Eduardo Satué, presidente saliente de SESPAS

Eduardo Satué, presidente saliente de SESPAS Pablo Álvarez

Sanidad hoy

Salud Pública pide un plan nacional con alertas de PM2,5 y circuitos asistenciales ante los incendios

Para asegurar una mayor calidad del aire, se va a llevar a cabo un seguimiento de la misma a través de medios de detección

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Los incendios que están produciéndose en España, no solo tienen una carga medioambiental, sino que también conllevan una gran pérdida y deterioro de la salud pública. Las víctimas de estas catástrofes presentan secuelas no sólo a nivel físico, sino también mental, una realidad que a día de hoy sufren miles de personas.

Desde la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), Eduardo Satué, presidente saliente, indica que “los incendios constituyen un problema de salud pública. No es algo secundario ni puntual, sino que se trata de un problema íntegro de salud pública”. Es por esto que se pide llevar a cabo el refuerzo de los sistemas de vigilancia y prevención ante estos sucesos.

Protocolos sanitarios y seguimiento de los afectados

A la pregunta de cuáles son los protocolos sanitarios que se deben tomar ante estos casos, Satué indica que “lo que necesitamos hacer son unos circuitos que sepan como enfrentarse a esta situación. Circuitos asistenciales específicos que tengan en cuenta lo que supone un gran incendio”.

“En primer lugar hemos de activar medidas de protección por el tema de calidad del aire, que es lo más inmediato”, comenta Satué, que indica que esto es algo imprescindible para las personas con problemas pulmonares crónicos y respiratorios.

“En los siete días posteriores al incendio puede aumentar el riesgo de mortalidad de estos pacientes. Por lo tanto, no es un tema banal, estamos hablando de que la mortalidad aumenta un 0,7 % en total”, afirma el portavoz del Sespas.

En cuanto al procedimiento de actuación, Satué explica que se necesita “tener circuitos que activen la calidad de la respiración de estos pacientes, que tienen que utilizar mascarillas, habilitar refugios con aire limpio y no deben abandonar la medicación, de la cual pueden necesitar más dosis o tratamientos distintos por el impacto de los incendios en su salud”.

“Hay que tener circuitos que permitan hacer un seguimiento cercano de estos pacientes. Se necesita evaluar cómo están los afectados, no solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico” reitera Satué.

Impacto en la calidad ambiental

Para asegurar una mayor calidad del aire se va a llevar a cabo una vigilancia de la misma a través de medios de detección: “No es difícil cuando se tienen los recursos, pero, claro, necesitamos reforzar las plantillas que tienen las administraciones en salud pública de la vigilancia de la calidad ambiental, la calidad aérea, la de las aguas... porque los incendios afectan en muchos sentidos”, comenta el presidente.

En cuanto a la gran contaminación que generan los incendios, Satué informa de que no solo la ceniza es el problema: “Hay productos químicos que se crean en las combustiones de azufre, de otras partículas, de nitratos que saltan a las aguas... Esto puede hacer explotar un depósito de combustible o depósitos donde hay productos químicos que se escapan y que luego pueden generar un impacto en las aguas”.

Es por esto que desde el Sespas piden reforzar los sistemas de vigilancia y de prevención para evaluar todo el impacto ambiental que puede permanecer a lo largo del tiempo.

Teniendo en cuenta la importancia que se debe dar a la calidad del aire durante los incendios, Sespas recuerda que el daño provocado por estas catástrofes no termina en las zonas alcanzadas por las llamas. El humo puede desplazarse cientos de kilómetros y contiene partículas finas (PM2,5), monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y otros compuestos tóxicos. Estas partículas se pretenden vigilar y controlar mediante sensores que muestren el nivel de contaminación, sabiendo en todo momento la calidad que se presenta en el aire.

“No tenemos realmente un programa de salud pública, un programa nacional de salud pública que tenga en cuenta los incendios como una cuestión aparte y habría que crearlo”, comenta Satué.

En este sentido, concluye, “tenemos a punto de nacer la Agencia Estatal de Salud Pública" la cual ya presenta su sede en Zaragoza y se trata de un organismo clave en la preparación y respuesta frente a futuras emergencias sanitarias. Según afirma Satué, "una tarea a comentar y un buen reto al que enfrentarse”.

Consecuencias en la salud física y mental

Satué explica los dos grandes impactos que los incendios generan en la vida de las personas. En primer lugar, el presidente recalca el gran número de gente que se ve afectada: “Estamos hablando de decenas de miles de afectados. Solo de evacuados son ya prácticamente 100.000, pero luego están todas las personas que, aún no siendo evacuadas, estos sucesos pueden generarles un impacto negativo debido, entre otros factores, a la mala calidad del aire”.

En segundo lugar, dentro de las consecuencias de los incendios también está el impacto que genera a distintos niveles sobre la salud, afectando principalmente “al sistema respiratorio y sistema cardiovascular”, comenta Satué.

Lejos de las dolencias físicas, el presidente recalca que la salud mental es uno de los grandes afectados: “Pensemos que un gran incendio de estas dimensiones es capaz de devorar casas, de destruir zonas residenciales, poblaciones y, muchas personas, no podrán volver a vivir donde estaban”.

“Muchos afectados generan ansiedad y estrés postraumático, porque las personas pierden su vivienda, pierden su trabajo, pierden el lugar donde han vivido. Tienen que reconstruir de nuevo todo, teniendo en cuenta que muchos quizás no puedan rehacer su vida”, comenta el portavoz del Sespas.