El presidente de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP), Paul Sinclair.

El presidente de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP), Paul Sinclair. FIP

Farmacia

La FIP fija el rumbo de la farmacia mundial hasta 2030: de la escasez de profesionales a la transformación digital

La organización sitúa el acceso a medicamentos, la sostenibilidad de la profesión, la digitalización y el refuerzo del papel del farmacéutico en su nueva estrategia

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La Federación Internacional Farmacéutica (FIP) ha utilizado su balance anual de 2025 para poner las bases de una nueva etapa de la profesión farmacéutica a escala global.

Más allá de las iniciativas desarrolladas durante el ejercicio, el informe refleja el inicio de la aplicación de su Plan Estratégico 2025-2030, aprobado formalmente en agosto de 2025, con el que la organización pretende responder a retos como la escasez de profesionales, las dificultades de acceso a medicamentos, la transformación digital y el cambio climático.

Transformar el papel del farmacéutico

La estrategia plantea una visión de la farmacia que trasciende la dispensación y sitúa al farmacéutico como un agente integrado en los sistemas sanitarios. El documento se articula bajo el concepto 'ONE FIP', que busca unir farmacia asistencial, ciencias farmacéuticas y educación para trasladar una voz común a gobiernos, instituciones sanitarias, academia e industria. La FIP representa actualmente a más de 5,5 millones de farmacéuticos, científicos y educadores y cuenta con presencia en más del 80 por ciento de los países y territorios del mundo.

Uno de los ejes centrales del plan es garantizar el acceso universal a medicamentos y servicios sanitarios. Para ello, la FIP plantea reforzar la participación de la farmacia en la cobertura sanitaria universal, actuar frente a los problemas de suministro y proteger la integridad de la cadena farmacéutica frente a medicamentos de calidad inferior o falsificados. También apuesta por ampliar los servicios que pueden prestar las farmacias, desde la vacunación y el cribado sanitario hasta el apoyo al paciente crónico y el autocuidado.

La sostenibilidad de la profesión constituye otro de los pilares. El plan reclama modelos de financiación y remuneración que reconozcan el papel creciente de los farmacéuticos, especialmente en el ámbito comunitario, y sitúa la falta de profesionales y su retención entre las prioridades para los próximos cinco años. La FIP vincula esta cuestión al bienestar, la autonomía, la satisfacción laboral y el desarrollo profesional de los trabajadores.

Digitalización y sostenibilidad

La transformación tecnológica también gana peso. La organización contempla la digitalización, la automatización, la genómica, la farmacogenómica y la medicina personalizada como elementos que modificarán la práctica farmacéutica. Su objetivo es que los profesionales estén preparados para incorporar estas innovaciones y que la tecnología se utilice de forma responsable y equitativa.

El componente medioambiental se incorpora asimismo como una cuestión sanitaria. La FIP plantea introducir la sostenibilidad en la práctica, la educación y las ciencias farmacéuticas, desde la preparación ante desastres hasta la fabricación sostenible y unas cadenas de suministro más responsables. La resistencia antimicrobiana completa este marco estratégico, con una apuesta por reforzar el uso responsable de los medicamentos y la colaboración internacional bajo el enfoque de 'One Health'.

El balance de 2025 muestra, mientras tanto, una organización con una creciente actividad internacional. La FIP incorporó ocho nuevas organizaciones miembro de Chile, Honduras, México, Mozambique, Marruecos, Guinea-Bissau, Papúa Nueva Guinea y Emiratos Árabes Unidos. Además, su 83.º Congreso Mundial de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas reunió en Copenhague a más de 3.400 participantes procedentes de 120 países.

La actividad se estructuró en diez programas de trabajo, con iniciativas sobre optimización del uso de antimicrobianos, vacunación, enfermedades no transmisibles, seguridad del paciente, autocuidado, sostenibilidad y apoyo humanitario. Entre los hitos figura también la Declaración de Copenhague sobre resistencia antimicrobiana, respaldada por 82 organizaciones miembro.