Redacción Médica
22 de septiembre de 2018 | Actualizado: Viernes a las 19:50

Es posible prevenir el síndrome metabólico con una alimentación adecuada y actividad física

María Gloria Bueno Lozano, del departamento de Pediatría en la Facultad de Medicina y el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza ha sido la ponente

Lunes, 27 de enero de 2014, a las 11:01
Redacción. Zaragoza
El Aula Montpellier, de Clínica Montpellier Asisa en Zaragoza, ha celebrado la segunda sesión de este curso, correspondiente a la decimo cuarta edición del ciclo de conferencias. En esta ocasión, el Aula ha dedicado su sesión al síndrome métabólico en la infancia, y ha contado con la profesora María Gloria Bueno Lozano,  del Departamento de Pediatría en la Facultad de Medicina y el Hospital  Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.

De izquierda a derecha: José Bueno, del comité organizador del Aula; la profesora María Gloria Bueno Lozano; Manuel Bueno; presidente de la Real Academia de Medicina de Zaragoza; y Alfredo Pérez Lambán, director de Clínica Montpellier.

A lo largo de su conferencia Bueno Lozano se ha referido a la existencia de este síndrome en esta etapa de la vida, la infancia, a su prevalencia, a los criterios de definición que se utilizan, a qué se conoce de su fisiopatología, al análisis de sus componentes y a su tratamiento.

En sus conclusiones, la profesora ha señalado que “el síndrome metabólico tiene peor pronóstico en el niño que en el adulto”. A su vez, “que las posibilidades farmacológicas  de tratamiento son escasas, y que por ello hay que combinar alimentación, actividad física, metformina, estatinas  con el seguimiento de poblaciones de riesgo como los pequeños para edad gestacional o el rebote adiposo precoz”. Además, ha defendido la necesidad de profundizar en aspectos genéticos.

La obesidad infantil factor de riesgo precoz para la morbilidad y mortalidad del adulto Tal y como ha señalado la ponente, el síndrome metabólico, es cada vez más frecuente entre los adolescentes. En Aragón, por ejemplo, afecta ya al 17 por ciento de los jóvenes obesos entre 12 y 16 años.

En su desarrollo, se ha manifestado, influyen la resistencia a la insulina y los factores hereditarios.
Según María Gloria Bueno, ha sido el aumento de los casos de obesidad en la infancia y adolescencia, que se ha detectado en las últimas décadas, lo que ha supuesto la aparición en el campo de la pediatría de alteraciones hasta ahora más propias de la vida adulta como el síndrome metabólico, una patología asociada al riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y mortalidad temprana.

A la hora de definir el síndrome metabólico, la profesora se ha referido a la asociación de factores de riesgo relacionados con la obesidad: dislipemia, hipertensión arterial y resistencia a la insulina, todos ellos predictores de enfermedad cardiovascular. Gloria Bueno ha subrayado que el desarrollo de la enfermedad se asocia a adolescentes con una obesidad de tipo central y abdominal, y a otros factores de riesgo como la resistencia a la insulina y la existencia de antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o Síndrome Metabólico.

Y según ha apuntado, “la identificación precoz de todos estos factores resulta fundamental para controlar la evolución y el tratamiento de los niños con Síndrome Metabólico en su edad adulta”. Tal y como se ha señalado en el Aula Montpellier, actualmente se están definiendo poblaciones pediátricas de riesgo que hay que vigilar, incluso antes de que nazcan, fundamentalmente niños pequeños para su edad gestacional e hijos de madre diabética. Son los denominados estudios sobre programación fetal.

Por lo que, según ha concluido la ponente del Aula: “la labor de los pediatras se orienta más a la prevención con el seguimiento de las poblaciones de riesgo, a la promoción de una alimentación adecuada y de la actividad física”. Con la combinación estas medidas es posible prevenir el síndrome metabólico, ha señalado Bueno