas e induce crisis que pueden derivar en urgencias y hospitalizaciones.
En el Año Separ de la Vía Aérea 2026-2027, centrado en estas 3 patologías respiratorias, Separ hace un llamamiento a los pacientes con estas patologías para que cumplan el tratamiento y las recomendaciones pautados por su neumólogo, también en verano. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la adherencia terapéutica indica hasta qué punto una persona sigue las recomendaciones acordadas con los profesionales sanitarios e incluye tomar correctamente la medicación, pero también mantener determinados hábitos, como hacer ejercicio o no fumar. En el caso de los medicamentos, tener una buena adherencia significa usarlos en la dosis indicada, respetar los horarios y tomarlo durante el tiempo prescrito.
En enfermedades respiratorias como el asma o la EPOC, se considera buena adherencia cuando el paciente toma ≥ 80 por ciento de la medicación prescrita y sigue las dosis durante el tiempo indicado. Además, la técnica de inhalación debe ser correcta. En las bronquiectasias, el concepto es más amplio: comprende cumplir la medicación y la fisioterapia respiratoria.
Motivos para descuidar el tratamiento
Entre los motivos que puedan favorecer una menor adherencia en verano están la pérdida de rutina, los cambios de zona horaria, problemas de cálculo en la medicación necesaria, olvidos a la hora de organizar el equipaje, dificultad para encontrar tiempo o intimidad para realizar la fisioterapia respiratoria y la elevada carga que suponen algunos tratamientos nebulizados y el hecho de que algunos pacientes se encuentren mejor y concluyan erróneamente que ya no necesitan tratarse.
“Pensar que en verano no hay infecciones respiratorias es un error. Aunque algunos virus son más frecuentes en otras épocas, estas infecciones pueden aparecer durante todo el año. Además, los viajes, aeropuertos, estaciones de tren y otros lugares concurridos aumentan el contacto entre personas, facilitando el contagio. También hay factores propios del verano que pueden empeorar los síntomas respiratorios, como el calor, la contaminación, el humo de los incendios, la calima, el aire acondicionado, algunos pólenes y la falta de hidratación. Por todo ello, es fundamental seguir las pautas de tratamiento establecidas por el médico”, explica Andrea Trisán, neumóloga miembro del Comité del Año Separ de la Vía Aérea.
El incumplimiento terapéutico en el asma, la EPOC y las bronquiectasias varía dependiendo de múltiples factores como la edad, la gravedad de la enfermedad, el número de medicamentos, la frecuencia de las dosis, el tipo de inhalador, la presencia de efectos adversos, el coste, etc.
Reaparición de la inflamación
Las consecuencias del incumplimiento varían, de manera que, en el asma, reducir o abandonar el tratamiento con corticoides inhalados puede conllevar que reaparezca la inflamación de los bronquios; esto puede aumentar la dificultad para respirar, la producción de moco y la tos. En la EPOC, no utilizar correctamente los broncodilatadores puede dificultar la salida de aire de los pulmones, de forma que el paciente puede notar más ahogo, cansarse más e incluso tener mayor limitación para realizar sus actividades diarias. Y, en las bronquiectasias, abandonar la medicación o las técnicas de limpieza bronquial favorece la retención de secreciones, lo que facilita el crecimiento de bacterias y el riesgo de infecciones respiratorias.
Tanto en asma, EPOC, como en las bronquiectasias, no seguir correctamente el tratamiento aumenta el riesgo de sufrir exacerbaciones, acudir a urgencias, requerir hospitalización e, incluso, de mortalidad. También puede ser necesario tomar corticoides por vía oral o inyectados, que pueden causar más efectos secundarios.
“En las tres enfermedades, las exacerbaciones recurrentes, a su vez, se asocian con deterioro de la calidad de vida, progresión del daño pulmonar y peor pronóstico a largo plazo, problemas que pueden aparecer en cualquier época del año, también en verano”, incide Trisán.
Recomendaciones de Separ para mantener la adherencia terapéutica en verano:
- Antes de viajar, asegurarse de llevar medicación suficiente y en sus envases originales.
- Guardar los inhaladores, antibióticos y nebulizadores en el equipaje de mano.
- Mantener siempre accesible el inhalador de rescate.
- Llevar un informe médico reciente. En viajes internacionales es útil que esté en inglés. Además, algunas compañías solicitan un formulario médico propio, a menudo llamado Medif.
- No abandonar el tratamiento habitual ni la fisioterapia respiratoria, al encontrarse bien.
- Si cambia de zona horaria, consultar cómo adaptar las tomas.
- Relacionar la medicación con rutinas diarias (por ejemplo, lavado de dientes) y utilizar alarmas.
- Contactar con suficiente antelación con la empresa de terapias respiratorias para que ayude al paciente a realizar las gestiones necesarias para los traslados de dispositivos de oxígeno y nebulizadores. Llevar adaptadores, baterías y material para limpiarlo.
- Consultar la normativa de la compañía aérea antes de volar. Puede ser necesaria una prueba para saber si se precisa más oxígeno durante el vuelo.
- Es recomendable tener un seguro de viaje y asegurarse de su cobertura.