Javier, fisioterapeuta y médico estético.

Javier, fisioterapeuta y médico estético.

Medicina

De la camilla a la bata blanca: "No dejéis que la edad sea la excusa"

Tras años ejerciendo como fisioterapeuta y docente, Javier empezó 'de cero' y decidió cumplir su sueño: Medicina

Eva Cezón Balaguer
Publicada

Después de años ejerciendo como fisioterapeuta, dando clase en la universidad y dirigiendo su propia clínica, Javier había alcanzado aquello que muchos profesionales consideran el éxito. Sin embargo, a los 36 años sintió que había tocado su techo profesional. Decidió empezar de nuevo y matricularse en Medicina, una carrera que siempre había estado presente como un sueño pendiente.

"Nunca pensé que fuera demasiado tarde, pero sí entendí que hacía falta una gran fuerza de voluntad y estar dispuesto a renunciar a muchas cosas", señala a Redacción Médica. Tras los seis años de carrera y un máster de Medicina Estética de por medio, Javier consiguió trabajo en una clínica privada.  

Javier comenzó desde muy pronto su trayectoria profesional 

Su trayectoria profesional comenzó muy pronto, en el Hospital General de Cataluña, donde empezó a trabajar tras realizar allí sus prácticas. Poco después se incorporó como profesor en la Universidad Internacional, el mismo centro donde había cursado sus estudios como fisioterapeuta. 

"Fue un orgullo enorme, pero también una gran responsabilidad. Me obligó a prepararme muchísimo y me enseñó el valor del trabajo constante y de poner siempre al paciente en el centro", rememora.

Durante años compatibilizó la asistencia clínica con la docencia y la gestión de su propia consulta. La formación continuada era una constante en su vida, realizando uno o dos cursos al mes para seguir creciendo profesionalmente. Sin embargo, pasado un tiempo, sintió que había alcanzado un techo.

¿Por qué no estudiar Medicina? 

Mientras cursaba un máster de investigación con la intención de hacer un doctorado, reapareció una idea que llevaba años rondándole: estudiar Medicina. "Era un sueño que siempre había estado ahí, aunque nunca me había atrevido a darle espacio", explica. Accedió al grado por la vía de titulados universitarios y pronto comprobó la exigencia de la carrera. "Son seis años en los que prácticamente toda tu vida gira alrededor del estudio", reconoce.

Aunque nunca pensó que fuera demasiado tarde, sí entendió que el reto exigía una gran fuerza de voluntad y muchas renuncias. Sacrificó tiempo con la familia, viajes y vida social, un camino que, asegura, no habría sido posible sin el apoyo de su marido y de sus seres queridos.

Por otro lado, la diferencia de edad con sus compañeros tampoco fue nunca un obstáculo. "Al principio incluso tuve que ponerme al día con las redes sociales y algunas expresiones que no conocía", recuerda entre risas. Con el paso de los años, la edad dejó de tener importancia.

"Era un sueño que siempre había estado ahí, aunque nunca me había atrevido a darle espacio" 

Javier está convencido de que su experiencia como fisioterapeuta ha marcado su forma de enfundarse la bata blanca. "Aprendí a escuchar al paciente con calma. En fisioterapia podía dedicar una hora a cada persona, conocer su historia, generar confianza y entender muchas cosas que no se dicen con palabras", afirma el médico, aunque la realidad es que el ritmo asistencial muchas veces no se lo permite. 

Una apuesta clara por la Medicina Estética

Desde prácticamente el inicio de la carrera tenía claro que la Medicina Estética sería su destino profesional. "Siempre estuve abierto a descubrir otra especialidad que me apasionara, pero nunca apareció esa sensación", asegura. Cuenta cómo la residencia MIR no encajaba en sus planes y prefirió orientar su carrera hacia un ámbito en el que, asegura,sigue encontrando "motivación para crecer". 

Sobre el debate en torno a la formación de los médicos estéticos, Javier defiende que se trata de una disciplina perfectamente regulada en España. "Los tratamientos solo pueden realizarse en centros autorizados con la Unidad Asistencial U.48", explica el experto, quien insiste en que los másteres universitarios y programas específicos "ofrecen una formación reglada y de calidad".

Asimismo, aconseja a los pacientes comprobar que el centro dispone de la autorización correspondiente y que el tratamiento lo realiza un médico cualificado.  

"Siempre estuve abierto a descurbrir otra especialidad que me apasionara, pero nunca apareció esa sensación"  

Medicina estética, entre el mito y la realidad 

La imagen que tenemos en torno a la medicina estética está marcada por los elevados ingresos y una buena calidad de vida por parte de aquellos que la ejercen. Javier cree que ambas percepciones contienen parte de verdad, aunque también mucha idealización de por medio. 

"Es cierto que generalmente no hacemos guardias y existe una mayor flexibilidad laboral, pero al empezar, la realidad es muy distinta a la que muchas veces se ve en redes sociales", afirma. Señala que los comienzos suelen implicar colaborar con distintos centros, seguir formándose y construir una reputación poco a poco. 

El médico asegura que la especialidad, todavía sin una titulación oficial en el sistema MIR, sigue la misma fórmula que la medicina tradicional. "Trabajamos con pacientes, asumimos responsabilidades y necesitamos una formación constante", argumenta el también fisioterapeuta. 

Javier cuenta que, en su caso, nunca tomó la decisión por motivos económicos; la estabilidad la tenía previamente. En este sentido, cree que existe una percepción equivocada sobre los ingresos de la especialidad.

"Los salarios son muy variables y dependen mucho de la experiencia. Pensar que se gana mucho dinero es un gran error, más aún ahora, cuando la oferta casi supera a la demanda", sostiene el médico estético. Asimismo, explica que lo habitual es trabajar como autónomo para distintos centros y cobrar entre un 10% y un 60% por tratamiento; de ese porcentaje hay que descontar el coste del material y los impuestos.

"Es cierto que generalmente no hacemos guardias y existe una mayor flexibilidad laboral, pero al empezar la realidad es muy distinta" 

"No dejéis que la edad sea una excusa" 

Haber dirigido durante años una clínica de fisioterapia le ha dado una visión diferente de la profesión. "Cuando has estado al otro lado, entiendes todo lo que implica mantener un centro sanitario y eso también te hace ser mejor compañero", apunta. 

Actualmente trabaja en una clínica privada y es vocal de Formación de la Asociación de Médicos Estéticos de Madrid, donde organiza actividades docentes para otros profesionales. "Mi día a día sigue girando alrededor de lo mismo: trabajar, estudiar y seguir aprendiendo", señala Javier, quien proclama que un buen médico es aquel que no deja de aprender nunca. 

Con más experiencia en su mochila y tras haber empezado 'de cero' a los 36 años, este profesional tiene claro el consejo que daría a quienes se plantean dar el paso: "No dejéis que la edad sea la excusa. El tiempo va a pasar igual, así que mejor dedicarlo a intentar aquello que realmente quieres".