Redacción Médica
22 de julio de 2018 | Actualizado: Domingo a las 14:55

Tres premiados por descubrir la técnica que mide la actividad cerebral

La optogenética capta la señal nerviosa aplicando luz

Martes, 26 de enero de 2016, a las 18:16
Redacción. Madrid
El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina ha recaído, en su octava edición y según consta en la web de este organismo, en los neurocientíficos Edward Boyden, Karl Deisseroth y Gero Miesenböck, por desarrollar la optogenética, que permite el estudio del funcionamiento del cerebro con una precisión sin precedentes.

Karl Deisseroth, Gero Miesenböck y Ed Boyden.

En apenas cinco años, miles de grupos en todo el mundo han empezado a usar la optogenética para investigar funciones como el sueño, el apetito, la toma de decisiones, la percepción del tiempo o la formación de recuerdos, así como entender los mecanismos de enfermedades como la epilepsia, la enfermedad de Párkinson, la depresión e incluso algunas formas de ceguera. La peculiaridad de la optogenética es que permite controlar la actividad de las neuronas deseadas simplemente con luz de una longitud de onda adecuada. Anteriormente, las técnicas más extendidas en el estudio del cerebro en vivo permitían modificar la actividad de cientos o miles de neuronas, pero con escasa selectividad.

Con la optogenética se puede actuar exclusivamente sobre las neuronas en las que previamente se han introducido proteínas sensibles a la luz, y por lo tanto permite ser adaptada por los investigadores según el experimento.

Como definió ayer Ed Boyden (Plano, Texas, EE.UU., 1979), catedrático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (Estados Unidos), tras conocer el fallo del jurado, “si imaginamos que el cerebro es como un ordenador, la optogenética es como un teclado que nos permite enviarle instrucciones muy precisas. Es una herramienta que nos permite un control exquisito del cerebro”.

Karl Deisseroth (Boston, EEUU, 1971), catedrático de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), que además de neurocientífico es psiquiatra, ha señalado que “la principal aplicación de la optogenética es la investigación básica, la comprensión de cómo funciona el cerebro”.

Ese conocimiento hará posible “todos los avances en la clínica”, aseguró también Deisseroth, quien quiso dejar claro que “hoy por hoy nadie está usando esta técnica directamente para tratar pacientes”.

Por último, Gero Miesenböck (Braunau, Austria, 1965), catedrático de la Universidad de Oxford (Reino Unido), recordó cómo tuvo la idea que dio lugar a la optogenética: “Investigaba entonces cómo visualizar la actividad de las neuronas usando proteínas sensibles a la luz; una tarde de sábado de repente me vino la idea: ¿no sería increíble no solo leer la actividad del cerebro sino también
poder controlar su actividad? Es que, en Biología, para entender un sistema necesitas poder controlarlo de forma precisa, y eso había sido imposible en Neurociencia”.

Una técnica revolucionaria que se ha universalizado

Como ha explicado el acta del jurado, la optogenética “ha revolucionado el estudio de la función cerebral y actualmente es empleada por neurocientíficos de todo el mundo”.

Comprender la función de los circuitos cerebrales “requeriría el desarrollo de una tecnología que permitiese controlar selectivamente neuronas individuales sin afectar la actividad de otras neuronas. La optogenética es precisamente esta tecnología, pues permite activar e inactivar neuronas de animales vivos y, en consecuencia, se puede utilizar para establecer lazos causales entre la función de circuitos neuronales específicos y comportamientos distintivos”.