21 nov 2018 | Actualizado: 21:20
Domingo, 05 de febrero de 2012, a las 20:53

Los debates de redacción médica
OPCIÓN PARA EL GOBIERNO EN EL TRATAMIENTO DE PATOLOGÍAS MENORES
La desfinanciación de fármacos debe ser un proceso paulatino y no vinculado al precio
Expertos lo vinculan a la educación de la población y al desarrollo de herramientas que no desprotejan a los que menos tienen

F. E. / Imagen: Diego S. Villasante y Miguel Ángel Escobar. Madrid
La desfinanciación de fármacos para patologías menores es una opción que puede ayudar al Gobierno a garantizar la sostenibilidad del sistema y de los actores que trabajan en él, ya que permitiría ahorros que se pueden invertir en áreas que hoy están desatendidas, si bien, ha de ser un proceso paulatino vinculado a la educación de la población y al desarrollo de herramientas que no desprotejan a los que menos tienen, y, desde luego, para este proceso se debe contar con los profesionales sanitarios, pacientes e industria, para velar que lo desfinanciado no tiene que ver con el precio, sino con para qué se utiliza, según han dado a conocer varios expertos que han participado en los Debates de Redacción Médica.

Rafael García Gutiérrez, José Antonio López Arias y Carmen Valdés, Félix Espoz, Marta Fernández Teijeiro y Santiago Alonso.

Rafael García Gutiérrez, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp): Como usuario, que es lo primero que soy, me encantaría que fuera cierto y posible el todo gratis para todos, sería ideal, pero no lo es y hay que priorizar. El argumento contrario que se esgrime a la desfinanciación es que las clases desfavorecidas no tienen dinero para pagar esos medicamentos. Pero, el Estado tiene recursos suficientes como para solucionarlo por otras vías, como la del retorno. Los sistemas informáticos permitirían que a esas personas desfavorecidas se les reintegrase el gasto del medicamento con una celeridad enorme. Pero, ¡ojo con la desfinanciación! Tienen que tener los productos desfinanciados dos características: que sólo sean para síntomas menores y que no tengan sustitución por otros medicamentos, sino pasará lo que ocurrió con los dos últimos medicamentazos, que quitaron los antihemorroidales de 200 pesetas y los médicos, que hacen la carrera para curar y no para pelearse con los pacientes, terminaron recetando antiinflamatorios tópicos de 1.800.

José Antonio López Arias, director general de Cofares: Estamos en una situación en la que tenemos que plantearnos la sostenibilidad del sistema. Todos conocemos la historia de los medicamentazos, que han tenido un recorrido muy corto, porque no atacaban el problema real: qué es lo que tiene que pagar el sistema nacional de salud y a quién se lo tiene que pagar. Nuestros representantes políticos tienen un horizonte de cuatro años, pueden hacerlo mejor o peor, pero no viven de la sanidad. Tenemos que ayudarles a que establezcan sistemas que permitan que sea sostenible y, será así, siempre y cuando lo que le pidamos a la sanidad pública sea pagable con los ingresos que tiene el Estado para este capítulo. Una de las vías de equilibrar el gasto es la desfinanciación de fármacos. ¿Por qué? Porque hace que esos medicamentos no cuesten a las arcas públicas y el gasto sea soportado por aquellos que lo utilizan. Digamos las cosas como son, necesitamos medidas de desfinanciación, de tasas, de lo que sea para que el sistema sea sostenible. La financiación tiene que llegar y los prestatarios de servicios que estamos dentro de la cadena debemos tener las retribuciones necesarias para mantenernos en el mercado. Por supuesto, todo esto debe ir acompañado de la educación sanitaria.

Rafael García Gutiérrez, José Antonio López Arias y Carmen Valdés analizan las implicaciones que tendrá la medida.

Marta Fernández Teijeiro y Santiago Alonso han hincapié en la educación sanitaria que requiere el paciente.

