Persona mayor haciendo cálculos para su jubilación.

Persona mayor haciendo cálculos para su jubilación. /Imagen de Envato

Política

¿Sale a cuenta retrasar la jubilación? El gasto en dependencia desmonta la ecuación de los pensionistas

Los economistas advierten sobre el impacto del desembolso en los cuidados de larga duración de cara a planificar la pensión

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El riesgo de necesitar cuidados de larga duración se erige como un factor determinante que altera los cálculos de los ciudadanos a la hora de decidir cuándo y de qué manera se jubilan. Un estudio publicado por Fedea ha evaluado si sustituir el complemento de pensión vitalicio por un pago único al demorar el retiro representa un intercambio financiero equivalente. El texto identifica la inseguridad de tener que asumir costes de dependencia como un elemento clave a la hora de elegir entre las diferentes alternativas de jubilación.

El informe titulado ‘Incentivos para el retraso de la jubilación en España: evaluación de la capitalización en un pago único y de la equidad actuarial’ explica que existen factores no observados en su modelo matemático que pueden afectar las elecciones individuales de los pensionistas. Entre estos elementos enumeran los balances de los hogares, la información privada sobre la salud, el asesoramiento financiero, el riesgo de cuidados de larga duración y la confianza en los compromisos futuros sobre el sistema de pensiones.

Al analizar la falta de equivalencia económica en los distintos modelos de jubilación, el documento recurre a un paralelismo con los sistemas de dependencia, donde ya se han analizado las diferentes opciones. "Los sistemas de prestaciones económicas en los cuidados de larga duración ilustran, de manera más general, que a las alternativas en efectivo y en especie no es necesario asignarles valores monetarios idénticos cuando proporcionan diferentes grados de discrecionalidad e implican distintos modos de provisión", han apuntado sus autores.

La jubilación demorada en España

En un contexto general, este trabajo analiza el diseño institucional del sistema de incentivos a la jubilación demorada en España, el cual permite a los trabajadores elegibles elegir entre un incremento porcentual de la prestación, un pago único o una opción mixta. El análisis combina tasas de mortalidad estratificadas por nivel de ingresos, una cuadrícula de simulación con 280 perfiles institucionales y demográficos, y ponderaciones de población derivadas de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) de 2024.

Los resultados centrales de la investigación indican que la ratio media ponderada del pago único frente al valor presente del complemento al que se renuncia se sitúa en 0,512. Los datos documentan que ninguno de los perfiles simulados alcanza el equilibrio financiero entre ambas alternativas. El déficit económico es mayor para las mujeres, debido a su mayor esperanza de vida, y para los perfiles con pensiones más altas, debido a que la fórmula estatutaria del pago único es cóncava y no incorpora las diferencias de longevidad.

A pesar de este desajuste de valor en la normativa, los autores concluyen que la elección del pago único de capital no debe interpretarse necesariamente como un error del individuo. Circunstancias como el tratamiento fiscal, el riesgo de cambios políticos en el sistema o una preferencia por la liquidez presente pueden hacer que el pago único sea financieramente defendible. En el escenario simulado que combina los factores más favorables, los perfiles que alcanzan la indiferencia financiera representan el 39,38 por ciento de la población ponderada.