Los investigadores europeos piden a la Eurocámara que incremente las partidas públicas para solventar esa diferencia



26 mar 2013. 17.01H
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Redacción. Madrid
La Fundación Europea para la Ciencia (ESF) ha elaborado un informe en el que analiza las necesidades del sector investigador en salud de la Unión Europea (UE) de cara a la implantación del programa ‘Horizonte 2020’. En su análisis, la ESF, organización de la que forman parte el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Ministerio de Economía y Competitividad, destaca que el retorno de la inversión pública en investigación biomédica en Estados Unidos es tres veces superior al de la UE: 143 euros por estadounidense y año frente a los 40 euros por persona y año de los europeos.

Máire Geoghegan-Quinn, comisaria europea de Investigación, Innovación y Ciencia.

De la comparativa también se desprende que, a pesar de ofrecer resultados menos rentables, los europeos publican más en biomedicina: el 38 por ciento de los estudios biomédicos publicados en el mundo son de la UE, frente al 33 por ciento firmados en Estados Unidos. La ESF también compara el coste total de la asistencia sanitaria por persona entre ambas potencias. Aquí la relación coste-eficacia de los sistemas sanitarios europeos queda más que demostrada: cada europeo supone un gasto de 2.730 euros anuales en sanidad, cuando Estados Unidos alcanza los 6.400 euros por persona y año.

Respecto al retorno para la industria, la ESF hace una estimación con datos de 2011 en el que destaca que el gasto de las farmacéuticas en I+D en Europa fue de 27.500 millones de euros, 2.500 millones menos que lo invertido por las multinacionales de Estados Unidos (30.000 millones). En sus argumentaciones, el informe explica que estos datos indican el “bajo nivel” de la inversión pública europea en investigación biomédica. En este sentido, solicitan al Parlamento Europeo y al Consejo Europeo que incrementen la inversión en 5.000 millones de euros anuales para los próximos 7 años y que valoren la creación de un mecanismo que respalde económicamente la investigación sanitaria independiente de la industria.


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