Redacción Médica
23 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 19:30

Vázquez: “El convenio con Amancio Ortega es apostar por la innovación tecnológica”

El Sergas recibirá 17 millones de euros para actualizar los equipos

Miércoles, 25 de noviembre de 2015, a las 22:38
Redacción. Santiago de Compostela
El consejero de Sanidad, Jesús Vázquez Almuiña, ha subrayado en el Parlamento de Galicia que el convenio firmado entre el Servicio de Gallego de Salud (Sergas) y la Fundación Amancio Ortega se enmarca en la apuesta del gobierno gallego por el futuro del sistema sanitario que “debe estar ligado inexorablemente, entre otros elementos, a la inversión en tecnología sanitaria como soporte; por lo que es necesario realizar y llevar adelante un importante esfuerzo en innovación de tecnología sanitaria”.

Jesús Vázquez.

El convenio, con vigencia hasta 2023, tiene por objeto establecer la colaboración entre la referida Fundación y el Sergas para la donación por la primera de un total de 17 millones de euros, que se dedicará la adquisición, instalación, actualización y puesta en funcionamiento de diversa equipación.

En concreto, se trata de la dotación de nuevos aceleradores lineales y mamógrafos digitales y de las obras necesarias de adaptación de los espacios en los que se instalarán estos equipos incluidos en los lotes 1 y 3 de los contratos formalizados por el Sergas a través del procedimiento denominado “socio tecnológico”. Este procedimiento se trata de un contrato de colaboración entre el sector público y el sector privado para disponer de una solución global que cubra las necesidades de realización de pruebas y procedimientos de diagnóstico por imagen, intervencionismo, medicina nuclear y radioterapia, lo que se denomina alta tecnología, en el Sergas.

A través de este contrato, el Sergas paga por el uso de los equipos de manera que, la diferencia de cómo se venía haciendo hasta lo de ahora, ya no es necesario adquirir los equipos y contratar, la mayores, el mantenimiento de estos. El contrato de colaboración entre el sector público y el sector privado permite transferir al socio tecnológico el riesgo de disponibilidad de la equipación, vinculando el pago de las prestaciones contratadas a la efectiva funcionalidad de los equipos cuyo uso se cede al Servicio Gallego de Salud. La gestión asistencial de los mismos sigue siendo pública, ha asegurado Sanidad.

Los equipos se instalarán en centros del Servicio Gallego de Salud repartidos por toda Galicia. En concreto, los mamógrafos se instalarán en los hospitales de Barbanza (Ribeira), Virxe da Xunqueira (Cee), Arquitecto Marcide y Novoa Santos (Ferrol), Clínico Universitario de Santiago, Abente e Lago (A Coruña), Meixoeiro (Vigo), Montecelo (Pontevedra), Hospital da Costa (Burela), Hospital de Monforte, Ambulatorio Plaza Ferrol (Lugo), Hospital de Valdeorras y la Jefatura Territorial de Sanidad de Ourense, ya en este mismo año. En 2016 se situarán otros dos mamógrafos en el Hospital del Salnés y en la Jefatura Territorial de Sanidad de Pontevedra. El último se instalará en 2017 en el Hospital de Verín. Se dotan, en total 16 centros.
 
En el que se refiere a los aceleradores, estamos hablando de la renovación de un importante número de equipos, mejores y más seguros para los pacientes. Se instalarán un total de diez aceleradores, y se actualizarán dos equipos ya existentes.
 
Actuación de Salud Pública en la investigación del brote de faringitis

El consejero de Sanidad, Jesús Vázquez Almuiña, también dio cuenta hoy en el Parlamento de Galicia de los resultados de la investigación iniciada por la Dirección General de Innovación y Gestión de la Salud Pública la causa del brote de faringoamigdalitis en un centro escolar de Cospeito, en la provincia de Lugo. Se determinó como resultado de la investigación que resultaron afectados el 62 por ciento del alumnado (144 personas), tres del profesorado, uno del personal no docente, y cuatro del personal colaborador del comedor. Asimismo, se determinó que las prácticas higiénicas (limpieza general, de utensilios, estiba y manipulación de alimentos), y las de mantenimiento de temperaturas observadas en la cocina eran acomodadas; y también que el agua del colegio presentaba niveles de cloro residual.