Redacción Médica
21 de julio de 2018 | Actualizado: Sábado a las 16:00

Ciudadanos y otros actos de fe

Su mensaje sanitario, calculado y posibilista, incomoda a PP y PSOE por igual

Jueves, 05 de noviembre de 2015, a las 10:06
Ismael Sánchez

La otra china en el zapato de PP y PSOE es de color naranja y, aunque al principio era imperceptible, su grosor es cada vez mayor y más molesto. No va a haber más remedio que descalzarse en mitad de la calle. Porque Ciudadanos está cambiando el paso de los grandes partidos mediante un mensaje que, en lo sanitario, también aparece calculado y posibilista. Aunque están abiertos a los pactos, no regalan cheques en blanco. Pueden ser los socios necesarios de unos y de otros, pero nada de actos de fe. Porque, salvo la muerte, no hay nada seguro en esta vida.

El portavoz de Ciudadanos, Daniel Álvarez Cabo.

Ciertamente, el apoyo de Ciudadanos no está asegurado para nadie, ni siquiera para el Gobierno de la Comunidad de Madrid, conformado gracias a sus votos de investidura para la presidenta Cifuentes. Acaba de comprobarlo el director general de Coordinación de la Asistencia Sanitaria del Servicio Madrileño de Salud, un César Pascual preparado para replicar en la Asamblea regional a los portavoces Freire, y Mónica García, de Podemos, pero quizá no al de Ciudadanos, Daniel Álvarez Cabo: “¿No pretenderá que creamos sus presupuestos como un acto de fe?”, le espetó a Pascual, con esa suficiencia propia del que puede estar en un flanco y en el contrario.

Lo dicen hasta sus adversarios: Álvarez Cabo tiene capacidad dialéctica y consistencia en sus argumentos, así que no será fácil engatusarle en un sentido o en otro. Se sabe en el centro de las miradas, no solo de los otros portavoces, sino de los propios altos cargos de la Administración que, empezando por el mismísimo consejero Sánchez Martos, tendrán que afanarse en dar suficientes razones como para mantener un apoyo que, a partir del 21 de diciembre, va a ser aún más caro, más incierto. Otro acto de fe, vaya.

No se sabe aún si por virtud o por pura necesidad, lo cierto es que el liderazgo sanitario de Álvarez Cabo ha trascendido el ámbito madrileño regional y se ha incrustado, siguiendo el ejemplo de Enrique Normand en UPyD, en el debate nacional, como se ha podido comprobar en una mesa organizada por Servimedia. Y el repertorio, era de esperar, ha recordado a lo pronunciado en la Asamblea madrileña: un aplauso aquí, un tironcito de orejas allá, ahora un elogio, más tarde una crítica que firmaría cualquier partido de oposición.

Ciudadanos no está en una cosa ni en la otra y sus portavoces, como Álvarez Cabo, prefieren transitar en la equidistancia, como el outsider que nunca participa pero que no deja de planear alrededor. Son capaces de despistar al más pintado, empezando por el incombustible Echániz, de vuelta al ruedo político que le vio nacer. Sus mensajes aluden a los valores del sistema, a la financiación suficiente, a la cohesión territorial y a la sostenibilidad, con un rumor de fondo que los convierte en lemas casi universales, que bien podrían ser suscritos por cualquiera. De eso se trata, de creer que todo (políticamente hablando) es posible, también en la sanidad.

El ejemplo de la colaboración público-privada, que tan bien retrata la radicalidad de Podemos, es en manos de Ciudadanos otra vía más para subrayar su pragmatismo: a favor de la provisión (mayoritariamente) pública y de la complementariedad privada, bien tutelada y fiscalizada. Así dicho, hasta el IDIS estaría de acuerdo, pero también sería otro acto de fe por su parte, expuesto a que la realidad no consume la complementariedad y sí la temida (y presente) subsidiariedad.

Parecería que UPyD, con todo en contra y al borde de la desaparición, estuviera jugando una carta desesperada cuando propone devolver las competencias sanitarias al Estado. En realidad, lo lleva proclamando durante toda la legislatura, pero a Ciudadanos este mensaje debe de parecerle demasiado concreto, demasiado arriesgado. Es mejor volver sobre la cantinela de un Ministerio fuerte y coordinador, que tan bien suena a PP y a PSOE, y que acerca el posible pacto (o la crítica, depende) según convenga.

Si alguna certeza le debemos agradecer a Ciudadanos es que el pacto, guste o no, va a ser moneda de cambio habitual también en la sanidad que viene. Pese a que el socialista Martínez Olmos reivindique el valor de la política y de la discrepancia honesta con el Gobierno, Ciudadanos y su portavoz Álvarez Cabo prefieren hablar de pactos, de acuerdos, de otra manera de aprobar las cosas que no sea el recurso a la mayoría simple y estática. Puede que el diálogo sea en verdad otra forma de gobernar, pero tendremos que recurrir a la fe para creerlo, porque todavía, en casi cuarenta años de parlamentarismo, no hemos tenido la oportunidad de verlo.