Redacción Médica
22 de septiembre de 2018 | Actualizado: Sábado a las 20:00

Sanidad prohibirá el cigarrillo electrónico en espacios públicos cerrados

El Ministerio responde a la petición de las autonomías que exigían un posicionamiento regulatorio y una adaptación a la nueva directiva europea

Martes, 17 de diciembre de 2013, a las 14:22
Redacción. Madrid
El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad propondrá a las comunidades autónomas este miércoles, en el marco del Consejo Interterritorial, prohibir la utilización de cigarrillos electrónicos en espacios públicos cerrados. Este punto ha sido incluido a última hora en el orden del día del encuentro a petición de varias comunidades autónomas, que exigían al Gobierno un posicionamiento ante la modificación de la directiva europea del tabaco. La respuesta del Ministerio es clara: prohibir la utilización de cigarrillos electrónicos al mismo nivel que las restricciones al consumo de tabaco.

Foto de familia del último Consejo Interterritorial celebrado en el mes de julio.


Según el informe ministerial al que ha tenido acceso Redacción Médica, Sanidad pretende “avanzar en la prohibición de su uso y consumo (del cigarrillo electrónico) en los espacios de uso público contemplados en la Ley 28/2005 modificada por la Ley 42/2010 de 30 de diciembre”. El Ministerio justifica esta decisión dado que “la eficacia de los cigarrillos electrónicos como ayuda para dejar de fumar no ha sido demostrada y por otra parte, no se pueden excluir los riesgos para la salud asociados al uso o a la exposición del vapor de los cigarrillos electrónicos”.

Respuesta a las comunidades

Varias comunidades autónomas, entre las que destacan Andalucía, Cataluña y la Comunidad Valenciana, han adelantado durante las últimas semanas su intención de regular a nivel regional la utilización de los cigarrillos electrónicos. Andalucía y la Comunidad Valenciana planteaban normas propias en las que se prohibía su utilización en centros sanitarios y educativos, mientras que Cataluña iba un paso más allá, en línea con la que ahora plantea el Ministerio, optando por restringir su utilización en cualquier espacio público cerrado. Otras comunidades, como Cantabria y Castilla y León habían manifestado su intención de esperar a la propuesta del Gobierno antes de establecer normas específicas a este respecto.

Negociaciones con la UE

Sobre sus conversaciones con la Comisión Europea para la implementación de la directiva, el Ministerio explica que “dada la situación en los países de la UE, en la predomina una consideración de estos productos como medicamento, bien total o parcialmente, el Consejo propone de cara al trílogo, un nuevo texto de aproximación según el cual además de la comunicación de ingredientes se exigiría a fabricantes e importadores una documentación sobre el producto que permita determinar la calidad y la seguridad del mismo y que deberá ser remitida a los Estados miembro previo a la comercialización”.

“España apoya la propuesta de la Presidencia Europea respecto a la regulación de los cigarrillos electrónicos bajo esta directiva de productos de tabaco, como propone el Parlamento, pero incrementando las garantías de calidad y seguridad por parte de las autoridades. La mayor parte de los EEMM apoyan esta misma propuesta, quedando por determinar aspectos fundamentales como el límite de contenido de nicotina en los mismos y la prohibición de comercializar cartuchos rellenables”, añaden.

Imágenes de advertencia más grandes

El departamento de Ana Mato también adelanta las futuras modificaciones de la actual Ley Antitabaco para adaptarse a la nueva normativa comunitaria. La propuesta actual plantea prohibir el uso de saborizantes que enmascaren el sabor del tabaco en cigarrillos y picadura de liar, así como los aditivos asociados con incrementos de energía y vitalidad. Además, se evaluarán ingredientes de carácter tóxico o que aumenten la adición.

La propuesta centra su atención en los cigarrillos y la picadura de liar. En relación al empaquetado y etiquetado la propuesta pretende que garanticen clara información sobre los perjuicios para la salud. La propuesta contempla que las advertencias combinadas (gráficos más texto) ocupen 65 por ciento de ambos lados de los paquetes.