Niko Mihic, experto en medicina deportiva.
"El médico deportivo ha pasado de tratar lesiones a liderar el rendimiento"
Niko Mihic, referente internacional en Medicina deportiva, impulsa un foro que reunirá en Madrid a médicos de la NFL y del deporte de élite
Niko Mihic es uno de los referentes internacionales en Medicina deportiva de alto rendimiento. Con una dilatada experiencia como supervisor médico de un club de fútbol de élite mundial, ha impulsado modelos asistenciales basados en la prevención, la personalización de los tratamientos y el trabajo multidisciplinar, además de situar la innovación tecnológica como una herramienta clave para optimizar el rendimiento y proteger la salud de los deportistas.
Ahora, esa experiencia se traslada también a Sports Doctors Network, una plataforma creada para conectar a los responsables médicos del deporte de élite de todo el mundo y fomentar el intercambio de conocimiento entre clubes, federaciones y grandes competiciones internacionales. En esta entrevista con Redacción Médica, Mihic explica los objetivos de esta iniciativa, adelanta algunos de los grandes temas que marcarán el encuentro internacional que se celebrará el próximo mes de noviembre en Madrid, con la participación de representantes de la NFL, y reflexiona sobre cómo la Medicina deportiva puede inspirar cambios en el conjunto del sistema sanitario.
Sports Doctors Network nació con el objetivo de conectar a los responsables médicos del deporte de élite. ¿Qué necesidad detectó para impulsar una iniciativa de estas características y qué valor diferencial aporta frente a otros foros científicos?
Sports Doctors Network surge de una necesidad muy clara: crear un espacio donde los responsables médicos del deporte de élite pudieran compartir experiencias, protocolos y conocimientos desde una perspectiva eminentemente práctica. Existen excelentes congresos científicos, pero a menudo faltaba un entorno de confianza en el que los médicos que toman decisiones diarias en clubes, federaciones y grandes competiciones pudieran debatir sobre los retos reales de su práctica clínica.
Nuestro valor diferencial es precisamente esa combinación entre rigor científico, intercambio de experiencias y networking de alto nivel, favoreciendo colaboraciones que después se traducen en una mejor atención a los deportistas.
En noviembre Madrid reunirá a médicos de clubes, ligas y competiciones internacionales, junto con representantes de la NFL. ¿Qué grandes retos cree que centrarán el debate este año y qué puede aprender la Medicina deportiva europea de otros modelos como el estadounidense?
Los grandes desafíos siguen siendo la prevención de lesiones, la protección de la salud del deportista, la gestión de calendarios cada vez más exigentes y la incorporación de nuevas tecnologías para apoyar la toma de decisiones clínicas. También dedicaremos una atención especial a la salud mental, la Medicina personalizada y la gestión del retorno seguro a la competición.
La presencia de representantes de la NFL y de otras organizaciones internacionales es una oportunidad extraordinaria para intercambiar modelos de trabajo. El sistema estadounidense destaca por su enorme capacidad para integrar investigación, tecnología y análisis de datos en la práctica clínica diaria. Europa, por su parte, aporta una gran tradición médica y un enfoque muy sólido basado en la evidencia científica. La combinación de ambas visiones puede impulsar avances muy relevantes para toda la Medicina deportiva.
La Medicina del deporte ha pasado de tratar lesiones a convertirse en un elemento estratégico para optimizar el rendimiento y prolongar la carrera de los deportistas. ¿Cómo ha cambiado el papel del médico dentro de una organización deportiva de máximo nivel?
El médico ha dejado de ser un profesional que interviene únicamente cuando aparece una lesión para convertirse en una figura estratégica dentro de la organización. Hoy participa en la planificación del rendimiento, en la prevención, en la evaluación de riesgos y en la toma de decisiones junto a preparadores físicos, fisioterapeutas, nutricionistas, psicólogos y cuerpos técnicos.
El objetivo ya no es solo recuperar al deportista, sino ayudarle a mantenerse sano, disponible y competitivo durante el mayor tiempo posible. Esto exige una visión multidisciplinar, una actualización científica permanente y una comunicación muy estrecha con todos los departamentos de la organización.
"El objetivo ya no es solo recuperar al deportista, sino ayudarle a mantenerse sano y competitivo"
Tecnologías como la inteligencia artificial, la monitorización continua o el análisis masivo de datos están transformando la práctica clínica. ¿Cuáles considera que tendrán un mayor impacto real en los próximos cinco años?
Creo que veremos un impacto especialmente importante en la integración inteligente de los datos. Más que una tecnología aislada, el verdadero cambio llegará de la capacidad para combinar información procedente de la carga de entrenamiento, parámetros fisiológicos, pruebas de imagen, biomarcadores y antecedentes clínicos para ofrecer una Medicina cada vez más personalizada.
La inteligencia artificial será una herramienta de apoyo para mejorar la toma de decisiones, identificar patrones de riesgo y optimizar la prevención de lesiones, siempre bajo la supervisión del médico. Del mismo modo, la monitorización continua permitirá detectar cambios antes de que aparezcan problemas clínicos, favoreciendo intervenciones más tempranas y precisas.
Usted conoce de primera mano cómo trabajan algunos de los equipos más exigentes del deporte profesional. ¿Qué aprendizajes de ese entorno cree que podrían trasladarse a la sanidad convencional y beneficiar al conjunto de los pacientes?
La Medicina del deporte de élite demuestra el valor de una atención verdaderamente personalizada, preventiva y multidisciplinar. Muchos de esos principios son perfectamente trasladables a la sanidad convencional. La coordinación entre especialistas, el seguimiento continuo del paciente, el uso inteligente de los datos clínicos y la evaluación sistemática de resultados son herramientas que pueden mejorar tanto la calidad asistencial como la eficiencia del sistema.
Además, el deporte de alto rendimiento nos recuerda la importancia de anticiparnos a la enfermedad en lugar de limitarnos a tratar sus consecuencias. Ese enfoque preventivo, apoyado en la evidencia científica y en la tecnología, representa una oportunidad para mejorar la salud de toda la población.