Trabajadora sanitaria
Sobrecarga laboral y problemas de salud mental: el círculo vicioso que agrava la crisis de plantillas médicas y enfermeras en Europa
Un tercio de los profesionales europeos presenta síntomas de depresión y uno de cada cuatro, de ansiedad, siendo problemas "sistemáticamente relacionados con las condiciones laborales", según un estudio publicado en The Lancet
Y además: Europa respalda que la salud mental de los sanitarios sea un indicador clave de rendimiento para los gestores
Las dificultades para captar y retener profesionales sanitarios es un problema que traspasa fronteras y cuenta con denominadores comunes en toda Europa. La creciente presión asistencial, la necesidad de reformas para dar respuesta a los retos del sistema sanitario y la falta de recursos y plantillas convierte a muchos centros sanitarios en una olla a presión, con consecuencias que terminan pasando factura a la salud mental de sus trabajadores.
Esta relación entre la carga del entorno laboral y la salud mental no es arbitraria, pues, tal y como señala un nuevo estudio publicado en The Lancet Regional Health – Europe, estos problemas psicológicos están “sistemáticamente relacionados con las condiciones laborales”. El estudio constata una elevada prevalencia de problemas de salud mental en toda Europa, por lo que apunta la conveniencia de mejorar las condiciones laborales y el bienestar de los sanitarios para atajar la actual crisis de plantillas.
En base a los testimonios de 90.000 médicos y enfermeras de 29 países europeos, se ha encontrado que uno de cada tres encuestados presentó síntomas compatibles con depresión, uno de cada cuatro con ansiedad (23%) y un 13% refirió ideas pasivas de suicidio.
Como coordinadores de este estudio, los investigadores del área de Salud Mental del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM), Roberto Mediavilla y José Luis Ayuso-Mateos, destacan el respaldo que aporta este nuevo estudio a la evidencia sobre esta correlación: “El estudio identifica asociaciones entre determinadas condiciones laborales y peores indicadores de salud mental. Las jornadas prolongadas, los turnos nocturnos, los plazos ajustados y distintas formas de violencia laboral se asociaron con una mayor prevalencia de síntomas depresivos, ansiedad y pensamientos suicidas”.
Sobrecarga y vulnerabilidad ante agresiones
El estudio, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en asociación con la Comisión Europea, identifica tres grandes focos de desgaste psicológico para médicos y enfermeras: las jornadas prolongadas, la variabilidad de los turnos y la prevalencia de las agresiones.
El 28% del personal médico declaró trabajar más de 50 horas semanales, frente al 9% del personal de enfermería, y el 35% y el 39%, respectivamente, señaló realizar turnos nocturnos frecuentes. Además, el 91% del personal médico y el 88% del personal de enfermería indicó trabajar con plazos ajustados.
La violencia laboral también fue frecuente entre los participantes. Uno de cada tres declaró haber sufrido amenazas violentas, mientras que el 27% del personal médico y el 34% del personal de enfermería informó de situaciones de bullying o acoso laboral. En los análisis ajustados, el bullying se asoció con una prevalencia aproximadamente un 90% mayor de síntomas depresivos y un 94% mayor de pensamientos suicidas.
Frente a estos factores, el apoyo del equipo y de las personas responsables, una mayor capacidad de influencia sobre el propio trabajo y la existencia de protocolos de prevención del estrés, el acoso y la violencia se asociaron con menores prevalencias de síntomas depresivos, ansiedad y pensamientos suicidas. Los centros de urgencias y emergencias son los que salen peor parados en la fotografía que aporta esta investigación, registrando los niveles más altos de agresiones físicas e intimidación por parte de pacientes y familiares.
La encuesta se realizó entre octubre de 2024 y abril de 2025, varios años después de la fase aguda de la pandemia de COVID-19. Los resultados apuntan a la relevancia de factores estructurales y persistentes relacionados con la organización del trabajo sanitario. “Las condiciones laborales son factores potencialmente modificables de la salud mental de las personas trabajadoras”, señalan los investigadores.
Frente a este desalentador panorama para la profesión, el estudio aporta otro dato revelador: tres de cada cuatro profesionales afirma mantener un profundo sentido de propósito y compromiso con su labor. Este sentimiento refleja un fuerte sentimiento vocacional que, no obstante, subrayan desde la OMS que no puede bastar para tratar de frenar la crisis de atracción y retención de talento sanitario.
Con unas proyecciones que apuntan a un déficit de un millón de trabajadores sanitarios a finales de esta década, las bajas por salud mental y el abandono pueden agravar el estado de unos sistemas sanitarios ya de por sí tensionados.
Frente a estos augurios, el propio estudio aporta recetas claras. En aquellos centros donde el personal cuenta con apoyo constante de supervisores, flexibilidad de horarios y políticas estrictas de tolerancia cero ante la violencia, la prevalencia de trastornos afectivos disminuye a la mitad. Por este motivo, los autores instan a velar por el bienestar de los profesionales a través de una mejora de sus condiciones laborales.