Nicolás González Casares, eurodiputado de Socialistas & Demócratas (S&D - PSOE)
El PSOE europeo busca blindar el "carácter no comercial" del trasplante de órganos
Nicolás González Casares presenta 16 enmiendas a la directiva europea que regula el procesamiento de órganos
La Comisión Europea impulsa la actualización de la directiva que regula las normas de calidad y seguridad de los órganos humanos para adaptarlas a los nuevos avances científicos y tecnológicos. Ante esta revisión, el eurodiputado socialista, Nicolás González Casares, ha presentado 16 enmiendas a la propuesta para garantizar que los órganos destinados a trasplantes mantengan en todo momento su consideración como órganos humanos y no puedan ser clasificados como medicamentos ni convertirse en bienes comerciales, independientemente de la tecnología utilizada para su obtención, conservación o tratamiento.
La propuesta del PSOE a la directiva europea
Las enmiendas registradas buscan garantizar que las nuevas técnicas de "procesamiento" de órganos, como la terapia génica o las técnicas de reparación celular, no abran la puerta, ni siquiera de forma indirecta, a la comercialización del cuerpo humano.
La propuesta de la Comisión, presentada el pasado diciembre dentro del paquete de la Ley Europea de Biotecnología, reconoce por primera vez a nivel europeo que los órganos pueden someterse a procesos destinados a mejorar o mantener su función antes del trasplante. González Casares considera que, tal y como estaba redactada, la propuesta no ofrecía garantías suficientes para asegurar que estos órganos procesados permanecieran dentro del sistema de donación altruista y no pudieran acabar tratados, a efectos regulatorios, como si fueran medicamentos. "La ciencia avanza y debemos acompañarla, pero no podemos permitir que el progreso tecnológico se convierta en una vía indirecta hacia la mercantilización del cuerpo humano", ha declarado González Casares.
Entre las principales novedades de las enmiendas destaca la creación de una "autorización de uso" específica para los medicamentos empleados en el procesamiento de órganos. Esta autorización sería independiente de la autorización de comercialización ordinaria y tendría que ser concedida conjuntamente por la autoridad de trasplantes y la autoridad de medicamentos de cada país.
Las enmiendas también limitan la remuneración de las empresas que presten estos servicios tecnológicos a los costes reales del servicio, de modo que no puedan obtener beneficios económicos vinculados al propio órgano. Las compañías podrán ser propietarias de la tecnología utilizada, pero nunca del órgano procesado. Además, se refuerza el principio de que estos órganos deberán seguir los mismos criterios médicos y sociales de asignación que el resto de órganos donados. El objetivo es evitar que se genere una doble vía de acceso que pueda perjudicar la confianza pública en el sistema de donación.
El eurodiputado ha subrayado que "la confianza social en la donación de órganos es un activo que ha costado décadas construir en toda Europa, y no podemos permitírnoslo poner en riesgo". "Estas enmiendas garantizan que la innovación beneficie a los pacientes en listas de espera sin alterar los principios que sostienen nuestro sistema de trasplantes", asegura.
Tras la negociación de las enmiendas, el Parlamento Europeo deberá negociar su posición final con el Consejo de la UE en el marco del procedimiento legislativo ordinario.