Alex, enfermero en Noruega.

Alex, enfermero en Noruega.

Enfermería

La odisea de un enfermero español en Noruega: "Me planteé varias veces volverme a España"

Alex, enfermero andaluz, emigró en 2022 en busca de una nueva experiencia profesional y, tras superar el choque cultural, el idioma y varios empleos, asegura haber encontrado su sitio en el país nórdico

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"Siempre había querido irme al extranjero. Desde muy pequeño quería viajar y moverme por el mundo", cuenta Alex a Redacción Médica a casi 2.400 kilómetros de distancia de España. Alex llegó a Noruega casi de casualidad en 2022. Estudió Enfermería en Andalucía y, aunque primero se planteó marcharse a Francia, finalmente puso el foco en el país nórdico, un destino que le pareció "más accesible" y sencillo para dar el gran salto. "Quería cambiar de aire, hacer algo diferente", explica. A través de una empresa que facilitaba los trámites, la homologación del título y el aprendizaje del idioma, decidió emprender el viaje sin saber muy bien qué se encontraría al llegar.

Pero lo que comenzó como una oportunidad para abrir los horizontes en su carrera profesional pronto se convirtió en todo un desafío. Una cultura nueva, un idioma con diferentes dialectos y un sistema sanitario "más sólido y estructurado" que el español, pero también más distante en algunos aspectos. "Me planteé varias veces volverme a España, pasaba por varios trabajos y no encajaba [...] Nunca he tenido claro al 100% que quisiera seguir aquí", reconoce el enfermero. Encontrar su hueco no fue de la noche a la mañana, pero ahora, cuatro años después y tras haber aprendido de cada una de sus experiencias, cree haberlo conseguido.

Un comienzo en Noruega marcado por el idioma y la soledad

Alex cuenta cómo una empresa se encargó de facilitarle el proceso de homologación de su título y le ofreció formación en noruego antes de emprender su nueva etapa como enfermero en Noruega. Sin embargo, pronto descubrió que lo aprendido en España no era suficiente para desenvolverse con soltura. A los nueve meses de curso se sumó el choque con los diferentes dialectos del país, que llegaron a hacerle sentir que empezaba de cero. "Te enseñan noruego básico, pero luego llegas aquí y te toca una zona con un dialecto, es como si empezaras de cero y sin saber nada", recuerda. Alex incluso reconoce haberse sentido discriminado por su condición de extranjero. "Puede pasarte y se pueden dar situaciones quizás incómodas con gente mayor", señala. Pero matiza que estás experiencias no fueron generalizadas y que, en muchas ocasiones, encontró el respaldo de sus compañeros.

A las dificultades con el idioma se añadió la soledad. Se encontró trabajando en un pueblo muy pequeño, lejos de su entorno y dentro de una cultura completamente diferente. "Es otro mundo totalmente distinto", subraya. En los primeros trabajos, tampoco encontró la cercanía con sus compañeros que esperaba y la dificultad para comunicarse hizo que sus primeros días estuvieran marcados por la ansiedad y la inseguridad. "Tampoco recibí apoyo por parte de la empresa por la que vine", asegura.

La situación escaló hasta tal punto que el enfermero decidió cambiar de empresa y de zona. Cuenta que en apenas dos meses pasó por varios trabajos y llegó a plantearse regresar a España. "Me preguntaba todo el rato, ¿Qué hacía aquí?'", reconoce. Finalmente, decidió darse una oportunidad y trasladarse con dos amigas que había conocido durante el curso. Poco después encontró un trabajo cerca de Oslo en el que comenzó a sentirse más integrado y con el que podía avanzar con el idioma.

"Te enseñan noruego básico, pero luego llegas aquí y te toca una zona con un dialecto, es como si empezaras de cero y sin saber nada"

El desgaste de una enfermería diferente

Tampoco la adaptación profesional fue sencilla. Alex explica que existe una imagen de que en Noruega se trabaja menos que en España, pero considera que la realidad depende mucho del lugar y del puesto. "Aquí el sistema de trabajo es diferente. En España no hacemos ciertas cosas que aquí se hacen", señala. Según su experiencia, el enfermero puede asumir responsabilidades y tareas muy diversas, lo que puede hacer que determinados puestos "resulten especialmente exigentes".

Como ejemplo, Alex relata cómo uno de los momentos más complicados llegó cuando comenzó a trabajar en un hospital en el que "faltaba personal y existía una gran desorganización". Era su primera experiencia hospitalaria en el país y, a los pocos días, comenzó a asumir responsabilidades que se sumaron a una elevada carga de trabajo y a numerosos turnos extra. "Llegué a un punto en el que pensaba que no me gustaba la Enfermería, que no me gusta hacer esto", recuerda.

La situación acabó llevando a Alex a su límite. Además de las tareas estrictamente clínicas, detalla cómo en determinados servicios el enfermero asume prácticamente todas las necesidades del paciente, desde coordinar un alta hasta solicitar material para su vuelta a casa. "Llegó un momento en el que tuve que parar porque no podía más", reconoce. En ese momento, se replanteó qué tipo de Enfermería quería ejercer y aprender a poner límites para no volver a llegar a ese extremo.

"Llegué a un punto en el que pensaba que no me gustaba la Enfermería, que no me gusta hacer esto"

"Nunca he sentido Noruega como la siento ahora"

Con el paso de los años, la relación de Alex con Noruega ha cambiado. Después de las dudas iniciales y de haber regresado varias veces a España para desconectar y reencontrarse con su familia y amigos, ahora asegura sentirse mucho más cómodo con su vida en el país nórdico. Actualmente trabaja en una unidad de Recuperación de Cirugía, donde ha encontrado un entorno que encaja mejor con sus intereses profesionales. "Trabajo en un servicio más especializado, hago cosas que me gustan un poco más y eso lo llevo mejor también. No me quema tanto, por así decirlo", detalla.

Lo que durante mucho tiempo fue una dicotomía entre España y Noruega se ha transformado en una sensación de estabilidad. "Nunca he sentido Noruega como la siento ahora", afirma Alex, quien asegura sentirse ahora en paz y tranquilo. Ya no contempla su estancia como una experiencia temporal, sino como una posibilidad real de construir su futuro allí.

Tanto es así que, según relata, incluso se plantea comprar una vivienda en las afueras de Oslo y permanecer varios años más en el país. "No está siendo fácil, los alquileres aquí también están por las nubes", señala. Por el momento, prefiere vivir día a día, aunque sí tiene claro que volver a España no entra en sus planes a corto plazo y que, si algún día lo hiciera, no sería para volver a trabajar como enfermero.