Adulto con sobrepeso tomándose la tensión

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Internacional

Obesidad e hipertensión lideran la lista de amenazas "evitables" en Europa hasta 2100

Un estudio señala 17 riesgos para la salud en lo que resta de siglo, con un uso perjudicial de la IA y un posible conflicto nuclear como factores con potencial de extinción

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Guerras, pandemias, inundaciones...la lista de desafíos a los que se enfrenta el mundo no para de crecer y no promete menguar en lo que resta de siglo. Así lo desvela un reciente estudio elaborado por una treintena de investigadores como parte de la Comisión de The Lancet, destinado a evaluar las 17 amenazas principales que experimentará la salud global hasta el año 2100. En este escenario, las enfermedades no transmisibles serán las grandes enemigas del continente europeo, debido al envejecimiento de la población y a factores ligados al estilo de vida.

A diferencia del África subsahariana, donde el impacto de las enfermedades infecciosas y la desigualdad sigue siendo masivo, Europa se enfrenta a una epidemia creciente de enfermedades no transmisibles. En este sentido, tanto la hipertensión como la obesidad liderarán la lista de riesgos evitables en Europa Central y Europa del Este, así como en Asia Central. Ambas figuran como las dos amenazas con mayor número de DALYs, esto es, la carga evitable de morbilidad y mortalidad, medida en los años de vida ajustados por discapacidad, de manera que un DALY es un año de vida saludable perdido.

La hipertensión arterial se postula como la mayor carga de salud en los países de altos ingresos, representando 1.410 millones de DALYs, el 4,92 por ciento de todas las amenazas prevenibles en estas naciones, y situándose así como uno de los desafíos centrales para la longevidad en Europa occidental. Muy cerca le sigue la obesidad, al suponer 1.260 DALYs, el 4,46 por ciento de la carga tomada como referencia en conjunto, aupada por el sedentarismo y las dietas deficientes. En Europa Central y del Este, la obesidad representa un porcentaje aún más grave del impacto sanitario, alzándose hasta el 4,94 por ciento de los DALYs. Es más, tanto esta enfermedad crónica como sus factores de riesgo asociados representan la mayor cifra de DALYs evitable acumulada entre las 17 amenazas estudiadas en todo el mundo, situándose en 23,1 mil millones de DALYs entre 2025 y 2100 en el peor escenario.

El informe señala el papel transformador de los nuevos medicamentos para la obesidad, los agonistas del receptor de GLP-1. Según sus previsiones, la cobertura de este tipo de fármacos en el 50 por ciento de pacientes, se podría lograr una reducción de la carga global de DALYs de alrededor del 10 por ciento, teniendo en cuenta que, en este momento, no son equitativamente accesibles.

Salud mental

Otras tres áreas también superarían el umbral de riesgo establecido por los investigadores. En concreto, la ansiedad y la depresión ganan peso dentro de los países con recursos, con un empeoramiento generalizado de la salud mental y un aumento de las secuelas psicosociales a causa de eventos como la pandemia de covid. Este sector acumula 1.350 millones de DALYs evitables en los países ricos.

De forma generalizada, se espera un notable incremento en los casos de demencia en el entorno europeo, impulsado en parte por la creciente exposición a partículas finas de contaminación del aire. Además, afecciones como las enfermedades cardiovasculares y el cáncer seguirán jugando un papel muy destacado debido al envejecimiento de la población.

Mal uso de la IA y conflictos nucleares

El tabaquismo es otra de las sombras que se cierne sobre el Viejo Continente. Si bien ha disminuido en algunas zonas, este hábito, principal factor detrás del cáncer de pulmón, sigue teniendo un gran impacto en Europa Central y del Este, acaparando el 4,66 por ciento de la carga modificable. A ello se suman unos hábitos de envejecimiento no saludable, ligado a la multimorbilidad, que eleva la amenaza en las regiones de mayores recursos.

Aunque por debajo de estas enfermedades, el análisis también señala riesgos poderosos en los próximos 75 años que podrían hacer tambalear sectores como la sanidad. Es el caso de las pandemias naturales, que alcanzan un riesgo calculado de 742 millones de DALYs en los países menos vulnerables, seguidas del mal uso de la Inteligencia Artificial y posibles conflictos nucleares. Estas dos amenazas coronan, no obstante, la pirámide global de riesgo trazada por los investigadores en base a su potencial riesgo para la extinción humana. En el caso de la IA, los autores hablan de la posibilidad que brindan este tipo de herramientas en la creación de armas biológicas, el colapso de infraestructuras críticas -facilitando fallos en cascada y sabotajes, y en el desarrollo de sistemas autónomos no alineados con los intereses humanos, capaces de acceder por su cuenta a infraestructuras físicas o redes para desempoderar o eliminar a la población.

Resulta llamativo que, en términos estrictos de DALYs, la contaminación del aire y el cambio climático arrojan, sin embargo, cifras comparativamente menores para los países de altos ingresos. No obstante, el informe subraya a lo largo de su texto que estos datos no reflejan factores cualitativos, riesgos indirectos o la alteración extrema del clima que sí castigarán al continente. En la parte central de dicha pirámide también se situarían otros peligros catastróficos tales como la resistencia antimicrobiana, la desigualdad de ingresos, el abuso del alcohol o la malnutrición.

Preparación ante amenazas simultáneas

Sin embargo, más allá de advertir, los investigadores esperan que este informe sirva para concienciar y hacer ver lo prevenibles que pueden ser algunos de estos peligros en lo que resta hasta dicha fecha. En este punto, la obesidad, es uno de los terrenos con mayores posibilidades de éxito. Según las previsiones del informe, una mejora de las políticas alimentarias evitaría 23.100 millones de años perdidos.

Es por ello que desde la Comisión se insta a vehiculizar un cambio de paradigma en la gestión de la sanidad global, pivotando de "políticas reactivas" hacia estrategias basadas en la prevención, en las que se abandone el cortoplacismo y el enfoque localista. En concreto, los profesionales deslizan tres recomendaciones para blindar a los diferentes países ante las crisis venideras que vaticina el propio estudio.

La primera medida es la construcción y financiación de sistemas de salud preparados para múltiples amenazas simultáneas. Esto exige integrar en la sanidad pública capacidades dedicadas en exclusiva a la previsión, la prevención y la protección de la población. La Comisión recalca que los gobiernos deben garantizar una financiación sólida y duradera, desterrando el modelo actual basado en respuestas económicas improvisadas y ad hoc ante cada emergencia.

En segundo lugar, el informe reclama un aumento drástico de la inversión en innovaciones disruptivas. Los autores advierten que las herramientas disponibles hoy son insuficientes, por lo que instan a financiar agresivamente plataformas de vacunas, nuevos antibióticos, tratamientos contra la obesidad y tecnologías de mitigación climática o captura de carbono. En paralelo a este desarrollo tecnológico, exigen establecer una gobernanza estricta para manejar los riesgos inherentes a los nuevos avances, vigilando especialmente la IA de frontera y las herramientas biológicas impulsadas por IA.

Por último, la Comisión propone establecer un monitor de Amenazas Globales a la Salud del Siglo XXI de carácter recurrente. La función de este mecanismo será actualizar las evaluaciones de las amenazas, rastrear la evidencia científica y recopilar datos de forma ininterrumpida. Al presentar estos resultados de manera periódica en los principales foros políticos y de seguridad, el objetivo es forzar a los responsables de la toma de decisiones a mantener la atención sobre estos riesgos y evitar que caigan en el olvido institucional.