Carmen Valdés, presidenta de Semergen Madrid: Lo más importante es que tengamos un Sistema Nacional de Salud que sea equitativo. Para poder intentar que la sanidad sea igual en todas partes de España, tenemos que entender que el sistema ha de ser sostenible. Y, tal y como se ha dicho aquí, me parece vital la educación sanitaria. Debe calar desde el principio. No podemos acordarnos de educar a la población en los tiempos de crisis. Ha de ser desde la escuela, desde las casas. El gratis total no vale, no es valorado. Dicho esto, para que la población pueda entender que algunos fármacos deberían de estar fuera del sistema hay que darle el valor que tiene. Cuando hay patologías en las que esos fármacos requieren estar incluidos, porque están indicados en esas dolencias, creo que es una obligación el que sigan. El médico lo tiene claro. Si una patología lo requiere debería de ser incluido. Y en aquellos casos en los que es una patología menor, que lo paguen los pacientes de su bolsillo. Eso sí, creo que en el momento que se saquen algunos fármacos de la financiación en patologías menores, no deben tener dentro de financiación otros que supongan más gasto.

Marta Fernández Teijeiro, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Cantabria: Estoy bastante de acuerdo con las cosas que se han dicho. Desde las oficinas de farmacia, que somos un sistema planificado con las leyes de ordenación de cada una de las comunidades autónomas, podemos decir que las autoridades sanitarias son las que deben entrar en este terreno y saber lo que se puede desfinanciar y lo que no. Pero no podemos dejar a los médicos sin el arma terapéutica para curar. A veces el paciente no sabe si lo que tiene es una patología menor. Para eso está el médico. Entramos en temas de educación sanitaria. Es importante hacer llegar a la población que hay determinadas cosas que no pueden demandar al médico. A nosotros nos pasa mucho, en las oficinas de farmacia, que el paciente le ha pedido al médico que le prescriba cualquier cosa. ‘Me lo ha dado el médico’, dicen, y le contestas, ‘pero no entra’, y no se lo llevan. Puede haber un deslizamiento de determinados productos. Pacientes que no lleven la medicación porque no está financiada y no la tomen. Se pueden producir otros efectos adversos. Puede haber más gente que vaya a Urgencias. Creo que todas las partes implicadas en lo que es el medicamento debemos llegar a algún consenso para que esto no ocurra. No podemos perder la perspectiva de que le paciente es el importante.

Santiago Alonso, tesorero del Foro Español de Pacientes: Desde el punto de vista de los pacientes, quiero destacar que para la ciudadanía en este momento lo más importante es la salud. Nadie tiene la culpa de estar enfermo ni quiere estarlo, no es su elección. Así como nadie elige ni la enfermedad ni la medicación ni el precio de los medicamentos. Además, debemos considerar que hay pacientes que se toman una patología de una manera y otros de otra. Creo que el problema que nos planteamos es un tema de farmacoeconomía. Los pacientes están contentos con el sistema. Lo que nos falla es el cómo se financia. Entiendo que si se propusiera alguna restricción o retirada de medicamentos hay que tener en cuenta el lado humano. Algunas personas viven cerca de la pobreza o en la pobreza. Y los que tienen contacto con pacientes son los médicos de Atención Primaria y las farmacias, y saben lo que hay detrás de esas personas. Saben que un euro o dos euros les pueden suponer: o medicamento o leche. Como el médico lo sabe, puede recurrir a otros medicamentos que le supongan un coste cero a la persona, pero un coste más elevado al sistema.

Los expertos analizan los distintos enfoques que puede suponer el desfiannciar fármacos para patologías menores.

Ronda de conclusiones

- La desfinanciación debe ser un proceso evolutivo que todos los años debe pasar por una serie de comités de funcionamiento y de revisión permanente.

- Los criterios que debe seguir son médicos no económicos o políticos. Y no se debe perder de vista la calidad de vida del paciente.

- Las medidas han de tener presente la equidad y la cohesión del sistema.

- Es una opción que podría generar ahorros importantes que permitiría al Estado cubrir áreas que tiene desatendidas.

- Permitiría que las oficinas de farmacia dependan menos del sistema público y puedan acceder a más ingresos externos.

- Más allá de si se toma la medida, el modelo de atención farmacéutica debe ser defendido a capa y espada.

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