Sede del Ministerio de Sanidad. | Foto: Ministerio de Sanidad

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Ministerio de Sanidad

El examen de acceso extraordinario a Urgencias y Psiquiatría Infantil no admite pasos en falso

Ambas disciplinas compartirán una estructura de 60 preguntas tipo test, pero diferirán en la presentación gráfica y en el peso de las penalizaciones

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Un solo paso en falso puede costar el título de especialista para los psiquiatras infantiles y los médicos de Urgencias. El Ministerio de Sanidad ha trazado la hoja de ruta definitiva para el examen de acceso extraordinario a las nuevas especialidades de Medicina de Urgencias y Emergencias (MUYE) y Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia (PIYA). Y las reglas del juego son muy concretas. La evaluación, que se realizará en el mes de diciembre, se basará en la resolución de tres casos clínicos principales, con una criba tan estricta que suspender uno solo de ellos supondrá la eliminación automática y absoluta del aspirante, invalidando el resto de la prueba.

Según ha podido saber Redacción Médica, el documento oficial que detalla la organización técnica de estas pruebas revela cómo se evaluará a los miles de profesionales que buscan regularizar su situación. Ambas disciplinas compartirán una estructura de 60 preguntas tipo test, pero diferirán en la presentación gráfica y en el peso de las penalizaciones.

Psiquiatría Infantil (PIYA): alta penalización por cada fallo

En el caso de Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia, el nivel de exigencia se refleja en una dura penalización de los errores.

  • Estructura: La prueba constará de tres casos clínicos relacionados con el perfil profesional. Cada caso incluirá 15 cuestiones principales y cinco de reserva, estas últimas claramente numeradas del 16 al 20. Se imprimirán dos versiones del examen (A y B) en las que solo variará el orden de presentación de los casos clínicos.
  • Corrección implacable: El sistema de calificación no dará margen para dudar. Cada acierto sumará un punto (+1), pero cada fallo restará medio punto (-0,5). Las preguntas dejadas en blanco no puntuarán.
  • El 'corte': Para lograr el ansiado 'apto', los médicos deberán superar el 50% de la nota máxima en cada uno de los tres casos de forma independiente. Suspender un solo caso clínico llevará al aspirante al suspenso.

Urgencias y Emergencias (MUYE): imágenes diagnósticas y un cuarto supuesto

La prueba de Urgencias y Emergencias tendrá sus propias particularidades, enfocadas en la naturaleza práctica y rápida de la especialidad. Para evitar irregularidades en una convocatoria masiva, Sanidad desplegará tres versiones de la prueba (A, B y C) rotando el orden de los tres primeros casos.

  • Soporte gráfico y bloque extra: El examen exigirá enfrentarse a tres casos clínicos evaluables (con 15 preguntas cada uno) y un cuarto bloque íntegro de reserva con otras 15 cuestiones que mantendrá siempre su posición final. Un factor determinante será el uso de soporte gráfico: los supuestos incluirán imágenes médicas y técnicas de alta resolución, a color en los casos necesarios, para poner a prueba el ojo clínico del candidato.
  • Baremo y condición de aptitud: La penalización será más leve que en Psiquiatría: los errores restarán 0,25 puntos, mientras que los aciertos sumarán un punto (+1). No obstante, el criterio de exclusión bloqueante sigue vigente: el aspirante deberá sacar al menos un tercio de la puntuación máxima en cada caso clínico individual (5 puntos sobre los 15 posibles) para no quedar eliminado de todo el proceso. Si se suspende un caso clínico el suspenso será automático.

Lectura óptica, autocopiativos y corrección cien por cien anónima


Toda la maquinaria logística descrita en el pliego de Sanidad está diseñada para blindar la confidencialidad de los resultados. Las preguntas, independientemente de la especialidad, dispondrán de cuatro opciones de respuesta, siendo solo una la correcta.

Los médicos deberán utilizar exclusivamente bolígrafo negro o azul para rellenar unas hojas de respuesta diseñadas en tamaño DIN A4 y preparadas para su corrección mediante lectura óptica automática. Estos formularios constarán de una hoja original y dos autocopiativos.

Para asegurar la máxima transparencia, la cabecera del examen —donde el opositor anota su nombre, apellidos y DNI— estará separada del cuerpo de las respuestas por una línea troquelada. Antes de la corrección, esta cabecera se separará del examen, garantizando que el proceso de calificación sea totalmente anónimo mediante un sistema de códigos vinculados. Finalmente, para mitigar los nervios propios de la prueba, el documento incorporará un mecanismo que permitirá a los candidatos anular respuestas ya marcadas y recuperarlas posteriormente sin necesidad de pedir un impreso nuevo.